El Remanente De Israel

¡Cómo amo Tu Toráh, O YAHWEH!Medito en ella todo el día.Tú me has hecho más sabio que mis enemigos,porque Tus mitzvot son míos para

siempre.Tengo más entendimiento que todos mis maestros porque Tu instrucción es mi meditación,Entiendo más que los ancianos,porque

guardoTus mandamientos.Aparto mis pies de todo camino maligno,para guardar Tus Palabras.No me aparto de Tus juicios,porque Tú me has

instruido.¡Qué dulce a mi gargantason Tus oráculos,verdaderamente más dulce que miel en mi boca!De Tus mandamientos adquiero

entendimiento;por esto odio todo camino de injusticia

YAHSHUA

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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

CAPITULO III

LAS FIESTAS

Sección I La Navidad y La Anunciación de Nuestra Señora

Si Roma es en verdad la Babilonia del Apocalipsis, y si la Madona

tenida como reliquia en sus santuarios es la misma reina del cielo,

por cuya adoración se encendió el furor de la ira de Dios

contra los judíos en los días de Jeremías, la última consecuencia

que de tal hecho podría demostrarse está fuera de toda posibilidad

de duda, porque una vez que esto se haya demostrado, todos

los que tiemblan ante la Palabra de Dios deben estremecerse

ante el sólo pensamiento de permanecer en tal sistema. Ya se ha

dicho algo que servirá de mucho para probar la identidad de los

sistemas de Roma y de Babilonia; pero a cada paso, la evidencia

se hará todavía más abrumadora. Y la que surge de la comparación

de las diferentes fiestas, lo es en modo particular.

Las fiestas de Roma son innumerables; pero se pueden escoger

cinco de las más importantes para dilucidar el asunto: La Navidad,

La Anunciación de Nuestra Señora, La Pascua Florida, La

Natividad de San Juan, y la Fiesta de la Asunción. Puede probarse

que todas y cada una de ellas son babilónicas. Primero, la

fiesta en honor del nacimiento de Cristo, o Navidad. ¿Cómo

ocurrió que tal fiesta se relacionara con el 25 de diciembre? En

las Escrituras no hay una sola palabra sobre el día preciso de Su

nacimiento, ni sobre la época del año en que El nació. Lo que

allí se relata implica que sea como fuere, el tiempo en que tuvo

lugar Su nacimiento, no pudo ser el 25 de diciembre. En el momento

en que el ángel anunció Su nacimiento a los pastores de

Belén, ellos estaban pastoreando sus rebaños, de noche y a campo

raso. Sin duda, el clima de Palestina no es tan riguroso como



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Lo Que Usted Debe Saber


1Folleto Londinense, Comentario de la Sociedad, vol. I. p. 472. ALFORD, Testamento

Griego, vol. I. p. 412. GRESWELL, vol. I., Disertación, XII. pp. 381-437.

2 GILL, en su Comentario sobre Lucas 2:8, trae lo siguiente: “Hay dos clases de

ganado entre los judíos... hay el ganado casero que pernocta en la ciudad; el ganado

del campo, que pernocta en las dehesas. Sobre el cual uno de los comentaristas

(MAIMONIDES, Misn. Betza, cap. 5, secc. 7), observa: ‘Estos ganados pernoctan en

las dehesas, que están en las aldeas, todos los días fríos o cálidos, y no entran en las

ciudades hasta cuando empiezan las lluvias.’ La primeras lluvias caen en el mes de

Marchesvan, que corresponde a la última parte de octubre y a la primera de noviembre....

Por lo que parece que Cristo debió de nacer antes de mediados de octubre,

puesto que todavía no habían llegado las primeras lluvias.” KITTO, sobre

Deuteronomio 11:14 (Comentario Ilustrado, vol. I. p. 398), dice que las “primeras

lluvias” son en “el otoño,” es decir, “en septiembre u octubre.” Esto haría que el

traslado de los rebaños de los campos se hiciera un poco antes de lo que yo he dicho

en el texto; pero no hay duda de que no podía ser después de lo que allí se dijo, según el testimonio de Maimónides, cuyo conocimiento de todo lo que concierne a los judíos es bien conocido.



el de este país; pero aun allí, aunque el calor del día sea considerable,

el frío de la noche de diciembre a febrero es muy penetrante,

1 y no se acostumbraba que los pastores de Judea cuidaran

sus rebaños a campo abierto desde fines de octubre.2 Entonces,

es increíble, desde todo punto de vista, que el nacimiento de

Cristo pudiera haber tenido lugar a fines de diciembre. A este

respecto, existe gran unanimidad entre los comentaristas. Además,

Barnes, Doddridge, Lightfoot, Joseph Scaliger, y Jennings,

en sus “Antigüedades Judías,” todos ellos opinan que el 25 de

diciembre no puede ser la fecha correcta de la natividad de nuestro

Señor. Al efecto, el famoso Joseph Mede emite un concepto

decisivo. Después de una larga y cuidadosa disertación sobre el

asunto, él aduce, entre otros argumentos, el siguiente: “Cuando

ocurrió el nacimiento de Cristo, toda mujer y todo niño iban a

ser censados en la ciudad a la cual pertenecían, a algunas de las

cuales había largas jornadas; pero a mediados del invierno no

era la época apropiada para tales asuntos, especialmente para

una mujer embarazada, ni para que viajaran los niños. Por tanto,

Cristo no pudo nacer en la mitad del invierno. Además, en el

tiempo del nacimiento de Cristo, los pastores permanecían afuera

para cuidar sus rebaños en las horas de la noche, pero no era

probable que ocurriera esto a mediados del invierno. Si alguien

cree que el viento en invierno no era tan difícil de soportar en

estas regiones, que recuerde las palabras de Cristo en el Evange



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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre



lio: ‘Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno.’ Si el

invierno era un tiempo tan malo para huir, parece que no era un

tiempo adecuado para que los pastores permanecieran en los campos,

ni para que viajaran las mujeres y los niños.”3 Ciertamente,

los más instruidos y sinceros escritores de todas partes4 están de

acuerdo en que el día del nacimiento de nuestro Señor no puede

determinarse,5 y que no se tiene noticia de que dentro de la Iglesia

cristiana hubiera alguna fiesta como la Navidad hasta el siglo

tercero, ni que ella se guardara mucho hasta bien avanzado

el siglo cuarto. Entonces, ¿cómo fijó la Iglesia romana el 25 de

diciembre como el día de la Navidad? Por esto: Mucho antes

del siglo cuarto, y mucho antes de la misma era cristiana, se

celebraba una fiesta entre los paganos, exactamente en esa época

del año, en honor del nacimiento del hijo de la reina del cielo

babilónica, pudiéndose presumir cabalmente que, con el fin de

atraer a los paganos y aumentar el número de adherentes al cris-





3 MEDE, Obras, 1672. Discurso XLVIII. El anterior argumento de Mede se basa en

la suposición de la racionalidad y análisis que distinguía a las leyes romanas.

4 Archidiácono WOOD, El Comentador Cristiano, vol. III. p. 2. LORIMER, Manual

del Presbiterio, p. 130. Lorimer cita a Sir Peter King, quien, en su Investigación del

Culto de la Iglesia Primitiva, etc. concluye que tal fiesta no se celebraba en esa

Iglesia, y añade: “Parece improbable que celebraran la natividad de Cristo cuando no

estaban de acuerdo en el mes y en el día en que nació Cristo.” Ver también al Rev. J.

RYLE, en su Comentario sobre Lucas, cap. II., Nota al versículo 8, quien admite que

el tiempo del nacimiento de Cristo es incierto, aunque no acepta la idea de que los

rebaños no podían haber estado a campo raso en diciembre, por la queja de Jacob a

Labán: “De día me consumía el calor, y de noche la helada.” Toda la fuerza de la

queja de Jacob contra su avaro pariente estriba en que Labán le hizo hacer lo que

ningún otro hombre habría hecho y, por tanto, si él se refiere al frío de las noches de

invierno (que, sin embargo, no es el significado común de la expresión), esto prueba

justamente lo contrario de lo aducido como prueba por el Sr. Ryle, a saber, que los

pastores no acostumbraban cuidar sus rebaños en los campos por la noche en el invierno.

5 GIESELER, vol. I. p. 54, y Nota. CRISOSTOMO (Monitium in Hom. de Natal.

Christi), escrito en Antioquía hacia el año 380 D.C., dice: “Todavía no hace diez

años desde que este día nos fue dado a conocer” (Vol. II., p. 352). “Lo que sigue,”

agrega Gieseler, “proporciona un ejemplo notable del caso en que las costumbres de

época reciente pueden asumir el carácter de instituciones apostólicas.” Crisóstomo

prosigue de este modo: “Era conocido desde antes de los tiempos antiguos y primitivos

por los habitantes de Occidente; y, desde antes, era familiar y bien conocido por

los moradores desde Tracia hasta Gadeira [Cádiz],” es decir, el día del nacimiento de

nuestro Señor, ¡que era conocido en Antioquía en el Oriente, en las propias fronteras

de la Tierra Santa, donde El nació, y perfectamente bien conocido en toda la Europa

occidental desde Tracia hasta España!



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Lo Que Usted Debe Saber


tianismo, se adoptara la misma fecha por la Iglesia romana, dándole

solamente el nombre de Cristo. Esta tendencia de parte de

los cristianos de hacer algunas concesiones al paganismo, se manifestó

desde muy temprano; y así encontramos a Tertuliano que,

incluso en sus días, cerca del año 230 D.C., se lamentaba amargamente

de la inconsecuencia de los discípulos de Cristo a este

respecto, contrastando esto con la estricta fidelidad de los paganos

a su propia superstición. “Para nosotros,” dice él, “que desconocíamos

los sábados6 y las lunas nuevas, y las fiestas en otro

tiempo aceptables para Dios, ahora concurrimos a la Saturnalia,

a las fiestas de enero, a la Brumalia, a la Matronalia; las ofrendas

son llevadas de acá para allá, los regalos del día de año nuevo

se hacen con estrépito, y los deportes y los banquetes se celebran

con alboroto; ¡oh, cuánto más fieles son los paganos a su

religión, pues tienen cuidado especial para no adoptar ninguna

solemnidad de los cristianos.”7 Hombres rectos hicieron lo posible

para detener la marea pero, a despecho de sus esfuerzos, la

apostasía continuó hasta que la Iglesia, con excepción de un pequeño

remanente, se sumergió bajo la superstición pagana. Está

fuera de toda duda que la Navidad fue, originalmente, una fiesta

pagana. La época del año y las ceremonias con las cuales se

celebra todavía, prueban su origen. En Egipto, el hijo de Isis, el

título egipcio para la reina del cielo, nació en esta misma época,

“cerca del tiempo del solsticio de invierno.”8 El mismo nombre

– el día Yule9 – por el cual se conoce popularmente la Navidad

entre nosotros, prueba enseguida su origen pagano y babilónico.

Yule es el nombre caldeo para “niño” o “bebé,”10 y como el



6 Se refiere a los sábados judíos.

7 TERTULIANO, De Idolatria, c. 14, vol. I. p. 682. Para los excesos relacionados

con la práctica pagana de la primera parte del Día de Año Nuevo, ver GIESELER,

vol. I. secc. 79, Nota.

8 WILKINSON, Los Egipcios, vol. IV, p. 405. PLUTARCO (De Iside, vol. II. p. 377,

B), dice que los sacerdotes egipcios pretendían que el nacimiento del hijo divino de

Isis a fines de diciembre era prematuro. Pero esto es evidentemente sólo copia de la

historia clásica de Baco, el cual, se dice, fue rescatado en estado embrionario de las

llamas que consumieron a su madre Semele, cuando ella fue consumida por el fuego

de Jove. El fundamento de la historia, al ser tomado de una nota previa (ver Nota Cap.

Segundo, sub-sección V), cae por el suelo.

9 MALLET, vol. I. p. 130.



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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


25 de diciembre fue llamado por los anglosajones, nuestros antepasados

paganos, “Yule-day,” o “el día del Niño,” y a la noche

que lo precedía, “la noche de la Madre”11 mucho antes de que

ellos entraran en contacto con el cristianismo, esto prueba suficientemente

su verdadero carácter. Por todas partes, en los ámbitos

del paganismo, se guardaba este día del nacimiento. Se

cree, por lo general, que esta fiesta tenía solamente un carácter

astronómico por referirse simplemente a la terminación del año

en curso y al comienzo de un nuevo ciclo.12 Pero hay evidencia

indudable de que la fiesta en mención tenía una referencia de

mayor jerarquía que la de una conmemoración, no solamente

del día del nacimiento simbólico del sol en el renacimiento de su

curso, sino del día del nacimiento del gran Libertador. Entre los

sabeos de Arabia, que consideraban la luna en lugar del sol como

el símbolo visible del objeto favorito de su idolatría, se observaba

el mismo período como la fiesta del nacimiento. Así leemos

en la Filosofía Sabea de Stanley: “El 24 del décimo mes,” es

decir, diciembre, según nuestro cómputo, “los árabes celebraban

el NACIMIENTO DEL SEÑOR, es decir, de la Luna.”13 El

Señor Luna era el gran objeto de culto de los árabes, y ese Señor

Luna, según ellos, nació el 24 de diciembre, lo que demuestra

claramente que el nacimiento que ellos celebraban no tenía relación

necesaria con el curso del sol. También es digno de especial

consideración que el día de Navidad entre los antiguos sajones

en esta isla, se observara para celebrar el nacimiento de algún

Señor de las huestes celestiales, lo cual debe haber sido exactamente

lo mismo aquí que en Arabia. Los sajones, como bien se

sabe, consideraban el Sol como una divinidad femenina, y la

luna como una divinidad masculina.14 Por tanto, debe hacer sido



10 De Eöl, “niño,” que se pronuncia lo mismo que la terminación eón de Gedeón. En

Escocia, al menos en las tierras bajas, a los pasteles de navidad (Yule-cakes) también

se les llama Nür-cakes (pronunciando la u como la u francesa). En Caldea, Noür

significa “nacer;” por tanto, Nür-cakes son los “pasteles del nacimiento.” La diosa

escandinava “Norns,” que señalaba el destino de los niños al nacer, se deriva evidentemente

de la palabra caldea “Nor,” “niño.”

11 SHARON TURNER, Los Anglosajones, vol. I. p. 219.

12 SALVERTÉ, Las Ciencias Ocultas, p. 491.

13 STANLEY, p. 1066, col. 1.

14 SHARON TURNER, vol. I. p. 213. Turner cita un poema árabe que comprueba

que en Arabia, lo mismo que los anglosajones, el sol era reconocido como femenino,

y la luna como masculina.–(Ibid.).



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Lo Que Usted Debe Saber


el día del nacimiento del Señor Luna, y no del Sol, lo que era

celebrado por ellos el 25 de diciembre, así como los árabes observaban

el 24 de diciembre como el nacimiento del Señor Luna.

El nombre del Señor Luna en el Oriente, parece haber sido Meni,

porque ésta parece ser la interpretación más natural de la afirmación

divina en Isaías 65:11: “Pero vosotros los que olvidáis mi

santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna (Gad), y suministráis

libaciones para el Destino (Meni).”15 Hay razón para creer

que Dios se refiere al dios-sol, y que el Destino (Meni) alude, de

algún modo a la divinidad lunar.16 Meni, o Manai, significa “El

que numera,” siendo por los cambios de la luna por los que se

numeran los meses: Salmo 104:19, “Hizo la luna para los tiempos;

el sol conoce su ocaso.” El nombre del “Hombre de la

Luna,” el dios que presidía sobre la luna entre los sajones, era

Mané, como se dice en las “Eddas,”17 y Mani en el “Voluspa.”18

De que era el nacimiento del Señor Luna el que se celebraba

entre nuestros antepasados en Navidad, tenemos notable evidencia

en el nombre que todavía se da en las tierras bajas de Escocia

a la fiesta del último día del año, y que parece ser un remanente

de la antigua fiesta del nacimiento, por los pasteles que entonces

se hacían, llamados pasteles Nur, o pasteles del Nacimiento. Ese

nombre es Hogmanay.19 En caldeo, “Hog-Manai” significa “La

fiesta del que numera;” en otras palabras, la fiesta del Deus Lunus,



15 En la versión autorizada, Gad se tradujo por “esa tropa,” y Meni, por “esa cantidad;”

pero los más eruditos admiten que esto es incorrecto, y que esas palabras son

nombres propios.

16 Ver KITTO, vol. IV. p. 66 y Nota. El nombre Gad se refiere evidentemente, en

primera instancia, al dios de la guerra, pues significa “atacar;” pero también significa

“el que congrega;” y, en ambos sentidos, se refería a Nimrod, cuya característica

general era la del dios-sol, por ser el primer gran guerrero; y, porque con el nombre de

Foroneo se le celebró, primero, por haber reunido a la humanidad en comunidades

sociales. El nombre Meni, “el que numera” parece ser, por otra parte, un sinónimo

para el nombre de Cus o Chus que, al tiempo que significa “cubrir” u “ocultar,”

también significa “contar o numerar.” El propio y verdadero nombre de Cus es, sin

duda, “El que numera” o “El aritmético,” porque mientras su hijo Nimrod, como el

“poderoso,” fue el gran propagador del sistema de la idolatría babilónica, mediante la

fuerza y el poder, y quien, como Hermes, fue el verdadero ideólogo de ese sistema,

pues se dice que él “enseñó a los hombres la manera adecuada de acercarse a la

Divinidad con oraciones y sacrificios” (WILDINSON, vol. V. p. 10); y, como la idolatría

y la astrología estaban íntimamente relacionadas, para permitirle hacerlo así

efectivamente, era indispensable que fuera hábil, sobre todo, en la ciencia de los

números. De Hermes, es decir, de Cus, se dice que había “descubierto primero los

números y el arte del cálculo, la geometría, la astronomía, y los juegos de azar y el



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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


o del Hombre de la Luna. Para mostrar la conexión entre un país

y otro, y la permanencia inveterada de las viejas costumbres, es

digno de observarse que Jerónimo, al comentar las palabras de

Isaías, ya citadas, “ponéis mesa para la Fortuna (Gad)” y “suministráis

libaciones para el Destino (Meni),” observa que esa “era

la costumbre, tan antigua como su época [el siglo cuarto] en

todas las ciudades, especialmente en Egipto y Alejandría, de

poner mesas el último día del mes y del año, y disponerlas con

variados y suculentos manjares alimenticios, y con grandes copas

que contenían una mezcla de vinos nuevos, mesas sobre las

cuales la gente hacía presagios relacionados con la fertilidad del

año.”20 El año egipcio empezaba en una época distinta al nuestro,

pero está lo más cerca posible por la forma en que todavía se

celebra el Hogmanay (cambiando solamente el vino por el whis



ajedrez”(Ibid. p. 3); y, esto se refiere, con toda probabilidad, al nombre de Cus, al que

alguien llamó “NUMERO, el padre de los dioses y de los hombres” (Ibid. vol. IV. p.

196). El nombre caldeo Meni corresponde exactamente al hebreo Mené , “el numerador,”

porque en caldeo la i toma con frecuencia el lugar de e la final. Como hemos

visto razonable concluir con el Génesis que Nebo, el gran dios profético de Babilonia,

fue solamente el mismo dios Hermes, esto demuestra el énfasis particular de las primeras

palabras del juicio divino que selló la sentencia de Belsasar, como representante

del dios primigenio: “MENE, MENE, tekel, upharsin,” que es tanto como decir

secretamente: “El numerador es numerado.” Como la copa era peculiarmente el símbolo

de Cus, de aquí que se derramara la libación para él como el dios de la copa; y

como fue el gran Adivinador, adivinaciones como las del año venidero, Jerónimo las

relaciona con la divinidad mencionada por Isaías. En Egipto, Hermes, como “El

numerador” se identificaba con la luna, que numera los meses, se le llamó el “Señor

de la Luna” (BUNSEN, vol. I. p. 394); y como el “dispensador del tiempo”

(WILKINSON, vol. V. p. 11), llevaba una “hoja de palma, que es el emblema del

año” (Ibid. p. 2). Así, entonces, si Gad era la “divinidad solar,” Meni era considerado

muy naturalmente como “El Señor Luna.”

17 MALLET, vol. II. p. 24. Edimburgo, 1809.

18 Suplemento para Islandia, de IDA PFEIFFER, pp. 322,323.

19 Ver JAMIESON, Diccionario Escocés, sub voce. Jamieson trae teorías muy buenas

de diferentes autores con respecto al significado del término “Hogmanay;” pero

el siguiente extracto es todo lo que parece necesario citar: “Hogmanay es el término

apropiado para el nombre vulgar del último día del año. Sibb cree que el término

puede relacionarse con el escandinavo Hoeg-tid, una palabra aplicada a la Navidad, y

a otras fiestas diferentes de la Iglesia.” Como el escandinavo “tid” significa “tiempo,”

y “hoe-tid” se aplica a las fiestas de la Iglesia en general, su significado es

evidentemente “tiempo festivo;” pero esto demuestra que “hoag” tiene exactamente

el significado caldeo que yo le he dado a Hog.

20 JERONIMO, vol. II. p. 217.



158

Lo Que Usted Debe Saber


ky) el último día del último mes de nuestro año en Escocia. No

sé que se haya hecho ningún presagio sobre nada que tuviera

lugar en esa época, pero todos en el sur de Escocia tienen conocimiento

personal del hecho de que, entre los que observan las

costumbres antiguas, en el Hogmanay, o la noche anterior al día

de Año Nuevo, se pone una mesa y que, en tanto que los bollos

y otras golosinas son suministrados por los que tienen cómo hacerlo,

las tortas de avena y el queso aparecen en medio de aquellos

que jamás ven las tortas de avena sino en esta ocasión, y en

que las bebidas espirituosas constituyen un artículo esencial de

la provisión.

Incluso donde el sol era el objeto favorito de culto, como lo fue

en la propia Babilonia y en otras partes, el sol era adorado en

esta fiesta, no solamente como el astro del día, sino como el

Dios encarnado.21 Era un principio esencial del sistema babilónico

que el Sol o Baal fuera el único Dios.22 Por tanto, cuando

Tamuz fue adorado como el Dios encarnado, esto también implicó

que él fuera una encarnación del Sol. En la mitología hindú,

que se considera como esencialmente babilónica, esto se ve

muy claramente. Allí, Surya, o el Sol, se representa como un ser

encarnado que nace con el propósito de someter a los enemigos

de los dioses que, sin tal nacimiento, no podrían haber sido dominados.

23

Entonces, no era una mera fiesta astronómica la que los paganos

celebraban en el solsticio de invierno. En Roma, a esa fiesta se



21 PLUTARCO, De Iside, vol. II. secc. 52.p. 372; D. MACROBIO, Saturn. lib. I. cap.

21, p. 71.

22 MACROBIO, Sat. lib. I. cap. 23, p. 72, E.

23 Ver las Investigaciones Sánscritas del Cor. VANS KENNEDY, p. 438. El coronel

KENNEDY, un distinguido erudito en sánscrito, da a los brahmanes como procedentes

de Babilonia (Ibid. p. 157). Obsérvese que el mismo nombre Surya, dado al sol en

toda la India, está relacionado con este nacimiento. Aunque la palabra tiene originalmente

un significado diferente, los sacerdotes la identificaban evidentemente con el

caldeo “Zero,” y lo hacen para reforzar la idea del nacimiento del “dios sol.” El

nombre prácrito que se acerca todavía más al nombre de la “simiente” prometida, es

“Suro.” En el capítulo anterior hemos visto que en Egipto el Sol también se representaba

como nacido de una diosa.



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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


le dio el nombre de fiesta de Saturno, y la forma en que era

celebrada allí, demuestra de dónde provenía. La fiesta, reglamentada

por Calígula, duraba cinco días,24 y en ella se daba rienda

suelta a la embriaguez y a la orgía; los esclavos gozaban de

una emancipación temporal,25 y acostumbraban a tomarse toda

clase de libertades con sus amos.26 Según Beroso, ésta era precisamente

la forma en que se celebraba en Babilonia la fiesta de

la borrachera del mes Thebeth, correspondiente a nuestro diciembre,

la fiesta de Baco. “Era costumbre,” dice él, “durante los

cinco días que duraba, que los amos estuvieran sometidos a sus

esclavos, y uno de éstos ejercía el gobierno de la casa, llevando

vestiduras de púrpura, como un rey.”27 Ese esclavo “vestido de

púrpura” recibía el nombre “Zoganes,”28 “el hombre de la diversión

y el libertinaje,” que corresponde exactamente al “Señor

del Desorden” que, en las épocas del oscurantismo, era escogido

en los países papistas para dirigir los jolgorios en la Navidad.

La ponchera de la bebida de la Navidad tenía su duplicado exacto

en la “Fiesta de la Embriaguez” de Babilonia, y muchas de las

otras costumbres conservadas entre nosotros en Navidad tenían

la misma procedencia. Las velas encendidas en la víspera de la

Navidad en algunas regiones de Inglaterra, y usadas mientras

dura la fiesta, eran encendidas igualmente por los paganos la

víspera de la fiesta del dios babilónico para honrarlo, porque era

una de las peculiaridades distintivas de su culto el tener velas de

cera encendidas en sus altares.29 El árbol de Navidad, ahora tan



24 Posteriormente el número de días de la saturnalia se aumentó a siete. Ver JUSTUS

LIPSIUS, Opera, tom. II., Saturnal, lib. I. cap. 4.

25 Si Saturno, o Cronos, era Foroneo, “El emancipador” (ver ante, pp. 51,52), como

hemos estimado razonable creer, “la emancipación temporal” de los esclavos en su

fiesta estaba en armonía con su supuesto carácter.

26 ADAM, Antigüedades Romanas, “Religión, Saturno.” Ver Estacio, Silv., lib, I. c.

VI. v. 4. pp. 65,66. Las palabras de Estacio son: “Saturnus mihi compede exoluta, Et

multo gravidua mero December, Et ridens jocus, et protervi Asint.”

27 En ATENEO, XIV. p. 639, C.

28 De “Tzohkh,” “divertirse y hacer picardías,” y “anesh,” “hombre, ” o quizás “anes”

puede ser solamente una terminación que significa “el que hace,” de “influir en.”

Para el iniciado, tenía otro significado.

29 CRABB, Mitología, “Saturno,” p. 12.



160

Lo Que Usted Debe Saber


común entre nosotros, era igualmente común en la Roma y en el

Egipto paganos. En Egipto, ese árbol era la palmera; en Roma

era el abeto.30 La palmera simbolizaba al Mesías pagano, como

Baal-Tamar; el abeto lo simbolizaba como Baal-Berit. La madre

de Adonis, el Dios-Sol, la más grande divinidad mediadora,

de la cual se decía místicamente que había sido trasformada en

un árbol y que, encontrándose en tal estado, había dado a luz a

su divino hijo.31 Si la madre era un árbol, el hijo tenía que haber

sido reconocido como el “Hombre-rama.” Y esto explica plenamente

la quema del Leño de Navidad la víspera de la fiesta y la

aparición del árbol navideño en la mañana siguiente. Como Zero-

Ashta, “La simiente de la mujer,” cuyo nombre también significa

Ignígena, o “Nacido del fuego,” tenía que prender el fuego

en la “Noche-Madre” para que pudiera nacer al día siguiente del

fuego como la “Rama de Dios,” o el Arbol que produce todos

los dones divinos para los hombres. Pero, podría preguntarse:

¿por qué se tiene que prender el fuego bajo el símbolo de un

leño? Para comprender esto, debe recordarse que el niño divino

nacido en el solsticio de invierno, nació como una nueva encarnación

del gran dios (después de que ese dios fue hecho pedazos),

con el propósito de vengar su muerte en sus asesinos.32 El

gran dios muerto en el apogeo de su poder y de su gloria, era

simbolizado como un árbol enorme, despojado de todas sus ramas,

y cortado casi a ras de tierra.33 Pero Esculapio – la gran

serpiente – símbolo de la restauración de la vida,34 se enrosca en

torno del tronco muerto (ver Fig. 27),35 y he aquí que a su lado



30 Corresponsal en Berlín del London Times, diciembre 23, 1853.

31 OVIDIO, Metamorfosis, lib. X. v. 500-513.

32 Ver ante, p. 69.

33 “Ail,” o “Il,” un sinónimo para Gheber, el “valiente” (Exodo 15:15), también significa

un árbol de ramas bifurcadas, o un ciervo de cuernos ramificados (ver

PARKHURST, sub voce). Por tanto, en épocas diferentes, al gran dios se le simbolizaba

por un árbol imponente o por un ciervo. En el grabado siguiente, la destrucción

del valiente está simbolizada por la tala del árbol. En una moneda efesia (SMITH, p.

289), está simbolizado por un ciervo despedazado; y hay una palmera que está creciendo

al lado del ciervo, al igual que aquí crece al lado del tronco muerto. Como el

gran dios ha sido destruido, la cornucopia del lado izquierdo está vacía: pero la palmeralo restaura todo.



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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


brota un árbol joven, un árbol de una clase completamente diferente,

que está destinado a no ser derribado jamás por un poder

hostil; este árbol es precisamente una palmera, el bien conocido

símbolo de la victoria. En Roma, el árbol de Navidad, como ya

se ha dicho, era un árbol diferente, el abeto; pero la misma idea

que está implícita en la palmera, lo está igualmente en el abeto,

por lo que simbolizan secretamente al dios renacido como Baalberit,

36 el “Señor del Pacto,” y así se representaba la perpetuidad

y la naturaleza eterna de su poder ahora, cuando después de haber

caído ante sus enemigos, se había levantado triunfante sobre

todos ellos. Por tanto, el 25 de

diciembre, el día que se guardaba

en Roma como el día en

que el dios reapareció victorioso

sobre la tierra, siendo considerado

como el Natalis invicti

solis, “el día del nacimiento del

Sol invencible.”37 El leño de

Navidad es el tronco muerto de

Nimrod, deificado como diossol,

pero derribado por sus enemigos;

el árbol de Navidad es

Nimrod redivivus, el dios sacrificado que vuelve a la vida. A la

luz reflejada por las declaraciones anteriores sobre las costumbres

que todavía perduran entre nosotros, y cuyo origen se ha

perdido en medio de la vetusta antigüedad, le permiten al lector

ver la costumbre singular que todavía se mantiene en el Sur en la

víspera de la Navidad, de besarse bajo la rama de muérdago. En

la superstición druida, esa rama de muérdago que, como hemos



Fig. 27


34 El lector recordará que a Esculapio se le representa generalmente con un palo o un

tronco a su lado, y con una serpiente enroscada en el palo. La figura del texto explica

claramente el origen de esta representación. Para su carácter como restaurador de la

vida, ver PAUSANIAS, lib. II., Corintíaca, cap. 26; y VIRGILIO, La Eneida, lib.

VII. Ll. 769-773, pp. 364,365.

35 De MAURICE, Antigüedades Indias, vol. VI. p. 368. 1796.

36 Baal-beret, que sólo difiere en una letra de Baal-berit, “El Señor del Pacto,” significa

“El Señor del abeto.”

37 GIESELER, p. 42, Nota.


FIG.El Tronco de Navidad



162

Lo Que Usted Debe Saber


visto, procede de Babilonia, era una representación del Mesías,

“El varón del renuevo.” El muérdago se consideraba como una

rama divina,38 como una rama que bajó del cielo y creció sobre

un árbol que brotó de la tierra. Así, por el injerto de la rama

celestial en el árbol terrenal, el cielo y la tierra, que el pecado

había separado, se unieron, y de este modo la rama de muérdago

se convirtió en la señal de la reconciliación divina para con el

hombre, siendo el beso la bien conocida señal del perdón y de la

reconciliación. ¿De dónde pudo haber venido semejante idea?

Ojalá que no haya venido del Salmo 85, versículos 10 y 11: “La

misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se

besaron. La verdad brotará de la tierra [como consecuencia de

la venida del Salvador prometido], y la justicia mirará desde el

cielo.” Lo cierto es que ese Salmo se escribió poco después del

cautiverio de Babilonia; y como millares de judíos, después de

ese acontecimiento, todavía permanecían en Babilonia bajo la

guía de hombres inspirados, tales como Daniel, como una parte

de la palabra divina que debe haberles sido comunicada, así como

a sus parientes en Palestina. En ese tiempo, Babilonia era el

centro del mundo civilizado; y así el paganismo, al corromper el

símbolo divino, como ya había sucedido, tenía la oportunidad

de enviar a todos los rincones de la tierra su falsificada imitación

de la Verdad, mediante los Misterios que fueron adoptados

por el gran sistema central de Babilonia. Es así como las mismas

costumbres de la Navidad, todavía existentes, arrojan una

luz sorprendente tanto sobre las revelaciones de la gracia hechas



38 En la historia escandinava de Balder, la rama de muérdago es notable por el dios

lamentado. Los mitos druidas y escandinavos difieren algo; en todo, incluso en la

historia escandinava, es evidente que se atribuía algún poder maravilloso a la rama de muérdago, pues pudo hacer lo que nadie más podía realizar en el ámbito de la creación:

dar muerte a la divinidad de quien los escandinavos consideraban que dependía

“el imperio” de su “cielo.” Todo lo que es necesario aclarar sobre esta aparente

contradicción, es entender solamente que la “rama” que tenía tal poder es una expresión

simbólica del Mesías verdadero. El Baco de los griegos llegó a ser reconocido

como la “simiente de la serpiente;” porque se decía que él había sido concebido por

su madre a consecuencia del trato carnal de ella con Júpiter, cuando este dios se había

aparecido en forma de serpiente.– (Ver DYMOCK, Diccionario Clásico, sub voce

“Deois”). Si el carácter de Balder era el mismo, la historia de su muerte significa

exactamente que la “simiente de la mujer” había dado muerte a la “simiente de la

serpiente.” Esta historia, por supuesto, debe haber sido inventada por sus enemigos.

Pero los idólatras admitían lo que no podía negarse del todo, con el fin evidente de

explicarlo abiertamente.



163

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


39 Para el significado místico de la historia del jabalí, ver ante, p. 48

40 PAUSANIAS, lib. VII, Achaica, cap. 7.


Fig. 28


a toda la tierra, como sobre los esfuerzos hechos por Satanás

y sus emisarios para degradarlas y hacerlas materialistas y

carnales.

En muchos países se sacrificaba un jabalí al dios, porque se habían

convertido en fábula las heridas que el jabalí le había causado

al dios. Según una de las versiones de la historia de la

muerte de Adonis, o Tamuz, él murió, como hemos visto, a consecuencia

de la herida causada por el colmillo de un jabalí.39

Del Ates frigio, el amado de Cibeles, cuya historia se idenficaba

con la de Adonis, se fabuló que había perecido de manera semejante

por el colmillo de un jabalí.40 Por tanto, Diana, que aunque


FIG.

El Emperador romano, Trajano, quemándole incienso a Diana


164

Lo Que Usted Debe Saber


se le representaba en los mitos populares sólo como la Diana

cazadora, fue en realidad, la gran madre de los dioses,41 tiene

con frecuencia, como acompañante, la cabeza del jabalí, no como

recuerdo de algún éxito en la cacería, sino de su victoria sobre el

gran enemigo del sistema idolátrico, en el cual ella ocupaba tan

destacado lugar. Según Teócrito, Venus se reconcilió con el jabalí

que había matado a Adonis, porque cuando fue traído encadenado

ante ella, él alegó tan patéticamente que no había matado

maliciosa y premeditadamente a su esposo, sino que había

sido sólo por accidente.42 Sin embargo, en memoria de lo hecho

por el místico jabalí, muchos más de ellos perdieron su cabeza,

o fueron ofrecidos como sacrificio a la diosa ofendida. En la

obra de Smith, Diana está representada con la cabeza de un jabalí

que reposa junto a ella en la cima de un montón de piedras;43 y

en el grabado de la página anterior (Fig. 28),44 en el que se representa

al emperador romano Trajano quemando incienso ante la

misma diosa, la cabeza del jabalí hace parte de una figura muy

prominente. El día de Navidad, los sajones continentales ofrecían

un jabalí como sacrificio al Sol,45 con el fin de propiciar a la

diosa46 por la pérdida de su amado Adonis. En Roma existió,

evidentemente, una ceremonia similar, porque el jabalí era el

objeto principal en la fiesta de Saturno, como se desprende de

las siguientes palabras de Marcial:

“Ese jabalí os proporcionará una buena saturnalia.”47



41 Ver ante, pp. 29,30.

42 TEOCRITO, Idilio XXX. v. 21,45.

43 SMITH, Diccionario Clásico, p. 112.

44 De KITTO, Comentario Ilustrado, vol. IV. p. 137.

45 Corresponsal del Times en Berlín, diciembre 23, 1853.

46 El lector recordará que el Sol era una diosa. Mallet dice: “Ofrecían el cerdo más

grande que podían conseguir a Friga,” es decir, a la madre de Balder, el lamentado. –

(Vol. I. p. 132). En Egipto, los cerdos se ofrecían una vez al año, en la fiesta de la

Luna, y en la de Baco u Osiris; y solamente para ellos se permitía hacer tal ofrenda.–

Derecho Eliano, X. 16, p. 562.



165

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


Por esto, la cabeza del jabalí todavía perdura en la cena de Navidad

en Inglaterra, cuando la razón para ello se olvidó desde hace

mucho tiempo. Efectivamente, el “pavo de Navidad” y las “tortas

de Navidad” eran esenciales en el culto del Mesías babilónico,

al igual que cuando ese culto fue practicado tanto en Egipto

como en Roma (Fig. 29). Wilkinson, al referirse a Egipto, dice

que “la ofrenda favorita” para Osiris era “un ganso”48 y, además,

que el “ganso no podía comerse excepto en lo más crudo del

invierno.”49 Con respecto a Roma, Juvenal dice: “que si Osiris

estaba enojado, sólo podía pacificársele por medio de un ganso

grande y de una torta pequeña.”50 En muchos países encontra-



47 “Iste tibi faciet bona Saturnalia porcus.” – MARCIAL, p. 754.

48 WILKINSON, vol. V. p. 353.

49 Ibid. vol. II. p. 380.

50 JUVENAL, Sátiras, VI. 539, 540, p. 129.



Fig.29

El Dios egipcio Seb, y el Ganso simbólico; y el Ganso.sagrado ofrecido como sacrificio en un atril.



166

Lo Que Usted Debe Saber


mos la evidencia de que al ganso se le atribuye un carácter sagrado.

Es bien sabido que, en una ocasión, el capitolio de Roma,

estando a punto de ser sorprendido en el silencio de la noche por

los galos, se salvó por el cloqueo del ganso consagrado a Juno,

mantenido en el templo de Júpiter.51 El grabado (Fig. 30)52 demuestra

que el ganso era el símbolo de Cupido en Asia Menor,

al tiempo que en Egipto era el símbolo de Seb. En la India, el

ganso ocupaba una posición similar, porque en esa tierra leemos

sobre el sagrado “ganso brahamánico,” o ganso consagrado a



Fig. 30

51 LIVIO, Historia, lib. V. cap. 47, vol. I. p. 388.

52 De BARKER y AINSWORTH, Lares y Penates de Cilicia, cap. IV. p. 220.

53 MOOR, Panteón, p. 10.

54 KITTO, Comentario Ilustrado, vol. IV. p. 31.

55 El significado simbólico de la ofrenda del ganso es digno de tenerse en cuenta. “El

ganso,” dice Wilkinson, “significaba en los jeroglíficos un niño o un hijo;” y Horapolo

dice (i. 53, p. 276), “Se escogió para representar un hijo, por el amor a sus polluelos,

al estar siempre dispuesto a entregarse al cazador, con el fin de salvaguardarlos,

razón por la cual los egipcios creyeron justo venerar este animal.” – WILKINSON,

Los Egipcios, vol. V. p. 227. Entonces, el verdadero significado del símbolo es el de

un hijo que se entrega voluntariamente como sacrificio por aquellos que ama, a saber,el Mesías pagano.


Fig.

El Ganso de Cupido


167

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


Brahma.53 Finalmente, los monumentos de Babilonia54 demuestran

que el ganso tenía un carácter místico parecido en Caldea, y

que era ofrecido en sacrificio allí, al igual que en Roma o en

Egipto, pues allí se ve al sacerdote con el ganso en una mano y

con el cuchillo para el sacrificio en la otra.55 Entonces, no puede

haber duda de que la fiesta pagana del solsticio de invierno, en

otras palabras, la Navidad, se celebraba en honor del nacimiento

del Mesías babilónico.

Al considerar la siguiente gran fiesta del calendario papal, se

tiene la más notable confirmación de lo que ya se ha dicho. Esa

fiesta, llamada el Día de la Anunciación de Nuestra Señora, se

celebra en Roma el 25 de marzo, como pretendida conmemoración

de la milagrosa concepción de nuestro Señor en el vientre

de la Virgen, el día en que fue enviado el ángel para anunciarle a

ella el señalado honor que iba a serle concedido como la madre

del Mesías. Pero, ¿podía decirse cuándo se cumplió esta anunciación?

Las Escrituras guardan silencio con respecto al tiempo

en que sucedió. Pero esto no tenía importancia aquí. Antes de

que nuestro Señor naciera o fuera concebido, ese mismo día,

establecido ahora en el calendario papal como la “Anunciación

de la Virgen,” era observado en la Roma pagana en honor de



56 AMIANO MARCELINO, lib. XXIII. cap. 3, p. 355, y MACROBIO, Sátiras, lib. I.

cap. 3, p. 47, G, H. Lo dicho en el párrafo anterior arroja luz sobre la fiesta celebrada

en Egipto. Esa fiesta se celebraba en conmemoración de “la entrada de Osiris en la

luna.” Osiris, como Surya en la India, era el Sol. – (PLUTARCO, De Iside et Osiride,

sec. 52, vol. II. p. 372, D). Por otra parte, la luna, aunque era más frecuentemente el

símbolo del dios Hermes o Tot, también era el símbolo de la diosa Isis, la reina del

cielo. El erudito Bunsen parece discrepar de esto, pero sus propias concesiones

muestran que no tiene razón. – (Vol. I. pp. 414,416). Y lo dicho por Jeremías 44 :17

parece decisivo sobre el asunto. La entrada de Osiris en la luna fue, entonces, solamente

la concepción del sol por Isis, la reina del cielo, el cual, a su debido tiempo,

podía, como el Surya indio, nacer como el libertador. De aquí, el mismo nombre de

Osiris; pues, así como la forma griega de Isis es H’isha, “la mujer,” del mismo modo

Osiris, como se lee hoy en los monumentos egipcios, es He-siri, “la simiente.” Esto

no es obstáculo para decir que a Osiris se le representa generalmente como el esposo

de Isis porque, como ya lo hemos visto, Osiris es, al mismo tiempo, el hijo y el esposo

de su madre. En Egipto, esta fiesta tenía lugar generalmente en marzo, así como el

Día de la Señora, o la gran fiesta de Cibeles, se celebraba en el mismo mes en la

Roma pagana. Hemos visto que el título común de Cibeles en Roma era Dómina o

“la Señora” (OVIDIO, Fastos, lib. IV. 340), así como en Babilonia era Beltis

(EUSEBIO, Praep. Evang., lib. IX. cap. 41, vol. II. p. 58), y de aquí proviene, sin

duda, el nombre de “Día de la Señora,” tal como ha llegado hasta nosotros.



168

Lo Que Usted Debe Saber


Cibeles, la Madre del Mesías babilónico.56 Es claro que el Día

de la Anunciación y el Día de Navidad se relacionan íntimamente

el uno con el otro. Entre el 25 de marzo y el 25 de diciembre

hay exactamente nueve meses. Si el falso Mesías fue concebido

en marzo y nació en diciembre, entonces ¿puede alguien creer

por un momento que la concepción y el nacimiento del verdadero

Mesías pudieron haberse sincronizado tan exactamente, no

sólo en cuanto al mes sino también en lo relacionado con el día?

Esto es increíble. Entonces, el Día de la Anunciación y el Día

de Navidad son puramente babilónicos.



SECCION II — LA PASCUA



Ahora, veamos la Pascua. ¿Qué quiere decir el término Pascua

Florida o Easter? No es un nombre cristiano, pues lleva en su

misma frente su origen caldeo. Easter es nada menos que Astarté,

uno de los títulos de Beltis, la reina del cielo, cuyo nombre, pronunciado

por la gente de Nínive, era evidentemente idéntico al

que ahora se emplea comúnmente en este país. Ese nombre,

encontrado por Layard en los monumentos asirios, es Ishtar57

(como easter – pascua – pronunciado ístoer en inglés). El culto

de Bel y de Astarté se introdujo muy pronto en Gran Bretaña

con los druidas, “los sacerdotes de las arboledas” Algunos han

imaginado que el culto de los druidas fue introducido primero

por los fenicios quienes, siglos antes de la era cristiana, explotaron

las minas de estaño de Cornwall. Sin embargo, las huellas

inequívocas de ese culto se encuentra en lugares de las Islas Británicas

donde los fenicios nunca llegaron, y ha dejado en todas

partes señales inequívocas de la marcada influencia que debe

haber tenido en la primitiva mente británica. Por Bel, el primero

de mayo se llama todavía Beltane en el almanaque;58 y tenemos

costumbres que todavía permanecen entre nosotros, lo que demuestra

cuán exactamente ha sido observado el culto de Bel o



57 LAYARD, Nínive y Babilonia, p. 629.

58 Ver OLIVER y BOYD, Almanaque de Edimburgo, 1860.

59 El muy honorable Lord John Scott.


169

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


Moloc (pues ambos títulos corresponden al mismo dios), incluso

en las regiones del norte de esta isla. “La última Lady Baird,

de Fern Tower en Perthshire,” dice en “Notas e Interrogantes”

un escritor muy versado en lo relacionado con las antigüedades

británicas:59 “me dijo que todos los años en Beltane (el primero

de mayo) algunos hombres y mujeres se reunían en un antiguo

cercado circular de piedras druida de propiedad de ella, cerca de

Crieff. Ellos encienden un fuego en el centro, y cada persona

pone un pedazo de torta de avena en una boina de pintor; todos

se sientan, y sacan a ciegas un pedazo de la boina. Previamente,

se ha ennegrecido uno de esos pedazos, y cualquiera que saque

ese pedazo, tiene que saltar por entre el fuego encendido en el

centro del círculo, y pagar una multa. Esto es, de hecho, una

parte del antiguo culto de Baal, y la persona a quien le correspondía

la suerte era quemada como sacrificio. Ahora, pasar por

entre el fuego significaba eso, y el pago de la multa redimía a la

víctima.” Si Baal fue adorado de ese modo en Gran Bretaña, no

es difícil creer que su consorte Astarté lo fuera también por nuestros

antepasados y que, de Astarté, cuyo nombre en Nínive era

Ishtar, recibieran el nombre de Pascua (easter) las solemnidades

religiosas de abril, como se practican ahora, mes al que nuestros

antepasados llamaron Easter-monath. La fiesta de la cual leemos

en la historia de la Iglesia con el nombre de Pascua era, en

el siglo tercero o cuarto, bastante diferente de la que ahora se

celebra en la Iglesia romana, pues en ese tiempo nadie la conocía

por el nombre de Easter.60 Se le daba el nombre de Pascua, o

la Pascua, y aunque no era una institución apostólica,61 fue observada

muy pronto por muchos cristianos creyentes en conmemoración

de la muerte y resurrección de Cristo. Originalmente,

esa fiesta tenía lugar en el tiempo de la pascua judía, cuando


60 El nombre de Easter es característico de las Islas Británicas.

61 Sócrates, el antiguo historiador eclesiástico, después de un extenso relato sobre las

formas diferentes en que se observaba la Pascua, en su época – es decir, en el siglo

quinto – en varios países, lo resume en estas palabras: “Así, mucho de lo ya dicho

puede parecer suficiente para probar que la celebración de la fiesta de la Pascua empezó

en todas partes más como una costumbre que como un precepto de Cristo o de

algún apóstol.”– (Historia Eclesiástica, lib. V. cap. 22). Todos saben que el nombre

de “Pascua,” usado en nuestra traducción de Hechos 12:4, no se refiere a ninguna

fiesta cristiana, sino a la Pascua judía.



170

Lo Que Usted Debe Saber


Cristo fue crucificado; período éste que, en los días de Tertuliano,

a fines del siglo segundo, se creía que había ocurrido el 23

de marzo.62 Esa fiesta no era idólatra, y no estaba precedida por

ninguna cuaresma. “Debe saberse,” dice Casiano, el monje de

Marsella, que escribió en el siglo quinto, al comparar la Iglesia

primitiva con la Iglesia de sus días, “que la observancia de los

cuarenta días no existió mientras la perfección de esa Iglesia

primitiva permaneció inviolable.”63 Entonces, ¿de dónde vino

esta observancia? Los cuarenta días de abstinencia de la Cuaresma

están tomados directamente de los adoradores de la diosa

babilónica. Tal Cuaresma de cuarenta días, “en la víspera de la

primavera” se observa todavía por los yezidis de Kurdistán, o

paganos adoradores del diablo,64 que la han heredado de sus primitivos

amos, los babilonios. Esa Cuaresma de cuarenta días

era celebrada en la primavera por los paganos mejicanos, pues

así se lee en Humboldt,65 donde él da cuenta de las celebraciones

mejicanas: “Tres días después del equinoccio de primavera...

empezaba una fiesta solemne de cuarenta días en honor del sol.”

Tal Cuaresma de cuarenta días se observaba en Egipto, como

puede verse consultando Los Egipcios de Wilkinson.66 Landseer

nos informa en sus Investigaciones Sabeas que esta Cuaresma

egipcia se celebraba expresamente en honor de Adonis u Osiris,

el gran dios mediador.67 Parece que en la misma época se conmemoraba

de manera similar el rapto de Proserpina, pues Julio

Firmico nos informa que la “lamentación por Proserpina” duraba

“cuarenta noches;”68 y Arnobio nos enseña sobre el ayuno

que observaban los paganos, llamado “Castus,” o el ayuno “sa-



62 GIESELER, vol. I. p. 55, Nota. En Gieseler, la fecha que aparece impresa es “25

de marzo,” pero la cita latina que transcribe demuestra que es un error tipográfico por

“23.”

63 Ibid. vol. II. p. 42, Nota.

64 LAYARD, Nínive y Babilonia, p. 93.

65 HUMBOLDT, Investigaciones Mejicanas, v. I. p. 404.

66 WILKINSON, Antigüedades Egipcias, vol. I. p. 278.

67 LANDSEER, Investigaciones Sabeas, p. 112.

68 De Errore, p. 70.



171

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


grado,” y que los cristianos de ese tiempo creían que había sido

imitado principalmente del largo ayuno de Ceres, cuando durante

cuarenta días ella se negó rotundamente a comer a causa de su

“gran tristeza” (violentia moeroris),69 es decir, a causa de la pérdida

de su hija Proserpina cuando la raptó Plutón, el dios de los

infiernos. Como las historias de Baco, de Adonis y de Proserpina,

aunque originalmente diferentes, se idearon para que se relacionaran

y se complementaran entre sí, de suerte que a Baco se le

llamaba Liber, y a su esposa Ariadna, Libera70 (que era uno de

los nombres de Proserpina),71 es muy probable que el ayuno de

cuarenta días de la Cuaresma se dispusiera en tiempos más recientes

para referirse a ambos. Parece que entre los paganos

esta Cuaresma era una preparación indispensable para la gran

fiesta anual en conmemoración de la muerte y de la resurrección

de Tamuz, que se celebraba con alternación de llanto y regocijo

y que, en muchos países se celebraba mucho más tarde que la

fiesta cristiana. En Palestina y en Asiria se celebraba en junio,

llamado por tanto el “mes de Tamuz;” en Egipto, se celebraba

más o menos a mediados de mayo, y en Gran Bretaña, en alguna

fecha de abril. Para atraer a los paganos al cristianismo nominal,

Roma, siguiendo su política acostumbrada, tomó medidas

para incorporar las fiestas paganas y cristianas y, por medio de

un complicado pero hábil ajuste del calendario, se encontró que

no era difícil, en general, hacer que el paganismo y el cristianismo,

ahora hundido hasta el cogote en la idolatría, se dieran la

mano tanto en esto como en muchas otras cosas. El instrumento

para llevar a cabo este amalgamamiento fue el abad Dionisio el

Pequeño.72 Este cambio del calendario con respecto a la Pascua

estuvo acompañado de trascendentales consecuencias. Introdujo

en el cristianismo la más grande corrupción y la más profunda

superstición en unión con la abstinencia de la Cuaresma. Que


69 ARNOBIO, Adversus Gentes, lib. V. p. 403. Ver también lo precedente en el

mismo libro con respecto a Proserpina.

70 OVIDIO, Fastos, lib. III. l. 512, vol. III. p. 184.

71 SMITH, Diccionario Clásico, “Liber y Liberia,” p. 381.

72 Alrededor del año 525 D.C.


172

Lo Que Usted Debe Saber


cualquiera lea solamente las atrocidades que se conmemoraban

durante el “ayuno sagrado” o Cuaresma pagana, como las describen

Arnobio y Clemente Alejandrino73 y, con seguridad, debe

sentir vergüenza por el cristianismo de aquellos que, con pleno

conocimiento de todas estas abominaciones, “descienden a Egipto

por ayuda” para despertar la lánguida devoción de la Iglesia degenerada,

y que no pudieron encontrar un mejor camino para

“revivirla” que tomar de fuente tan contaminada, los disparates

y las abominaciones que escarnecieron los primitivos escritores

cristianos. Estos cristianos creyeron siempre que la introducción

de la abstinencia de la Cuaresma era una señal del mal,

pues demostraba cuán bajo se había caído, y era también una

causa del mal que llevaría inevitablemente a la más profunda

degradación. Originalmente, incluso en Roma, la Cuaresma,

precedida por la orgía del carnaval, era completamente desconocida;

y, aunque se sostenía que el ayuno era necesario antes de

la Pascua, fue a paso lento con respecto a esto, como se llegó al

avenimiento con el ritual del paganismo. No se sabe con certeza

cuánto era el tiempo del ayuno en la Iglesia antes de las sesiones

del Concilio de Nicea, pero bastante tiempo después de ese

Concilio tenemos evidencia clara de que el ayuno no sobrepasaba

las tres semanas.74 Las palabras de Sócrates sobre este asunto,

escritas aproximadamente el año 450 D.C., son éstas: “Aque-


73 CLEMENTE ALEJANDRINO, Protrepticos, p. 13.

74 GIESELER, hablando sobre la Iglesia oriental del siglo segundo, con respecto a la

observancia pascual, dice: “En ella [la fiesta de la Pascua en conmemoración de la

muerte de Cristo] comían [los cristianos orientales] pan sin levadura, probablemente

como los judíos, durante ocho días completos... . No hay rastro de una fiesta anual de

la resurrección entre ellos, pues ésta se guardaba todos los domingos” (La Iglesia

Católica, secc. 53, p. 178, Nota 35). Con respecto a la Iglesia occidental, en una

época algo anterior – en tiempos de Constantino – parece que se guardaban quince

días en ejercicios religiosos en relación con la fiesta de la Pascua cristiana, como

aparece en las siguientes citas de Bingham, que me proporcionó bondadosamente un

amigo, aunque no se menciona el tiempo de ayuno. Bingham (Origin. Eccles., vol.

IX. p. 94) dice: “Las solemnidades de la Pascua [son] una semana antes y una semana

después del Domingo de Pascua – una semana de la Cruz, y la otra de la resurrección.

Los ancianos hablan de la Pasión y del Domingo de Resurrección como de una solemnidad

de quince días. Quince días que se hacían cumplir por una ley del Imperio,

y por mandamiento de la Iglesia universal.... Scaliger menciona una ley de Constantino

que ordena dos semanas para la Pascua, y un receso de todos los procesos legales”

(BINGHAM, IX. p. 95).



173

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


llos que habitaban en la magnífica ciudad de Roma ayunaban

por todo tres semanas antes de la Pascua, con excepción de los

sábados y del Día del Señor.”75 Pero finalmente, cuando el culto

de Astarté estaba declinando, se tomaron medidas para hacer

que la Cuaresma caldea de seis semanas, o cuarenta días, fuera

mandato perentorio en todo el ámbito del Imperio Romano de

Occidente. El camino para esto fue preparado por el Concilio

celebrado en Aurelia en tiempos de Hormisdas, Obispo de Roma,

alrededor del año 519, que decretó que la Cuaresma se guardaría

solemnemente antes de la Pascua.76 Sin duda, esto se hizo con el

propósito de hacer con este decreto que el calendario fuera reajustado,

pocos días después, por Dionisio. Este decreto no pudo

cumplirse enseguida. Aproximadamente, a fines del siglo sexto,

se hizo el primer intento decisivo para hacer cumplir la observancia

del nuevo calendario. Fue en Gran Bretaña donde se

hizo ese primer intento;77 y aquí ese intento encontró una vigorosa

resistencia. La diferencia con respecto al tiempo entre la

Pascua cristiana, como se observaba en Gran Bretaña por los

cristianos nativos, y la Pascua pagana ordenada por Roma era,

en el momento de su cumplimiento, de un mes completo,78 y fue



75 SOCRATES, Hist. Eccles., lib. V. cap. 22, p. 234.

76 Dr. MEREDITH HANMER, Cronografía, añadida a su traducción de EUSEBIO,

p. 502. Londres, 1636.

77 GIESELER, vol. I. p. 54.

78 CUMIANO, citado por el arzobispo USSHER, Sylloge, p. 34. Aquellos que han

sido criados en la observancia de la Navidad y de la Pascua; pero que, sin embargo,

aborrecen por igual en su corazón la idolatría pagana y la idolatría papal, quizás

puedan sentir como si hubiera algo “inconveniente” en las revelaciones hechas anteriormente

con respecto al origen de estas fiestas. Pero será suficiente con un momento

de reflexión para ahuyentar tal sentimiento. Verán que lo que hemos dicho es

verdad, y que es inútil ignorarlo. Unos pocos de los hechos mencionados en estas

páginas ya son conocidos por escritores infieles y socinianos de no poca importancia,

tanto en este país como en el continente, y los están usando de tal manera que socavan

la fe de los jóvenes y de los mal informados con respecto a los muy vitales de la fe

cristiana. Ciertamente, entonces, debe ser de la mayor importancia que la verdad sea

manifestada en su verdadera luz, aun cuando pueda ser contraria a opiniones preconcebidas,

especialmente cuando esa verdad considerada rectamente tienda tanto a fortalecer

a la vez a la juventud que se levanta contra las seducciones del papado, como

a confirmarlos en la fe dada una vez a los santos. Si un pagano pudiera decir: “Amo

a Sócrates y amo a Platón, pero amo más la verdad,” seguramente que una mente

cristiana no manifestaría menos magnanimidad. ¿No hay mucho, aun en el aspecto



174

Lo Que Usted Debe Saber


solamente mediante la violencia y el derramamiento de sangre

cuando, al fin, la fiesta de la diosa anglosajona o caldea vino a

desplazar lo que había sido establecido en honor de Cristo.

Esta es la historia de la Pascua. Los ritos populares que todavía

acompañan el tiempo de esta celebración, confirman ampliamente

el testimonio de la historia con respecto a su carácter babilónico.

Los bollos del viernes santo y los huevos pintados de Pascua

figuraban entre los ritos caldeos, tal como se hace ahora. Los

bollos, conocidos también por ese mismo nombre, se usaban en

el culto de la reina del cielo, la diosa de la Pascua, desde tiempos

tan remotos como los de Cécrope, el fundador de Atenas, es

decir, 1500 años antes de la era cristiana. “Una especie de pan

sagrado,” dice Bryant,79 “que se acostumbraba ofrecer a los dioses,

se remonta a tiempos muy antiguos, y se llamaba Boun.”

Diógenes Laercio, hablando de esta ofrenda hecha por

Empédocles, menciona los principales ingredientes de que estaba

hecho, diciendo: “El ofreció uno de los panes sagrados llamados

Boun, que estaba hecho con harina refinada y miel de

abejas.”80 El profeta Jeremías da cuenta de esta clase de ofrenda

cuando dice: “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el

fuego, y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina

del cielo.”81 Los bollos calientes del viernes santo no se ofrendan

ahora, pero se comen en la fiesta de Astarté; sin embargo,



temporal, que deba incitar a la búsqueda diligente, si no se ha presentado la ocasión,

cuando se hacen grandes esfuerzos para purificar el Establecimiento nacional del sur

de tales observancias y de todo lo demás que se ha derramado sobre él de la copa de

oro de Babilonia? Hay hombres de mérito en la Iglesia de Cramer, Latimer y Ridley

que aman sinceramente a nuestro Señor Jesús, el Cristo, y que han sentido el poder de

Su sangre y conocen el consuelo de Su Espíritu. Que en sus oratorios y de rodillas se

hagan la pregunta por su Dios y por su propia conciencia, si no deben actuar con

verdadero celo y bregar con todas sus fuerzas hasta que tal consumación se realice.

Entonces, en verdad, la Iglesia de Inglaterra podría ser el gran baluarte de la Reforma.

Entonces sus hijos hablarían con sus enemigos en la puerta; y entonces ella aparecería

ante toda la cristiandad “hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente

como ejércitos en orden.” Sin embargo, si no se hace nada efectivo para detener la

plaga que se está propagando en ella, el resultado deberá ser desastroso, no sólo para

sí misma, sino para todo el imperio.

79 Mitología, vol. I. p. 373.

80 LAERCIO, p. 227, B.



175

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


esto no deja duda de dónde provienen. El origen de los huevos

de Pascua es igualmente claro. Los antiguos druidas llevaban

un huevo como emblema sagrado de su orden.82 En la Dionisíaca

o misterios de Baco, tal como se celebraba en Atenas, una parte

de la ceremonia nocturna consistía en la consagración de un huevo.

83 Las fábulas hindúes alaban su huevo cósmico como un

huevo de color dorado.84 El pueblo japonés hace sus huevos



81 Jeremías 7:18. Es de la misma palabra usada aquí por el profeta que parece derivarse

la palabra “bun.” La palabra hebrea, con los puntos, se pronunciaba Khavan,

que en griego se convierte algunas veces en Kapan-os (FOCIO, Lexeon Syttoge, part.

I. p. 130); y, otras veces, Khabön (NEANDER, en la Enciclopedia Bíblica de KITTO,

vol. I. p. 237). El primero señala como Khvan, pronunciado como una sílaba, pasa al

latín como panis, “pan;” y el segundo Khvön se convertiría, de la misma manera, en

Bön o Bun. No carece de importancia que nuestra palabra inglesa Loaf haya pasado

por un proceso similar, pues en anglosajón era Hlaf.

82 DAVIES, Los Druidas, p. 208.

83 Ibid. p. 207.

84 Coronel KENNEDY, p. 223.



Fig. 31

El Huevo Sagrado de Heliópolis, y el Huevo de Tifo

(Del Mitologia de BRYANT, vol.III, p.62).



176

Lo Que Usted Debe Saber


sagrados de latón.85 En China, en la actualidad, los huevos decorados

o pintados se usan en las fiestas sagradas, lo mismo que

en este país.86 En tiempos antiguos, los huevos se empleaban en

los ritos religiosos de los egipcios y de los griegos y eran colgados

en sus templos con propósitos místicos87 (Fig. 31). Estos

huevos pueden ser rastreados desde Egipto hasta las orillas del

Eufrates. Los poetas clásicos están llenos de la fábula de los

huevos místicos de los babilonios; y así, su fábula es relatada

por Higinio, el egipcio, erudito guardían de la biblioteca de Roma,

en tiempos de Augusto, y experto en todo lo relacionado con la

sabiduría de su país nativo: “Se dice que un huevo de asombroso

tamaño había caído del cielo en el río Eufrates. Los peces lo

empujaron hasta la orilla, donde las palomas, posándose sobre

él, lo incubaron, y de allí salió Venus, que después fue llamada

la Diosa Siria,”88 es decir, Astarté. Por esto, el huevo llegó a ser

uno de los símbolos de Astarté o Easter; y, en efecto, en Chipre,

una de las sedes preferidas del culto de Venus, o Astarté, se representó

a gran escala el huevo de asombroso tamaño (Fig. 32).89

El significado oculto de este huevo de Astarté, en uno de sus

aspectos, tuvo relación, en tiempos del diluvio, con el arca,90 en

la cual fue encerrada toda la humanidad, al igual que el polluelo

está encerrado en el huevo antes de ser empollado. Si alguien se

siente inclinado a preguntar, ¿cómo pudieron concebir, alguna

vez, la mente de los hombres el empleo de un símbolo tan extraordinario

para tal propósito?, la respuesta es: primero, que el

huevo sagrado del paganismo, como ya se indicó, es bien conocido

como el “huevo cósmico;” es decir, el huevo en el cual



85 COLEMAN, p. 340.

86 Mi cita de autoridad para la anterior afirmación es James Johnston, de Glasgow, en

tiempos pasados misionero en Amoy, China.

87 WILKINSON, vol. III. p. 20, y PAUSANIAS, lib. III, Laconica, cap. 16.

88 HIGINIO, Fábulas, pp. 148,149.

89 De LANDSEER, Investigaciones Sabeas, p. 80. Londres, 1823.

90 BRYANT, vol. III. p. 161.



177

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


estaba encerrado el mundo. El mundo tiene dos significados

diferentes: o significa la tierra física, o los habitantes de la tierra.

El último significado del término se ve en Génesis 11:1:

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas

palabras,” cuyo significado es el de que así eran todos los pobladores

del mundo. Si el mundo se ve entonces encerrado en un

huevo que flota en las aguas, esto no resulta difícil de creer; sin

embargo, la idea del huevo puede haber surgido de que el huevo,

al flotar de esa manera en el inmenso mar universal, podría ser

la familia de Noé que contenía a todo el mundo en su seno. Entonces,

la aplicación de la palabra huevo al arca, es el resultado

de que, en hebreo, el nombre del huevo es Baitz, o en femenino

(pues existen los dos géneros), Baitza. Esta palabra se convierte

en caldeo y en fenicio en Baith, o Baitha91 (en caldeo actual),



91 En caldeo antiguo el nombre para huevo es comúnmente Baiaa, o Baietha, en la

forma enfática; pero Baith también se formó exactamente según la regla de Baitz, a

igual que Kaitz, “verano” se convierte en Kaith en caldeo, lo mismo que muchas otras palabras.


Fig.32

El Huevo Mistico de Astarte



178

Lo Que Usted Debe Saber

que en estas lenguas es también la forma usual en que se pronuncia

la palabra casa.92 El huevo que flotaba en las aguas y que

contenía el mundo, fue la casa que flotaba en las aguas del diluvio,

con los elementos del nuevo mundo en su seno. La procedencia

celestial del huevo se refiere evidentemente a la preparación

del arca por expreso mandato de Dios; y lo mismo parece

estar claramente implícito en la historia egipcia del huevo cósmico,

del cual se decía que había salido de la boca del gran dios.93

Las palomas que se posan sobre el huevo, no necesitan explicación.

Este es, entonces, el significado del huevo místico en un

aspecto. Sin embargo, como todo lo que era bueno y benéfico

para la humanidad se representaba en los misterios caldeos, relacionado

de algún modo con la diosa babilónica, de igual manera

se sostenía que la más grande bendición para la raza humana

que el arca contenía en su seno, era Astarté, que era la más

grande civilizadora y benefactora del mundo. Aunque la reina

deificada a quien representaba Astarte, sólo tuvo existencia real

algunos siglos después del diluvio; no obstante, mediante la doctrina

de la metempsicosis, que se había establecido sólidamente

en Babilonia, era fácil hacer creer a sus adoradores que, en una

encarnación anterior, ella había vivido en el mundo antediluviano,

y que había pasado sana y salva a través de las aguas del

diluvio. La Iglesia romana adoptó este huevo místico de Astarté,

y lo consagró como símbolo de la resurrección de Cristo. El

papa Paulo V llegó, incluso, a presentar una oración para ser

usada en asocio con el huevo, enseñando así a sus supersticiosos

seguidores para que oraran en la Pascua: “Bendice, oh Señor, te

lo imploramos, estos huevos, criaturas tuya, para que puedan

llegar a ser una substancia salutífera para tus siervos, al comerlos

en memoria de nuestro Señor Jesucristo, etc., etc.”94 Además

del huevo místico, había otro emblema de la Pascua, la “granada,”

o Rimón. Con el Rimón o “granada” en la mano se re-



92 La palabra común “Beth,” “casa,” es “Baith” en la Biblia, como puede verse en el

nombre Bet-el. como aparece en el griego de la versión de los Setenta, donde es

“Bait-el.”

93 BUNSEN, vol. I. p. 377.

94 El Guardián Escocés, abril, 1844.



179

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


presentaba frecuentemente en las medallas antiguas a la reinadiosa

de Babilonia, y la casa de Rimón, en la que adoraba el rey

de Damasco, el Señor de Naamán, el sirio, era, con toda probabilidad

un templo de Astarté, donde se adoraba públicamente a

esa diosa con el Rimón. La granada es una fruta que está llena

de semillas; y, por tal razón, se ha creído que se empleaba como

emblema de la embarcación en la que fueron preservadas las

simientes de la nueva creación, con las cuales el mundo iba a ser

sembrado de nuevo con el hombre y con las bestias, cuando hubiera

pasado la desolación del diluvio. Pero, mediante una investigación

más minuciosa, resulta que la “granada” o Rimón

tenía relación con algo completamente diferente. Astarté, o

Cibeles, también era llamada Idaia Mater,95 y el monte sagrado

de Frigia, afamadísimo por la celebración de sus misterios, fue

llamado Monte Ida, es decir, el Monte del Conocimiento, en caldeo,

el idioma sagrado de estos misterios. “Idaia Mater” significaba,

entonces, la “Madre del Conocimiento,” en otras palabras,

nuestra Madre Eva, la que primero codició el “conocimiento del

bien y del mal,” el cual compró realmente a tan horrendo precio

para ella y para sus hijos. Astarté, como puede demostrarse abundantemente,

era adorada no sólo como la encarnación del Espíritu

de Dios, sino también como la madre de la humanidad.96

Por tanto, ¿puede quedar alguna duda de lo que esa fruta se proponía

significar cuando la madre de los dioses y madre del conocimiento,

representada con el fruto del granado en su mano

extendida (ver Fig. 33), invitaba a los que subían al monte sagrado

a la iniciación de sus misterios? Evidentemente, debe

concordar con su pretendido carácter; debe ser el fruto del “Arbol

del Conocimiento,” el fruto de ese mismo árbol.

“Arbol cuyo sabor mortal

Trajo al mundo la muerte, y todo nuestro infortunio.”

El conocimiento al cual eran admitidos los seguidores de la diosa

Idaina, era precisamente la misma clase de conocimiento que



95 DYMOCK, Diccionario Clásico, sub voce.

96 Para comprobar esto, ver Apéndice, Nota J.



180

Lo Que Usted Debe Saber


Eva adquirió por comer del fruto prohibido, el conocimiento

práctico de lo que era moralmente malo y ruin. Sin embargo,

con relación a este carácter de Astarté, se enseñó a los hombres

para que miraran a su gran benefactora como la que ganó para

ellos el conocimiento que, de otra manera, podían haberle pedido

en vano a Aquel que es el Padre de las luces, de quien procede

todo bien y todo don perfecto. El papado inspira el mismo

sentimiento con respecto a la reina romana del cielo, y lleva a

sus seguidores a considerar el pecado de Eva en la forma en que

lo consideraba el paganismo. En el Canon de la misa, el servicio

más solemne del Breviario romano, se encuentra la siguiente



97 BRYANT, vol. iii. p.276. Bryant titula la figura anterias como “Juno, Columba, y

la Granada,” pero por Pausamas sabemos que el ave que está en el cetro de Hera, o

Juno, cuando se le representaba con la granada, no era la columba o paloma, sino el

cuclillo (Pausamas, lib. II, Corintíaca, cap. 17); por lo que parece, cuando Hera o

Juno se representaba de esa manera, no era como la encarnación del Espíritu de Dios,

sino como la madre de la humanidad. Pero aqui no entro a referirme a la historia del

cuclillo.


Fig.33

Juno con la Granada


181

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

expresión, en la que se apostrofa el pecado de nuestros primeros

padres: “O beata culpa, quoe talem meruisti redemptorem.”98

“¡Oh, bendita culpa, que logró tal redentor!” La idea contenida

en estas palabras es puramente pagana, pues quieren decir exactamente

esto: “Gracias sean dadas a Eva, a cuyo pecado debemos

el glorioso Salvador.” Es verdad que la idea contenida en

ellas se encuentra expresada en las mismas palabras en los escritos

de Agustín; pero es una idea absolutamente opuesta al espíritu

del Evangelio, que hace del pecado la culpa más grande,

partiendo de la consideración de que él necesitó de tal rescate

para la liberación de su horrenda maldición. Agustín se había

empapado de ambos sentimientos paganos, y nunca se libró completamente

de ellos. ¡Es asombroso que alguien tan bueno y tan

ilustrado como Merle D’Aubigné no hubiera visto lo maligno de

estas palabras!

Como Roma alimenta los mismos sentimientos del paganismo,

ha adoptado también los mismos símbolos en cuanto se le presenta

la oportunidad. En este país, y en la mayoría de los países

de Europa no se dan las granadas; y, sin embargo, aun aquí, la

superstición de la Granada debe mantenerse hasta donde sea posible.

Por tanto, en lugar de la granada, se emplea la naranja; y

así los papistas de Escocia agregan naranjas a sus huevos; y así

también, cuando el obispo Gillis de Edimburgo realizaba, hace

unos pocos años, la ostentosa ceremonia del lavamiento de los

pies a doce harapientos irlandeses durante la Pascua, terminó

por obsequiarle a cada uno de ellos dos huevos y una naranja.

Ese empleo de la naranja como el fruto representativo del “terrible

árbol probatorio” del Edén, no es una invención moderna,

pues ella se remonta hasta las épocas distantes de la antigüedad

clásica. Se acepta por todos aquellos que han estudiado el asunto,

que los jardines de las Hespérides en el Occidente, sólo son

la réplica del paraíso del Edén en el Oriente. La descripción de

los jardines sagrados como situados en las islas del Atlántico en

frente de la costa de Africa, demuestra que su legendaria locali-



98 MERLE D’AUBIGNÉ, La Reforma, vol. I. p. 179.



182

Lo Que Usted Debe Saber


zación concuerda exactamente con el Cabo Verde o con las Islas

Canarias, o con alguna isla de ese grupo; y, por supuesto, el “fruto

dorado” del árbol sagrado, tan celosamente custodiado, no era

otro que la naranja. Dejemos que sea el lector quien se fije bien:

Según la historia clásica pagana, no había ninguna serpiente en

ese jardín del deleite en las “islas de la bendición,” con el fin de

TENTAR a la humanidad para que violara la sumisión a su gran

benefactor, comiendo del árbol sagrado, excluido como prueba

de su fidelidad. No, pues por el contrario, fue la Serpiente, el

símbolo del Demonio, el Príncipe del mal, el Enemigo del hombre,

la que les prohibió que comieran del precioso fruto, vigilado

tan estrictamente que no se permitía que fuera tocado. Hércules,

una de las representaciones de los Mesías paganos, no el

primigenio, sino el Hércules griego, apiadándose del estado de

infelicidad del hombre, mató o derrotó a la serpiente, ese ser

envidioso que escatimaba a la humanidad el uso de aquello que

era tan necesario para hacerlos, a la vez, completamente felices

y sabios, y concederles lo que de otra manera hubiera estado

irremediablemente fuera de su alcance. Aquí, entonces, Dios y

el Demonio están hechos precisamente para cambiar de puesto.

El SEÑOR, quien prohibió al hombre que comiera del árbol del

conocimiento, está simbolizado por la serpiente, y presentado

como un ser maligno, carente de generosidad, en tanto que el

que emancipó al hombre del yugo del SEÑOR, y le dio del fruto

del árbol prohibido – en otras palabras, Satanás, bajo el nombre

de Hércules – es celebrado como el libertador bueno y amable

de la raza humana. ¡Qué misterio de iniquidad el que hay aquí!

Ahora, todo está encubierto en la naranja sagrada de la Pascua.



SECCION III — LA NATIVIDAD DE SAN JUAN


La fiesta de la Natividad de San Juan, o Día de San Juan, está

establecida en el calendario papal para el 24 de junio. Exactamente

la misma época era igualmente memorable en el calendario

babilónico, como una de sus más célebres fiestas. Era en

mitad del verano, o en el solsticio de verano, cuando empezaba

el llamado “mes de Tamuz” en Caldea, Siria y Fenicia; y en el

primer día, es decir, más o menos el 24 de junio, se celebraba


183

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

una de las grandes fiestas especiales de Tamuz.99 Por diferentes

razones y en diferentes países se han destinado otras épocas para

conmemorar la muerte y la revivificación del dios babilónico

pero éste, como parece inferirse por el nombre del mes, parece

haber sido el tiempo real en que se observó primitivamente su

fiesta en la tierra donde la idolatría tuvo su nacimiento. Y era

tan poderosa la influencia que esta fiesta, con sus ritos peculiares,

había ejercido en la mente de los hombres que, aun cuando

se destinaron otras fechas para los grandes acontecimientos relacionados

con el Mesías babilónico, como ocurrió en algunos

lugares de nuestra tierra, no podía permitirse que pasara este

tiempo sagrado sin la debida observancia de, por lo menos, algunos

de sus ritos peculiares. Cuando, a fines del siglo sexto, el

papado envió sus emisarios a Europa para congregar a los paganos

en su rebaño, esta fiesta encontró un alto favoritismo en

muchos países. ¿Qué otro recurso quedaba? ¿Iban a hacer la

guerra por eso? No, pues esto habría sido contrario al famoso

consejo del papa Gregorio I de que, por todos los medios, se

hicieran algunas concesiones a los paganos, para atraerlos así a

la Iglesia romana.100 La política de Gregorio fue cumplida cuidadosamente;

y, así, el solsticio de verano, que había sido consagrado

por los paganos para rendir culto a Tamuz, fue incorporado

como una fiesta sacro-cristiana en el calendario romano.

Pero todavía tenía que resolverse una pregunta: ¿Cuál iba a ser

el nombre de esta fiesta pagana cuando fuera bautizada y admitida

en el ritual del cristianismo romano? Llamarla por su antiguo

nombre de Bel o Tamuz en el primer período, cuando parecía

que iba a ser adoptada, habría sido demasiado atrevido. Llamarla

por el nombre de Cristo era difícil, porque no había nada

especial en la historia de Cristo en esa época del año para conmemorarlo.

Pero el ingenio de los agentes del Misterio de Iniquidad

no iba a verse frustrado. Si el nombre de Cristo no podía

ser añadido convenientemente, ¿qué impedimento habría si se le



99 STANLEY, La Filosofía Sabea, p. 1065. En Egipto, el mes correspondiente para

Tamuz, a saber, Epep, empezaba el 25 de junio.– WILKINSON, vol. IV. p. 14.

100 BOWER, Vidas de los Papas, vol. II. p. 523.


184

Lo Que Usted Debe Saber


daba el nombre de Su precursor, Juan el Bautista? Juan el Bautista

nació seis meses antes que nuestro Señor. Por tanto, si la

fiesta pagana del solsticio de invierno ya se había consagrado

como el nacimiento de nuestro Salvador, se seguiría, como cosa

natural, que Su precursor tuviera una fiesta, la cual debería ser

en esa misma época, pues entre el 24 de junio y el 25 de diciembre,

es decir, entre el solsticio de verano y el solsticio de invierno,

había exactamente seis meses. Para el propósito del papado,

nada podía ser más oportuno que esto. Uno de los muchos nombres

sagrados con los cuales se llamaba a Tamuz, o Nimrod,

cuando él reapareció en los Misterios, después de ser asesinado,

fue Oannes.101 Por otro lado, el nombre de Juan el Bautista en la

lengua sagrada adoptada por la Iglesia romana, era Joannes.

Entonces, hacer la fiesta el 24 de junio satisfacía por igual a

cristianos y paganos, y todo lo que se necesitaba era llamarla

precisamente la fiesta de Joannes pues, de este modo, los cristianos

supondrían que estaban honrando a Juan el Bautista, en tanto

que los paganos seguirían adorando a su antiguo dios Oannes,

o Tamuz. Así, en la misma época en que se celebraba la gran

fiesta de verano de Tamuz en la antigua Babilonia, se observa en

la actualidad la fiesta de la Natividad de San Juan en la Iglesia

papal. Y la fiesta onomástica de San Juan comienza exactamente

como empezaba el día festivo en Caldea. Es bien sabido que,

en el Oriente, el día empieza al atardecer; así que, aunque el 24

se estableció como la Natividad es, sin embargo, la Víspera de

San Juan, es decir, que es en la tarde del 23, cuando empiezan

las festividades y solemnidades de la fecha.

Si examinamos las festividades en sí, veremos cuán puramente

paganas son, cuán decisivamente prueban su verdadero origen.



101 BEROSO, apud BENSEN, Egipto, vol. I. p. 707. Al identificar a Nimrod con el

Oannes que sale del mar, mencionado por Beroso, se recordará que se ha comprobado

que Nimrod era Baco. Entonces, como prueba de que Nimrod o Baco, al ser vencido

por sus enemigos, se fabuló que se había refugiado en el mar (ver Capítulo Cuarto,

Sección I). Por tanto, al representársele como aparecido, era natural que reapareciera

con el mismo carácter de Oannes, el dios-pez. Jerónimo llama Dagón al bien conocido

dios-pez, Piscem moeroris, “el pez del lamento” (BRYANT, vol. III. p. 179), que

llega a identificarse con Baco, el “Lamentado;” completándose la identificación cuando

Hesiquio nos habla de ese alguien llamado Bacchus Ichthys. o “El pez” (sub voce

“Bacchos,” p. 179).



185

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


Las grandes y famosas solemnidades de la Víspera de San Juan

son los fuegos del Día de San Juan. Estos fuegos se encienden

en Francia, en Suiza, en la Irlanda católico-romana, y en algunas

de las islas escocesas de Occidente, donde todavía perdura el

pasado. Los fuegos se encienden en todas las tierras de los seguidores

de Roma, y teas encendidas se llevan de un lado a otro

de los campos de cultivo. Bell, en sus Cuadros a la orilla del

Camino describe los fuegos de San Juan a la manera de Bretaña

en Francia: “Cada fête (fiesta) se caracteriza por diferentes rasgos

peculiares. La de San Juan es quizás, en general, la más

notable. Durante todo el día los niños pobres van de un lado

para otro pidiendo contribuciones para encender los fuegos del

Señor San Juan, y al llegar la noche, se enciende gradualmente

un fuego tras otro: dos, tres, cuatro; luego fulguran mil en las

altas colinas hasta que todo el país arde con la conflagración.

Algunas veces, los sacerdotes encienden el primer fuego en la

plaza de mercado; y otras, es encendido por un ángel que se

hace descender, por medio de un artificio mecánico, desde lo

alto de la iglesia, con una antorcha en la mano para encender la

hoguera, y regresar de nuevo, volando. Los jóvenes danzan con

una actividad desconcertante en torno de los fuegos, porque existe

entre ellos la superstición de que si danzan en torno a nueve

fuegos antes de la medianoche, se casarán el año siguiente. Se

ponen sillas cerca de las hogueras para los muertos, pues se supone

que sus espíritus vienen hasta allí por el melancólico placer

de escuchar una vez más sus canciones nativas, y contemplar

los animados ritmos de su juventud. En tales ocasiones se

guardan fragmentos de las antorchas como hechizos contra el

rayo y las enfermedades nerviosas; y la corona de flores que se

pone encima del fuego principal tiene tal demanda, que suscitaba

tumultuosos celos por su posesión.”102 Así era en Francia,

ahora volvamos a Irlanda: “En esa gran fiesta de los lugareños

de Irlanda, la Víspera de San Juan,” dice Charlotte Elizabeth, al

describir una fiesta especial que ella había presenciado, “es costumbre,

a la puesta del sol de esa tarde, encender inmensos fuegos

por todo el país, hechos a gran altura, como nuestras foga-



102 Cuadros a la Orilla del Camino, p. 225.


186

Lo Que Usted Debe Saber


tas, y estando compuesta la hoguera por césped, turba y algunas

otras substancias combustibles que puedan recogerse. El césped

produce una llama fuerte y estable, la turba una llama más

brillante, y el efecto de estos grandes fanales que fulguran en

todas las colinas, expidiendo gran cantidad de humo desde todos

los puntos del horizonte, es muy notable. Temprano, por la

tarde, empiezan a congregarse los campesinos, ataviados todos

con sus mejores galas, resplandecientes de salud; todos los rostros

rebosantes de esa animación fulgurante y del exceso de gozo

que caracteriza a la gente entusiasta de la tierra. Nunca había

visto algo semejante, y fue algo sumamente encantador ver las

caras alegres, inteligentes y hermosas; la manera osada de los

hombres, y el comportamiento juguetón, pero realmente modesto

de las doncellas; la vivacidad de los viejos, y la alegría turbulenta

de los niños. Al encenderse el fuego, salta una espléndida

llama y, por un momento, ellos permanecen contemplándola con

rostros extrañamente desfigurados por la luz peculiar emitida

cuando se echa en ella la turba. Después de una pequeña pausa,

la tierra se aclara delante de un gaitero viejo y ciego, verdadero

y bello ideal de vigor, del humor y de la astucia, que sentado en

una silla baja, con un jarro bien repleto a su alcance, afina su

gaita para los tonos más vivaces, y empeeza la giga interminable.

Pero iba a suceder algo que me confundió bastante. Después

de que el fuego ardió durante algunas horas, y decreció,

comenzó una parte indispensable de la ceremonia. Cada uno de

los campesinos presentes pasaba a través del fuego, y varios niños

fueron lanzados por entre las chispeantes ascuas; mientras

hacía su aparición un marco de madera de unos 2.40 metros de

largo, con una cabeza de caballo fijada en un extremo, y una

sábana blanca y grande extendida sobre él, para ocultar la madera

y también al hombre que lo llevaba sobre su cabeza. Esto fue

saludado con fuertes gritos como el ‘caballo blanco,’ y conducido

sin riesgo por la habilidad de su portador, pasó varias veces

por entre el fuego con un osado brinco, y persiguiendo a la gente,

que corría gritando en todas direcciones. Pregunté qué significaba

el caballo, y se me respondió que representaba a ‘todo el

ganado.’ Aquí – añade la escritora – estaba el culto pagano de

Baal, si no era también el de Moloc, practicado abiertamente y

187

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

sin excepciones en el corazón de un país nominalmente cristiano,

¡y por millares que decían llevar el nombre de cristianos! Yo

estaba confundida, porque entonces no sabía que el papado es

sólo una ingeniosa adaptación de las idolatrías paganas a su propio

esquema.”103

Esta es la fiesta de la Víspera de San Juan, tal como se celebra

hoy día en Francia y en la Irlanda papista. Tal es la manera en

que los seguidores de Roma pretenden conmemorar el nacimiento

de aquel que vino a preparar el camino del Señor, apartando a Su

antiguo pueblo de todos sus refugios de mentiras, apremiándolos

con la necesidad de abrazar ese reino de Dios que no consiste en

cosas meramente externas, sino en “justicia, y paz, y alegría en

el Espíritu Santo.” Hemos visto que el espectáculo mismo de

los ritos con los cuales se celebra la fiesta, llevaron a la autora

que acabamos de citar, a la conclusión inmediata de que aquello

que estaba viendo era verdaderamente un vestigio del culto pagano

de Baal. La historia de la fiesta y la forma en que es observada,

aclaran lo relacionado con cada uno de estos aspectos.

Antes de que el cristianismo entrara en las Islas Británicas, la

fiesta pagana del 24 de junio se celebraba entre los druidas encendiendo

fuegos en honor de su gran divinidad que, como ya

hemos visto, era Baal. “Estos fuegos y estos sacrificios de la

canícula,” dice Toland en su Relato sobre los Druidas, “eran

[pretendían ser] para conseguir la bendición sobre los frutos de

la tierra, ahora listos para la recolección; así como los del primero

de mayo, eran para que pudieran crecer prósperamente, y los

de fines de octubre eran una acción de gracias por la terminación

de la cosecha.”104 Asimismo, hablando de los fuegos druidas

de la canícula, prosigue de este modo: “Volviendo a nuestros

fuegos carnales, era costumbre que el señor del lugar, o su hijo,

o alguna otra persona distinguida, tomando las entrañas de los

animales sacrificados en sus manos, caminara descalzo tres veces

sobre las brasas, después de que las llamas se hubieran apagado,

para llevarlas directamente al druida, que esperaba vesti-



103 Recuerdos Personales, pp. 112-115.

104 TOLAND, Los Druidas, p. 107.


188

Lo Que Usted Debe Saber


do con una piel entera en el altar. Si el noble salía ileso, esto era

considerado como buen presagio, y acogido con ruidosas aclamaciones;

pero si sufría algún daño, esto era considerado de mala

suerte, tanto por la comunidad como por él mismo.” “Así he

visto,” añade Toland, “al pueblo corriendo y saltando por causa

de los fuegos de San Juan en Irlanda; y no solamente orgullosos

por salir indemnes, sino como si eso fuera alguna especie de

lustración, creyéndose bendecidos de alguna manera por la ceremonia;

siendo, sin embargo, completamente ignorantes de su

procedencia, en la imperfecta imitación que de ella hacían.”105

Ya hemos visto la razón para concluir que Foroneo, “el primero

de los mortales que reinó,” es decir, Nimrod, y la diosa romana

Feronia se relacionan entre sí. A propósito de los fuegos de

“San Juan,” esa relación tiene todavía mayor alcance por lo que

ha sido transmitido desde la antigüedad con respecto a estas dos

divinidades; y, al mismo tiempo, se dilucida el origen de estos

fuegos. A Foroneo se le describe de tal manera que se ve que se

le conocía como quien había estado relacionado con el origen

del culto al fuego. Así, se refiere Pausanias a él: “Cerca de esta

imagen [la imagen de Biton] ellos [los argivos] encienden un

fuego, porque no aceptan que el fuego fue dado a los hombres

por Prometeo, sino que atribuían su invención a Foroneo.”106

Debe haber algo trágico en la muerte de este Foroneo, inventor

del fuego, que fue “el primero que congregó a la humanidad en

comunidades;”107 porque, después de describir la localización

de su sepulcro, Pausanias agrega: “En verdad, aun ahora ellos

hacen ritos funerales a Foroneo,”108 lenguaje que deja ver que su

muerte debe haber sido celebrada de manera algo parecida a la

de Baco. Entonces, el carácter del culto de Feronia, como coincidente

en el culto del fuego, es evidente que proviene de los

ritos practicados por los sacerdotes en la ciudad situada al pie

del Monte Socracte, en honor de ella. “Los sacerdotes,” dice



105 Ibid. p. 112.

106 PAUSANIAS, lib. II., Corintíaca, cap. 19.

107 Ibid. cap. 15.

108 Ibid. cap. 20.



189

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


Bryant, refiriéndose tanto a Plinio como a Estrabón como sus

autoridades, “con los pies descalzos, caminaban sobre una gran

cantidad de brasas de carbón y cenizas.”109 Para esta misma

práctica encontramos a Arún, refiriéndose a Virgilio, cuando éste

se dirige a Apolo, el dios-sol, que tenía su santuario en el Soracto,

donde Feronia era adorada y que, por tanto, debe haber sido lo

mismo que Júpiter Anxur, su divinidad contemplativa, que era

considerado como un “Júpiter juvenil,” así como Apolo fue llamado

con frecuencia el “joven Apolo:”

“Oh, protector de las altas moradas del Soracto,

Febo, el poder decisorio entre los dioses,

A quien primero servimos;

Todos los bosques de untuoso pino

Han sido talados para ti, y tu gloria resplandece.

Por ti protegidos, con nuestras plantas descalzas,

Por entre llamas indemnes caminamos

Y pisamos las brasas encendidas.”110

Así que los fuegos de San Juan, por sobre cuyas brasas se hace

pasar a jóvenes y viejos, se remontan hasta “el primero de los

mortales que reinó.”

Es digno de observar que una fiesta acompañada de todos los

ritos del culto al fuego de Baal se encuentre, más o menos en la

misma época del mes de Tamuz, en que el dios babilónico era

celebrado antiguamente, en naciones paganas de regiones muy

alejadas entre sí. Entre los turcos, el ayuno del Ramadán que,

según Hurd, empieza el 12 de junio, está acompañado por una

iluminación con lámparas encendidas.111 En China, donde la

fiesta del bote-dragón se celebra de una manera muy vívida para

recordar a quienes lo presencian el duelo por Adonis, la solemnidad

empieza en el solsticio de verano.112 En el Perú, durante el



109 BRYANT, vol. I. p. 237.

110 DRYDEN, Virgilio, La Eneida, lib. XI, ll. 1153-1158. Se decía que “el joven

Apolo, nacido para imponer la ley y el orden entre los griegos,” había aparecido en

Delfos “exactamente a mediados del verano.”– (MULLER, Los Dorios, vol. I. pp.

295,296).


190

Lo Que Usted Debe Saber


reinado de los incas, tenía lugar en la misma época del año la

fiesta de Raimi, la más espléndida de los peruanos, en la cual el

fuego sagrado solía ser encendido de nuevo todos los años con

el sol, por medio de un espejo cóncavo de metal pulido. Por lo

regular, cuando llegaba la canícula había primero, en señal de

duelo, “un ayuno general durante tres días, y no se permitía que

se encendiera ningún fuego en sus moradas;” luego, al cuarto

día, el duelo se convertía en alegría cuando el Inca y su corte,

seguido por toda la población del Cuzco, se congregaban al amanecer

en la gran plaza para saludar la salida del sol. “Ansiosamente,”

dice Prescott, “ellos vigilaban la aparición de la deidad

y, tan pronto como sus primeros rayos dorados herían las tinieblas

y los edificios más altos de la capital, brotaba un grito de

congratulación de la multitud congregada, acompañado por cánticos

triunfales, y la melodía salvaje de bárbaros instrumentos

sonaba cada vez más alto, mientras la brillante esfera se elevaba

por encima de las montañas orientales, resplandeciendo en todo

su esplendor sobre sus seguidores.”113 ¿Podrían ser accidentales

este duelo y este regocijo alternativos en la misma época del

duelo y del regocijo babilónico por Tamuz? Como Tamuz era la

encarnación de la divinidad solar, es fácil ver cómo tal duelo y

tal regocijo se relacionaban con el culto al Sol. En Egipto, la

fiesta de las lámparas encendidas, en la cual muchos se han visto

obligados a ver ya el duplicado de la fiesta de San Juan, se asoció,

sin tapujos, con el duelo y el regocijo por Osiris. “En Sais,”

dice Heródoto,114 “ellos muestran el sepulcro de aquel al que yo

no creo conveniente mencionar en esta ocasión.” Esta era la

forma invariable en que el historiador se refiere a Osiris, en cu-



111 HURD, Ritos y Ceremonias, p. 346, col. I. El tiempo dado por Hurd no serìa

decisivo por sí mismo como prueba de correspondencia con la época de la fiesta

original de Tamuz, pues un amigo mío que vivió tres años en Constantinopla, me

informa que, a consecuencia de que los turcos no tienen en cuanta el año solar, el

ayuno de Ramadán cae sucesivamente en meses diferentes del año. Sin embargo, el

hecho de la iluminación relacionada con las observancias religiosas, está fuera de

duda.

112 Ver ante, p. 57.

113 PRESCOTT, La Conquista del Perú, vol. I. p. 69.

114 Historia, lib. II. p. 176.



191

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

yos misterios había sido iniciado, al relatar algunos de los ritos

de su culto. “Ella está en el recinto sagrado detrás del templo de

Minerva, y contigua al muro de este templo, ocupando toda su

longitud.115 También se congregaban en Sais para ofrecer sacrificios

durante una noche determinada, cuando todos encienden,

al aire libre, algunas lámparas alrededor de sus casas. Las lámparas

consisten en pequeñas copas llenas de sal y aceite, con

pábilo flotante que arde toda la noche. Esta fiesta recibe el nombre

de la fiesta de las lámparas encendidas. Los egipcios que no

pueden asistir, también hacen el sacrificio, y encienden lámparas

en sus casas, para que no sólo en Sais, sino en todo Egipto

tenga lugar la misma iluminación. Ellos le atribuyen una razón

sagrada a la fiesta celebrada en esta noche, y al respeto que sienten

por ella.”116 Wilkinson,117 al citar este pasaje de Heródoto,

identifica expresamente esta fiesta con el duelo por Osiris, y nos

asegura que “era considerada de grandísima importancia para

honrar a la divinidad mediante la apropiada realización de este

rito.”

Entre los yezidis, o adoradores del diablo de la Caldea moderna,

se celebra la misma fiesta en la actualidad, con ritos muy semejantes,

hasta donde las circunstancias lo permiten, como hace

miles de años, cuando en las mismas regiones el culto de Tamuz

estaba en todo su apogeo. Así describe gráficamente el señor

Layard una fiesta de esta clase, en la cual había estado presente:

“A medida que se desvanece el crepúsculo, los faquires, u órdenes

inferiores de sacerdotes, ataviados con vestiduras de tela

burda de color marrón, estrechamente ajustadas a sus cuerpos, y

con turbantes negros en la cabeza, salen de la tumba, portando

cada uno una luz en una mano, y un jarro de aceite con un manojo

de pábilos de algodón en la otra. Llenan y preparan las lámparas

colocadas en nichos en las paredes del patio y esparcidas

en los edificios a los lados del valle e, incluso, en rocas aisladas

y en los huecos de los troncos de los árboles. Parece que cente-



115 Ibid.

116 HERODOTO, lib. II. c. 62, p. 127.

117 WILKINSON, vol. V. p. 308.



192

Lo Que Usted Debe Saber


llearan innumerables estrellas en las laderas de la montaña y en

las oscuras oquedades del bosque. Cuando los sacerdotes se

abren camino por entre la multitud para hacer su trabajo, los

hombres y las mujeres pasan su mano derecha por entre las llamas

y, después de frotarse la ceja derecha con la parte que ha

sido purificada por el sagrado elemento, la llevan devotamente

a los labios. Algunos que llevan niños en los brazos los ungen

de manera semejante, en tanto que otros levantan las manos para

ser tocados por aquellos que, menos afortunados que ellos, no

pudieron alcanzar la llama... . Mientras avanzaba la noche, los

que se habían congregado – ahora debía de haber casi cinco mil

personas – encendían antorchas que llevaban consigo mientras

vagaban por el bosque. El efecto era mágico; los diversos grupos

apenas podían distinguirse entre las tinieblas: los hombres

iban de acá para allá, las mujeres con sus hijos sentadas en los

tejados, y la multitud congregada en torno a los vendedores ambulantes,

que exponían sus mercancías para la venta en el

patio. Miles de luces se reflejaban en las fuentes y en las corrientes,

centelleando entre el follaje de los árboles y danzando a

la distancia. Cuando estaba contemplando esta escena extraordinaria,

el susurro de las voces humanas se enmudeció repentinamente,

y una tensión solemne y melancólica emergió del valle.

Se parecía a algún cantar majestuoso que yo había escuchado

años antes en la catedral de una tierra lejana. Una música tan

patética y tan dulce, nunca la había escuchado antes en el Oriente.

Las voces de los hombres y de las mujeres se mezclaban

armónicamente con las suaves notas de muchas flautas. En

acompasados intervalos, la canción era interrumpida por el fuerte

batir de los címbalos y de las panderetas y, entonces, los que

estaban en la tumba se unían a la melodía... . Las panderetas,

que eran golpeadas simultáneamente, sólo interrumpían a intervalos

el cántico de los sacerdotes. A medida que el tiempo pasaba

rápidamente, irrumpían con más frecuencia. El cántico daba

paso, gradualmente, a una melodía vivaz que, aumentando el

compás, se perdía finalmente en una confusión de sonidos. Las

panderetas eran batidas con extraordinaria energía, las flautas

emitían un flujo rápido de notas, las voces se elevaban hasta el

tono más alto, los hombres que estaban afuera se unían al cla193

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

mor, en tanto que las mujeres hacían resonar las rocas con el

agudo tahlehl.

“Los músicos, dando rienda suelta a la excitación, lanzaban sus

instrumentos al aire, y estiraban sus miembros en toda clase de

contorsiones hasta que caían exhaustos al suelo. Nunca oí un

alarido tan espantoso como el que se elevaba del valle. Era medianoche.

Contemplaba con admiración la extraordinaria escena

a mi alrededor. Así probablemente se celebraban desde edades

remotas los misterios o ritos de los coribantes, cuando ellos

se reunían en alguna tumba consagrada.”118 Layard no nos dice

en qué época tenía lugar esta fiesta, pero el lenguaje que emplea

deja poca duda de que él la consideraba con una fiesta de Baco;

en otras palabras, del Mesías babilónico, cuya trágica muerte y

subsiguiente restitución a la vida y a la gloria constituyó la piedra

angular del paganismo antiguo. La fiesta se celebraba declaradamente

en honor, a la vez, de Seik Sems, o el Sol, y de

Seik Adi, o “El Príncipe de la Eternidad,” en torno a cuya tumba,

sin embargo, tenía lugar la solemnidad, a semejanza de la

fiesta de las lámparas en honor del dios-sol Osiris en Egipto,

que se celebraba en las inmediaciones de la tumba de ese dios en

Sais.

El lector no puede dejar de haber observado que en esa fiesta

yesidi, los hombres, las mujeres y los niños eran “PURIFICADOS”

al ponerse en contacto con “el elemento sagrado” del fuego.

En los ritos de Zoroastro, el gran dios caldeo, el fuego ocupaba

precisamente el mismo lugar; y estaba establecido como

un principio esencial en su sistema que “aquel que se aproximara

al fuego recibía una luz de la divinidad,”119 y que “por medio

del fuego divino serían purificadas todas las manchas producidas

por generación.”120 Por tanto, esto era “para hacer pasar por

el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc” (Jeremías 32:35), para purificarlos

del pecado original; y, por esta purificación, muchas cria-



118 LAYARD, Nínive y sus Ruinas, vol I. pp. 290-294.

119 TAYLOR, Iámblico, p. 247.

120 PROCLO, en Tímaco, p. 805.



194

Lo Que Usted Debe Saber


turas indefensas se convirtieron en víctimas para la sanguinaria

divinidad. Esta purificación de pasar por entre el fuego se observaba

igualmente entre los paganos romanos, “porque,” dice

Ovidio, haciendo hincapié en esta práctica, “el fuego purifica

tanto al pastor como a las ovejas.”121 Entre los hindúes, desde

tiempo inmemorial, se ha rendido culto al fuego por su eficacia

purificadora. Así, Colebrooke, según los libros sagrados, representa

a un adorador al dirigirse al fuego: “Te saludo a ti [oh

fuego], que tienes en cuenta las oblaciones, a ti que resplandeces,

a ti que centelleas, que tu llama propicia queme a nuestros enemigos;

que tú, el PURIFICADOR, nos seas propicio.”122 Hay

algunos que mantienen un “fuego perpetuo,” y practican devociones

diarias para él; y, al “concluir los sacramentos de los dioses,”

todos los días le presentan sus súplicas, así: “Oh fuego, tú,

que expías el pecado contra los dioses, haz que esta oblación sea

eficaz. Tú, que expías el pecado contra el hombre; tú, que expías

el pecado contra los manes [los espíritus que han partido];

tú, que expías el pecado contra mi propia alma; tú, que expías

los pecados repetidos; tú, que expías todo pecado que he cometido

voluntariamente o sin intención, haz que esta oblación sea

eficaz.”123 Entre los druidas también se celebraba el fuego como

el purificador. Así, en un cántico druida, leemos: “Celebraban

la alabanza de los santos en presencia del fuego purificador, que

fue hecho para subir a lo alto.”124 Si, en verdad, en tiempos de

los druidas se esperaba una bendición al encender los fuegos de

la orgía, y hacer pasar por el fuego al joven o al viejo, a los seres

humanos o al ganado, fue simplemente a consecuencia de la

purificación del pecado que acompaña a los seres humanos y a

todo lo relacionado con ellos, y que se creía que se conseguía

por este paso por entre el fuego. Es evidente que esta misma

creencia sobre la eficacia “purificadora” del fuego la tienen los



121 OVIDIO, Fastos, lib. IV. 785-794 inclusive.

122 COLEBROOKE, “Ceremonias Religiosas Hindúes,” en Investigaciones Asiáticas,

vol. VII. p. 260.

123 Ibid. vol. VII. p. 273.

124 DAVIES, Los Druidas, “Himno al Sol,” pp. 369,370.


195

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


católicos romanos de Irlanda, cuando se muestran tan celosos

por pasar, tanto ellos como sus hijos, por entre los fuegos de San

Juan.125 Tolan da testimonio de que es a manera de “lustración”

como se encienden estos fuegos; y todos los que hayan examinado

cuidadosamente el asunto, deberán llegar a la misma conclusión.

Si Tamuz era, como hemos visto, el mismo Zoroastro, el dios de

los antiguos adoradores del fuego, y si su fiesta en Babilonia

está tan exactamente sincronizada con la fiesta de la Natividad

de San Juan, ¿qué hay de extraño en que esa fiesta se celebre

todavía mediante los flameantes “fuegos de Baal,” y que esto

sea una copia tan fiel de lo que fue condenado por el SEÑOR en

Su antiguo pueblo, cuando ellos hacían pasar “por el fuego sus

hijos y sus hijas a Moloc? Pero, ¿quién que conozca algo del

Evangelio llamaría a una fiesta como ésta una fiesta cristiana?

Los sacerdotes papistas, si no lo enseñan abiertamente, por lo

menos permiten que sus engañados seguidores crean, tan firmemente

como lo hicieron alguna vez los antiguos adoradores del

fuego, que el fuego físico puede purificar de la culpa y de la

mancha del pecado. Más adelante consideraremos esto como

una de las más monstruosas, pero productivas fábulas de su sistema,

que tiende a afianzarse en la mente de sus descarriados

vasallos.

Unicamente los iniciados podían saber que el nombre de Oannes

era el nombre del Mesías pagano; y, al principio, se necesitó

cierto grado de prudencia para la introducción del paganismo en

la Iglesia. Pero, a medida que pasaba el tiempo, como el Evangelio

llegó a mantenerse oculto, y las tinieblas se hicieron más

densas, tal precaución ya no fue necesaria en modo alguno. En

efecto, encontramos que, en las edades del obscurantismo, el

Mesías pagano no fue introducido en la Iglesia de una manera

clandestina, pues abierta y descaradamente había sido canonizado

bajo sus nombres clásicos de Baco y Dionisos, y exaltado



125 “He visto padres,” dice Lord J. Scott, Q.E.P.D., en una carta que me envió, “que

obligan a sus hijos a pasar por entre los fuegos de Baal.”


196

Lo Que Usted Debe Saber


para la adoración de los “fieles.” Sí, Roma, que pretende ser en

forma preeminente la Esposa de Cristo, la única iglesia en la

cual se encuentra la salvación, ha tenido la desvergonzada desfachatez

de darle al gran adversario pagano del Hijo de Dios un

lugar en su calendario BAJO SU PROPIO NOMBRE. El lector

sólo tiene que remitirse al calendario romano, y encontrará que

esto es un hecho; encontrará el 7 de octubre para ser guardado

en honor de “San Baco, mártir.” Es indudable que Baco fue un

“mártir,” pues tuvo una muerte violenta y perdió su vida por la

religión; pero la religión por la cual murió fue la religión de los

adoradores del fuego; ya que, como hemos visto por Maimónides,

fue asesinado por mantener el culto de la hueste del cielo. Este

patrono de la hueste celestial y del culto al fuego (porque los dos

siempre iban juntos), ha sido canonizado por Roma. Que éste

“San Baco, mártir” es el mismo Baco de los paganos, el dios de

la borrachera y del libertinaje, es evidente por la fecha de su

fiesta, pues el 7 de octubre viene poco después de la vendimia.

En el otoño, al final de la vendimia, los antiguos paganos romanos

acostumbraban celebrar lo que se llamaba la “Fiesta Campestre”

de Baco;126 y alrededor de esa misma fecha tiene lugar la

fiesta papal de “San Baco, mártir.”

Así como el dios caldeo ha sido admitido en el calendario romano

con el nombre de Baco, así también fue canonizado bajo su

otro nombre de Dionisos.127 Los paganos tenían la costumbre de

adorar al mismo dios bajo nombres diferentes; y, en efecto, no

contentos los romanos con la fiesta a Baco, con el nombre por el

cual era más conocido comúnmente, para complacer, sin duda, a

los griegos, dos días después celebraron una fiesta campestre

para él bajo el nombre de Dionisos Eleutéreo, el nombre por el

cual era adorado en Grecia.128 Esa fiesta “campestre” recibió

pronto el nombre de Dionisia, o para expresar más completa-



126 Ver citas de La Leyenda de la Silla de San Pedro, por ANTHONY RICH, Esq., en

el admirable Cuaderno del Papado, del Dr. BEGG, pp. 114,115. Ver también

SALVARTÉ, Ensayo sobre Nombres, tom. II. p. 54.

127 Dionysus, como es bien sabido, es la forma latina del griego Dionüsos.

128 PAUSANIAS, Atica, p. 46, y TOOKE, Panteón, p. 58.


197

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


mente su propósito, el nombre se convirtió en “Festum Dionysi

Eleutherei rusticum,” es decir, la “Fiesta campestre de Dionisos

Eleutéreo.”129 El papado, en su exceso de celo por los santos y

por el culto de los santos, ha separado realmente en dos a Dioniso

Eleutéreo, sacando dos santos distintos del nombre doble de una

divinidad pagana; y más todavía, ha hecho del inocente epíteto

“rusticum” que, incluso entre los paganos no tenía en modo alguno

pretensiones de divinidad, un tercer santo, por lo cual leemos,

bajo la fecha del 9 de octubre, esta anotación en el calendario:

“La Fiesta de San Dionisio130 y sus compañeros, San

Eleutéreo y San Rústico.”131 Este Dionisio, a quien el papado le

ha proporcionado, en forma tan sorprendente, dos compañeros,

es el famoso St. Denys, el santo patrono de París; y una comparación

de la historia del santo papista y del dios pagano, arrojará

no poca luz sobre el asunto. Dice la leyenda que St. Denys, al

ser decapitado y arrojado al Sena, después de flotar un tiempo

en las aguas del río, tomó su cabeza en la mano, para asombro

de los espectadores, y así siguió adelante con ella hasta el lugar

del entierro. En conmemoración de tan estupendo milagro, se

cantó dolidamente durante muchos siglos en la catedral de St.

Denys, en París, un himno que tenía los siguientes versos:


“Se cadaver mox erexit

Truncus truncum caput vexit,

Quem ferentem hoc direxit

Angelorum legio.”132

Al fin, aun los mismos papistas empezaron a sentir vergüenza



129 BEGG, Cuaderno del Papado, p. 115.

130 Aunque Dionysus era el propio nombre clásico del dios, sin embargo, en el período

post-clásico o bajo latín, su nombre se encuentra como Dionysius, lo mismo que

en el caso del santo romano.

131 Ver el calendario en el Misal Romano, octubre 9: “Dionisii, Rustici et Eleutherii

Mart,” y octubre 7. “Sergii, Bachii, Marcelli et Apuleii Mart.”

132 “El cadáver emerge inmediatamente; el tronco sin cabeza, guiado en su camino

por una legión de ángeles” (SALVERTÉ. Las Ciencias Ocultas, Nota, p. 48). En

Salverté, la primera palabra de la tercera línea del anterior verso latino es “Quo,” pero

como esto no tiene sentido y, evidentemente, es un error, lo he corregido por “Quem.”


198

Lo Que Usted Debe Saber


de semejante absurdo celebrado en nombre de la religión y, en

1789, fue suprimido “el oficio de St. Denys.” Aquí tenemos, sin

embargo, la marcha de los acontecimientos. El mundo, durante

algún tiempo en el pasado, ha ido regresando nuevamente a las

edades del obscurantismo. El breviario romano publicado en

Francia, ha sido impuesto de nuevo a la iglesia gala en los últimos

seis años por la autoridad papal, con todas sus falsas leyendas,

y entre ellas, la de St. Denys; la catedral de St. Denys está

siendo reconstruida, y el antiguo culto da indicios de ser restaurado

en toda su estupidez.133 ¿Cómo pudo concebirse alguna

vez en la mente de los hombres la invención de una fábula tan

monstruosa? No se necesita ir muy lejos para encontrar el origen

de esto. La Iglesia de Roma representaba a sus santos canonizados,

de los que se decía que habían sufrido el martirio por

medio de la espada, como imágenes o estatuas decapitadas que

llevaban en la mano la cabeza que les había sido cortada “He

visto,” dice Eusèbe Salverté, “en una iglesia de Normandía a

Santa Clara; en Arlés, a Santa Mitra, y a todos los santos de la

legión tebana en Suiza, representados con sus cabezas en la mano.

Así se representaba a San Valerio en Limoges, a la entrada de la

catedral, y en otros monumentos. El gran sello del cantón de

Zurich representa en la misma actitud a San Félix, a Santa Regula

y a San Exsuperancio. Allí está ciertamente el origen de las

fábulas piadosas que se cuentan sobre estos mártires, tales como

la de St. Denys, además de las de muchos otros.”134 Este fue el

origen inmediato de la historia de los santos muertos que se levantan

y siguen andando con su cabeza en la mano. Pero resulta

que este modo de representación fue tomado igualmente del paganismo,

y tomado de tal manera que identifica al St. Danys

papal con el Dionisos pagano, no sólo el de Roma, sino el de

Babilonia. Dionisos o Baco, en una de sus transformaciones,

fue representado como Capricornio, el “pez con cuernos de cabra;”

y hay razón para creer que fue en esta misma forma como



133 La afirmación en la última parte de la frase aludía a la situación del asunto hace

cinco años. Probablemente en este momento se haya terminado la reconstrucción de la catedral de St. Denys.

134 SALVERTÉ, Las Ciencias Ocultas, pp. 47,48.


199

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


recibió el nombre de Oannes. En la India, en esta misma forma

y bajo el nombre de “Souro,” que es, evidentemente, “la simiente,”

se dice que ha hecho muchas cosas maravillosas.135 En el

Imperio persa no sólo se le representó místicamente como Capricornio,

sino también en forma humana; y después, exactamente

tal como es representado St. Denys por el papado. Las

palabras del escritor antiguo que describe esta figura en el Imperio

persa, son éstas: “Capricornio, el tercer Decán. La mitad de

la figura sin cabeza, porque su cabeza la tiene en la mano.”136

A Nimrod le habían cortado la cabeza y, en conmemoración de

ese hecho, que sus adoradores lamentaban tan piadosamente, fue

representada su imagen en el Imperio. En algunas versiones de

su historia se contaba que esa cabeza separada había hecho cosas

tan maravillosas como cualquiera de las que hubiera hecho

el tronco sin vida de St. Denys. Bryant ha comprobado que la

historia de Orfeo es solamente una variación ligeramente cambiada

de la de Osiris.137 Así como Osiris fue cortado en pedazos

en Egipto, de igual modo Orfeo fue despedazado en Tracia.

Cuando los miembros mutilados de este último fueron esparcidos

por el campo, su cabeza, flotando en el Hebros dio muestras

del milagroso carácter de aquel que la había poseído. “Entonces,”



dice Virgilio:

135 HUMBOLDT, México, vol. I. pp. 339,340. Para Oannes y Souro, ver Apéndice,

Nota K.

136 Nota en SALVERTÉ, Las Ciencias Ocultas, p. 47.

137 BRYANT, vol. II. pp. 419-423. El mismo nombre de Orfeo es solamente un

sinónimo para Bel, el nombre del gran dios babilónico que, dado originalmente a

Cus, llegó a ser heredero en la línea de sus deificados descendientes. Bel significa

“mezclar” así como “confundir;” y “Orv” en hebreo, que se convierte en Orph en

caldeo (ver PARKHURST, Gramática Caldea en Léxico, p. 40), también significa

“mezclar.” Pero “Orv” u “Orph,” significa además “sauce;” y, por tanto, en exacta

concordancia con el sistema místico, encontramos que el símbolo de Orfeo, entre los

griegos, ha sido un sauce. Así, Pausanias, después de referirse a una representación

de Acteón, dice. “Si usted mira de nuevo las partes bajas del cuadro, verá que después

de Patroclo, Orfeo se sienta en una colina, con el arpa en la mano izquierda, y en su

mano derecha las hojas de un sauce”(PAUSANIAS, lib. X., Phosica, cap. 30); y de

nuevo, un poco más adelante, dice: “Se le representa apoyado en un tronco de este

árbol.” Las hojas de sauce en la mano derecha de Orfeo, y el sauce en el cual se

apoya, demuestran suficientemente el significado de su nombre.



200

Lo Que Usted Debe Saber


“Entonces, cuando su cabeza arrancada de sus hombros,

Llevada por las aguas, flotaba sobre el Hebros,

Aun entonces su voz trémula invocaba a su esposa,

Con su último aliento, ‘Eurídice’ clamaba;

‘Eurídice’ repetían las rocas y las orillas del río.”138

Aquí hay diferencias, pero en medio de esas diferencias hay una

unidad obvia. En ambos casos, la cabeza separada del cuerpo

sin vida ocupa el primer plano del cuadro; en ambos casos, el

milagro está relacionado con el río. Cuando las fiestas de “San

Baco, mártir,” y la de “San Dionisio y San Eleutéreo” coinciden

tan notablemente con la fecha en que eran celebradas las fiestas

del dios pagano del vino, bien sea con el nombre de Baco, o

Dionisos, o Eleutéreo, y cuando la manera de representar al

Dinisio moderno y al antiguo Dionisos es evidentemente la misma,

en tanto que las leyendas de ambos armonizan tan

sorprendentemente, ¿quién puede dudar del carácter real de estas

fiestas romanas? Ellas no son cristianas, son paganas; son

inequívocamente babilónicas.



SECCION IV — LA FIESTA DE LA ASUNCION



La doctrina con respecto a la fiesta de la Asunción, en lo que

concierne al papado, no fue establecida en las edades del obscurantismo,

sino tres siglos después de la Reforma, en medio de

las ponderadas luces del siglo diecinueve. La doctrina en la cual

se fundamenta la fiesta de la Asunción, es ésta: que la Virgen

María no experimentó la corrupción, pues fue llevada en cuerpo

y alma al cielo, y que ahora está investida de todo poder en el

cielo y en la tierra. Esta doctrina ha sido admitida descaradamente

ante el pueblo británico en una reciente pastoral del obispo

papal de Dublín. Esta doctrina ha recibido el sello de la Infa-



138 Las Geórgicas, lib. IV. vol. I. ll. 759-766, y en el original, ll. 523-527. La edición

de Dryden, que cito por lo general, tiene en la primera línea “Entonces con,” pero

como esto no concuerda con la construcción de la frase, he dado el pasaje como

aparece en la edición de Baxter, Londres, 1807, que es evidentemente la correcta.



201

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


libilidad Papal, al ser incorporada en el decreto que proclama la

“Inmaculada Concepción.” A los sacerdotes de Roma les resultará

imposible encontrar un indicio de que tal doctrina esté contenida

en las Escrituras. Pero en el sistema babilónico, la fábula

se encuentra lista y a la mano. Se había enseñado que Baco bajó

al infierno, rescató a su madre de los poderes infernales y la

llevó consigo en triunfo al cielo.139 Esta fábula se divulgó dondequiera

que se extendió el sistema babilónico; y, por consiguiente,

los chinos celebran actualmente, como lo han hecho desde

tiempo inmemorial, una fiesta en honor de una Madre que fue

rescatada por su hijo del poder de la muerte y de la tumba. La

fiesta de la Asunción en la Iglesia romana tiene lugar el 15 de

agosto. La fiesta china, basada en una leyenda similar y celebrada

con arañas de luces y linternas, como lo demuestra Sir J.F.

Davis en su completo y gráfico relato sobre China, se celebra

igualmente en el mes de agosto.140 Cuando se celebró a la madre

del Mesías pagano por haber sido “ascendida,” recibió el nombre

de “Paloma,”141 y fue adorada como la Encarnación del Espíritu

de Dios, con quien fue identificada. Como tal, fue considerada

como la fuente de toda santidad y como la gran

“PURIFICADORA” y, por supuesto, fue conocida como la “Virgen”

madre, como la “PURA E INMACULADA.”142 Con el nombre

de Proserpina (con quien fue identificada, aunque la diosa



139 APOLODORO, lib. III. cap. 5, p. 266. Hemos visto que la gran diosa que era

adorada en Babilonia como “La Madre,” era en realidad la esposa de Nino, el gran

dios, el prototipo de Baco. De conformidad con esto, encontramos una historia algo

similar contada sobre Ariadna, la esposa de Baco, fabulada como Semele, su madre.

“El vestido de Tetis,” dice Bryant (vol. II. p. 99), “tenía la descripción de algunos

sucesos notables de las primeras edades; y un relato particular de la apoteosis de

Ariadna, a quien se describe, sea cual sea el significado de ello, como llevada al cielo

por Baco.” Una historia similar se cuenta de Alcmena, la madre del Hércules griego

que era, como hemos visto, bastante diferente del Hércules primitivo, y era sólo una

de las formas de Baco, porque él era un “gran bebedor;” y las “copas hercúleas” eran

proverbiales. – (MÜLLER, Los Dorios, vol I. p. 462). Se dice que la madre de este

Hércules había sido resucitada. “Júpiter” (el padre de Hércules), dice Müller, “levantó

de los muertos a Alcmena, y la llevó a las islas de los benditos, como esposa de

Radamanto.” (Ibid. p. 443).

140 China, vol. I. pp. 354, 355.

141 Ver ante, p. 79.

142 PROCLO, en Nota sobre Yámblico de TAYLOR, p. 136.


202

Lo Que Usted Debe Saber


babilónica era originalmente diferente), fue celebrada al tiempo

como la madre del primer Baco, y conocida como la “venerada

esposa de Plutón;” en los “Himnos Orficos” se le señala también

como:

“Asociada con las estaciones, esencia luminosa,

VIRGEN que todo lo gobierna, llevando la luz celestial.”143

Quienquiera que haya escrito estos himnos, cuando más se les

analiza, más se hace evidente, cuando se les compara con la más

antigua doctrina de la Grecia clásica, que sus autores comprendieron

y observaron completamente la teología genuina del paganismo.

Para el hecho de que Proserpina era adorada comúnmente

en la Grecia pagana con el nombre de “La Santa Virgen,”

aunque era bien conocida como la esposa de Plutón, el dios de

los infiernos, encontramos que Pausanias, al describir la tumba

Carnasios, da testimonio de ello en estos términos: “Esta tumba

contiene una estatua de Apolo Carneo, o Mercurio, que lleva un

morueco, y de Proserpina, la hija de Ceres, a quien se llama ‘La

SANTA VIRGEN.’”144 La pureza de esta “Santa Virgen” no consiste

solamente en que, realmente, esté libre de pecado, sino que

ella fue especialmente distinguida por “inmaculada concepción,”

pues Proclo dice: “A ella se le llama Coré por la pureza de su

naturaleza y por la INMACULADA excelencia en su CONCEPCION.”

145 ¿Se sorprende alguien por el reciente decreto? No

existe razón verdadera para sorprenderse. Que ese decreto haya

sido publicado y que la Madona de Roma haya sido finalmente

declarada absolutamente “INMACULADA,” en todo el sentido

de la palabra, es una consecuencia lógica del seguimiento de la

doctrina pagana adoptada previamente y entremezclada con la

totalidad del sistema romano.

143 Himnos Orficos, 28. P. 109. Algunos creen que estos himnos fueron compuestos,

después de la era cristiana, por los neo-platónicos, de quienes se decía que habían

pervertido la verdadera doctrina de sus predecesores. Yo dudo de esto. De todos

modos, no alego por lo que no está apoyado por autoridad de la más alta calidad.

144 PAUSANIAS, lib. IV., Messenica, cap. 33, p. 362.

145 PROCLO, en nota adicional a Himnos Orficos de TAYLOR, p. 198.


203

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


Después de todo esto, ¿es posible dudar de que la Madona de

Roma, con el niño en los brazos, y la Madona de Babilonia, sean

la misma y única diosa? Es notorio que la Madona romana es

adorada como una diosa, pues ciertamente es el objeto supremo

de culto. Entonces, ¿no se sublevarán los cristianos de Gran

Bretaña ante la idea de soportar por más tiempo este monstruoso

paganismo babilónico? ¿Qué electorado cristiano puede tolerar

que sus representantes malgasten el dinero en el sostenimiento

de tan blasfema idolatría?146 Si la mente de los hombres no estuviera

tan ciega en materia judicial, temblarían ante la sola idea

de incurrir en la culpa que esta tierra ha contraído durante años

en el pasado, por apoyar la corrupción y la maldad de Roma.

¿No ha condenado la Palabra de Dios, en los términos más terribles

y enérgicos, la Babilonia del Nuevo Testamento? Y, ¿no ha

declarado igualmente que los que participen de los pecados de

Babilonia, recibirán las plagas de Babilonia? (Apocalipsis 18:4).

La culpa de idolatría es considerada por muchos como una culpa

comparativamente leve e insignificante. Pero el Dios del cielo

no la considera así. ¿Cuál es el mandamiento, entre todos los

diez, que contiene las sanciones más solemnes y terribles? Es el

segundo: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que

esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo

de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo

soy el SEÑOR tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los

padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de

los que me aborrecen.” Estas palabras salieron de los propios

labios de Dios y fueron escritas por los propios dedos de Dios en

las tablas de piedra, no sólo para conocimiento de la simiente de

Abraham, sino de todas las tribus y generaciones de la humanidad.

Ningún otro mandamiento está acompañado de una amenaza

semejante. Si Dios ha amenazado con visitar el PECADO



146 Es lamentable que los cristianos parezcan tener, en general, tan poco sentido tanto

de la gravedad de la crisis actual de la Iglesia, así como de la del mundo, o del deber

que tienen como testigos de Cristo, para dar testimonio, en la práctica, contra los

pecados públicos de la nación. Si desean que se les estimule para una exoneración

más vigorosa del deber a este respecto, que lean una excelente y oportuna obrita

publicada recientemente y titulada Una Interpretación Original del Apocalipsis, donde

las revelaciones apocalípticas con respecto al carácter, a la vida, a la muerte y a la

resurrección de los Dos Testigos, están tratadas con brevedad, pero eficazmente.


204

Lo Que Usted Debe Saber


DE IDOLATRIA POR SOBRE TODOS LOS DEMAS PECADOS, y

si encontramos que los severos juicios de Dios nos obligan como

nación, mientras que este mismo pecado esté clamando al cielo

contra nosotros, ¿no debe ser un asunto de cuidadosa investigación

para ver si entre todos nuestros demás pecados nacionales,

que son tantos y tan grandes, éste no pueda ser “la cabeza y la

frente de nuestra culpa”? ¿Qué importa que no nos inclinemos

ante los troncos y ante las piedras? Sin embargo, si nosotros

hacemos una profesión de fe muy opuesta, valerosa y firme, pero

mantenemos esa misma idolatría que Dios ha amenazado tan

terriblemente con Su ira, nuestra culpa, en lugar de amenguarse,

solamente se hace mucho más grande, porque es un pecado contra

la luz. Los hechos son claros para todos los hombres. Es

notorio que, en 1845, la idolatría anticristiana fue incorporada

en la Constitución británica como nunca antes lo había sido durante

siglo y medio. Es igualmente notorio que, desde entonces,

la nación ha sido visitada con juicios que se siguen el uno al

otro. ¿Debemos, entonces, considerar esta coincidencia como

meramente accidental? ¿Antes, por el contrario, no debemos

ver en ella el cumplimiento de la amenaza pronunciada por Dios

en el Apocalipsis? En este momento, éste es un asunto esencialmente

práctico. Si en este asunto no reconocemos nacionalmente

nuestro pecado, si no lo confesamos penitencialmente, si no lo

apartamos de nosotros; si, por el contario, seguimos incrementándolo;

si, ahora, por primera vez desde la revolución, cuando

dependíamos tan manifiestamente del Dios de las batallas para

el éxito de nuestras armas, lo agraviamos en Su casa al enviar

sacerdotes idólatras a nuestros campamentos, entonces, aunque

tengamos ayunos nacionales y días de humillación sin cuento,

esto no nos proporcionará una tregua temporal, pues podemos

estar seguros de que “la ira del Señor no se apartará, Su mano se

extenderá aún más.”


205

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


CAPITULO IV

DOCTRINA Y DISCIPLINA


Cuando, en el reinado de Enrique VIII, Linacer, un distinguido

físico, pero fanático romanista, se encontró por primera vez con

el Nuevo Testamento, después de leerlo durante algún tiempo,

lo arrojó lejos de sí con impaciencia, profiriendo una palabrota y

exclamando: “O este libro no dice la verdad, o nosotros no so-

mos cristianos.” Al mismo tiempo, vio que el sistema de Roma

y el sistema del Nuevo Testamento eran diametralmente opues-

tos el uno al otro; y nadie que los compare imparcialmente pue-

de llegar a una conclusión diferente. Pasar de la Biblia al Bre-

viario, es como pasar de la luz a las tinieblas. Mientras la una

revela gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, y a los

hombres buena voluntad; el otro inculca todo lo que es ignomi-

nioso para el Altísimo, y funesto para la lucha moral y espiritual

de la humanidad. ¿Cómo ocurrió que doctrinas y prácticas tan

perniciosas fueran abrazadas por el papado? ¿Era la Biblia tan

obscura y ambigua que los hombres cayeron naturalmente en el

error de suponer que ella les exigía que creyeran y practicaran

exactamente lo opuesto a lo que ella decía? No; la doctrina y la

disciplina del papado nunca han provenido de la Biblia. La prueba

está en el hecho de que dondequiera que ha tenido el poder, el

papado ha puesto la lectura de la Biblia bajo pena de excomu-

nión, o ha entregado al fuego ese don selectísimo del amor ce-

lestial, o lo ha encerrado bajo llave. Pero esto puede ser demos-

trado aún más concluyentemente. Una mirada a las principales

columnas del sistema papal, probará suficientemente que su doc-

trina y su disciplina, en todos los aspectos esenciales, provienen

de Babilonia. Dejemos que ahora sea el lector quien encuentre

la evidencia.



206

Lo Que Usted Debe Saber


SECCION I — LA REGENERACION BAUTISMAL

Es bien sabido que la regeneración por medio del bautismo es

una artículo de fe de Roma que se encuentra ciertamente en el

propio umbral del sistema romano. Según Roma, el bautismo es

tan importante para este propósito que, por una parte, se le de-

clara como de “absoluta necesidad para la salvación,”1hasta el

punto en que los niños que mueren sin él, no pueden entrar en la

gloria; y, por otra parte, sus virtudes son tan grandes, que se le

declara infalible en todos los casos para “regenerarnos mediante

un nuevo nacimiento espiritual, haciéndonos hijos de Dios,”2

por lo que se le declara como “la primera puerta por la cual entramos

en el rebaño de Jesús el Cristo, el primer medio mediante el cual

recibimos la gracia de la reconciliación con Dios;

por tanto, los méritos de Su muerte se aplican por el bautismo a

nuestra alma de manera tan superabundante, que satisface ple-

namente a la justicia divina para todas las demandas contra no-

sotros, ya sea por el pecado original o por el pecado actual.”

3

En ambos aspectos, esta doctrina es absolutamente contraria a las

Escrituras, porque el Señor Jesús el Cristo ha declarado expre-

samente que los niños, sin la más leve relación con el bautismo

o con cualquier rito externo, sea el que fuere,pueden

entrar en la gloria del mundo espiritual: “Dejad a los niños, y no les impi-

dáis venir a mí;porque de los tales es el Reino de los cielos”

Fue tal la alegría de Juan el Bautista, cuando todavía estaba en el

vientre de su madre, por la llegada del Salvador que, tan pronto

como resonó en los oídos de su madre la salutación de María, el

bebé no nacido aún, “saltó en su vientre” de gozo. Si este niño

hubiera muerto al nacer, ¿qué podría haberlo excluido de “la 1

Obispo HAY,El Cristiano Sincero, vol. I. p. 369. Hay dos excepciones a esto: el

caso de un infiel convertido en tierra de gentiles, donde es imposible que sea bautizado, y el caso de un mártir “bautizado,” como se dice “por su propia sangre; pero, en todos los demás casos, séase joven o viejo, la necesidad es“absoluta.”


2

Ibid., vol. I. p. 356.

3

Ibid.p. 358.


207

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


herencia de los santos en luz” para la cual fue “hecho carne” tan

ciertamente”? Sin embargo, Hay, el obispo católico romano,

desafiando todo principio de la Palabra de Dios, no duda en es-

cribir lo siguiente: “Pregunta: ¿Qué acontece con los niños que

mueren sin el bautismo? Respuesta: Si el niño murió por la cau-

sa de Cristo, esto sería el bautismo de sangrepara él, y lo lleva-

ría al cielo; pero, con excepción de este caso, cuando tales niños

no pueden cumplir el deseo del bautismo con todas las disposi-

ciones necesarias, y no son bautizados realmente con agua,

NO PUEDEN IR AL CIELO” 4 Como tal doctrina jamás procedió de

la Biblia, ¿de dónde vino? Vino del paganismo. El lector de los

clásicos no puede dejar de recordar dónde se hallaba Eneas, y en

qué triste situación, cuando visitó las regiones infernales, en-

contrando las almas de niños desventurados que habían muerto

antes de recibir, si así puede decirse, “los ritos de la Iglesia:”

En la entrada los gritos de los niños recién nacidos,

A quienes el hado había arrebatado de sus adoloridas madres,

Asaltó sus oídos.”5

Para glorificar las virtudes de los ritos del paganismo, estas cria-

turas desventuradas eran excluidas de los Campos Elíseos, el

paraíso de los gentiles, y no tenían mejor y más cercana compa-

ñía que la de los suicidas culpables:

“Los que siguen en colocación y castigo son los que

Pródigamente sus almas malgastaron,

Locos que, descontentos de su desventurado estado,

Y soportando vidas aflictivas, a su hado sobornaron.”

6

¡Tánto por la falta del bautismo! Entonces, en cuanto a su efica-

cia positiva, la doctrina papal es igualmente contraria a las Es-

4Ibid. vol. I. p. 362.

5La Eneida,lib. VI. ll. 576-578, DRYDEN .– En el original, ll. 427-429.

6Virgilio, lib. VI. ll. 586-589, DRYDEN, Traducción.– En el original, ll. 434-436.

Entre los niños y los suicidas se interponía otra clase, es decir, la de aquellos que en la tierra habían sido condenados a morir injustamente. Para éstos hay esperanza, pero

no la hay para los niños


208

Lo Que Usted Debe Saber


crituras, cuando ella prevalece. Hay protestantes declarados que

sostienen la misma doctrina de la regeneración bautismal, pero

la Palabra de Dios no sabe nada de esto. El relato bíblico del

bautismo noes el de que él comunique

el renacimiento, sino que es el medio elegido para significar y para

sellar ese renacimiento donde ya existe. En este aspecto, el bautismo está en el mismo plano que la circuncisión. ¿Qué dice la Palabra de Dios

sobre la eficacia de la circuncisión? Dice esto, hablando de

Abraham: “Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la

justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión”(Romanos 4:11). La

circuncisión no estaba destinada para hacer justo a Abraham,

pues él ya lo era antes de que fuera circuncidado. Pero ella tenía

el propósito de declararlo justo, de darle la más abundante evi-

dencia en su propia conciencia de que así era. Si Abraham no

hubiera sido justo antes de su circuncisión, ésta no podría haber

sido un sello, no podría haberle dado la confirmación de aquello

que no existía. Lo mismo pasa con el bautismo, que es “sello de

la justicia de la fe” que el hombre “tiene antes de ser bautizado,”

porque se dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo”

(Marcos 16:16). Cuando existe la fe, si ella es verdadera, constitu-

ye la evidencia de un corazón nuevo, de una naturaleza regene-

rada; y es solamente en la profesión de la fe y en la regenera-

ción, tratándose de un adulto, por lo que él es admitido al bautis-

mo. Aun en el caso de los bebés que no pueden hacer profesión

de fe o de santidad, la administración del bautismo no se hace

con el propósito de regenerarlos, o de hacerlos

santos, sino de declararlos “santos” en el sentido de que están preparados para

ser consagrados al servicio de Cristo, aun en la infancia, así como

lo fue toda la nación de Israel, pues ellos “eran santos para el

Señor” a consecuencia de su relación con Abraham, según la

carne. Si los bebés no eran “santos” en ese sentido figurado,

tampoco serían sujetos aptos para el bautismo, que es el

“sello”de un estado de santidad. Pero la Biblia los declara “santos”

como consecuencia de ser descendientes de padres creyentes,

incluso donde sólo uno de los padres sea creyente: “Porque el

marido incrédulo es santificado en la mujer [fiel], y la mujer

incrédula en el marido [fiel]; de otra manera ciertamente vues-

tros hijos serían inmundos; pero ahora son SANTOS”(1 Corintios


209

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


7:14). La “santidad,” con todas las responsabilidades que la acom-

pañan, es una consecuencia de ser bautizados y declarados so-

lemnemente como tales. Sin embargo, esa “santidad” es muy

diferente de la “santidad” de la nueva naturaleza; y aunque el

mismo acto del bautismo, si se le reconoce bíblicamente y si se

aprovecha en forma debida es, en las manos del buen Espíritu de

Dios, un medio importante para hacer que esa “santidad” sea

una gloriosa realidad en el más alto sentido de la palabra; con

todo, esto no asegura necesariamente la regeneración espiritual

en todos los casos. Dios puede dar, o no, el corazón nuevo,

como El lo crea conveniente, antes del bautismo, durante el bau-

tismo, o después de él; pero es notorio que miles que han sido

debidamente bautizados siguen aún sin regenerarse, permane-

ciendo exactamente en la misma situación que Simón el Mago,

de quien, después de haber sido bautizado canónicamente por

Felipe, se dijo que estaba “en hiel de amargura y en prisión de

maldad”(Hechos 8:23). Sin embargo, la doctrina de Roma es que

todos aquellos que sean canónicamente bautizados, aunque sean

muy ignorantes, aunque sean muy inmorales, si tienen fe ciega

en la Iglesia y entregan su conciencia a los sacerdotes, serán

todo lo regenerados que puedan serlo, y que los niños que salen

de las aguas bautismales estarán purificados completamente de

la mancha del pecado original. Así encontramos que los misio-

neros jesuitas en la India, hacen alarde de haber convertido a

miles por el mero hecho de haberlos bautizado, sin la menor

instrucción previa, con la sola declaración de sometimiento a

Roma, pero en la más completa ignorancia de las verdades del

cristianismo. Esta doctrina de la regeneración bautismal tam-

bién es esencialmente babilónica. Puede que algunos vacilen,

quizás, ante la idea de que la regeneración haya sido conocida

de alguna manera en el mundo pagano; pero si ellos van sola-

mente a la India, allí encontrarán ahora que los hindúes fanáti-

cos, que nunca han abierto sus oídos a la instrucción cristiana,

están tan familiarizados con el término y con la idea como lo

estamos nosotros. Los brahmanes hacen de ella motivo de sin-

gular ostentación en el sentido de que ellos son hombres que han


7

Ver

Investigaciones Asiáticas, vol VII. p. 271.


210

Lo Que Usted Debe Saber


“nacido dos veces”7 y que, como tales, están seguros de la felici-

dad eterna. Lo mismo ocurría en Babilonia, pero allí el renaci-

miento era conferido por el bautismo. En los misterios caldeos,

antesde que pudiera recibirse cualquier instrucción, se requería,

primero que todo, que la persona que iba a ser iniciada se some-

tiera al baustismo, en señal de obediencia ciega y sin reservas.

Encontramos diferentes autores antiguos que dan testimonio in-

equívoco tanto del hecho de este bautismo, como de su propósi-

to. “En ciertos ritos sagrados de los paganos,” dice Tertuliano,

refiriéndose especialmente al culto de Isis y de Mitra, “el modo

de iniciación es por medio del bautismo.”

8

El término “iniciación” muestra claramente que era a los Misterios de tales

divinidades a los que él se refería. Este bautismo era por inmer-

sión, y parece haber sido un procedimiento algo rudo y violento,

porque encontramos que el que pasaba por la purificación de las

aguas, además de otras penitencias necesarias, “si sobrevivía,

era admitido entonces al conocimiento de los Misterios.”

9

Pasar por esta prueba requería no poco valor de parte de los que iban a

ser iniciados. Sin embargo, había un gran aliciente para some-

terse a esto, y era que, a los que fueran bautizados, se les prome-

tía como consecuencia, afirma Tertuliano, “la REGENERACION

y el perdón de todos sus perjurios.”

10 Se sabe que nuestros propios antepasados paganos,

los adoradores de Odín, practicaban

ritos bautismales los cuales, según el propósito confesado por

ellos para practicarlos, demuestran que, al menos al comienzo,

deben haber creído que la culpa y la maldad connatural de sus

hijos renacidos podían ser lavadas rociándolos con agua o su-

mergiéndolos en los lagos o en los ríos, tan pronto como nacían.

11Ciertamente, al otro lado del Atlántico, en México, cuan-

do Cortez y sus soldados desembarcaron en sus costas, se en-


8

TERTULIANO,De Bautismo, vol. I. p. 1204.

9

Eliae Comment. En San GREGORIO NACIANCENO, Orat. IV; GREGORIO

NACIANCENO,

Obras, p. 245.

10TERTULIANO,De Bautismo, vol I. p. 1205.

11Ver MALLET sobre el bautismo anglosajón,Antigüedades, vol. I. p. 335.

12HUMBOLDT,Investigaciones Mejicanas, vol. I. p. 185.


211

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


contró entre los nativos la doctrina de la regeneración bautismal

en toda su fuerza.

12La ceremonia del bautismo mejicano, que

fue observada con asombro por los misioneros católico-roma-

nos españoles, está descrita vívidamente por Prescott en su obra

la Conquista de México: “Cuando estaba listo todo lo necesario

para el bautismo, se congregaba toda la parentela del niño, y se

llamaba a la partera, que era la persona que llevaba a cabo el rito

del bautismo.

13 Al despuntar el alba se reunían en el patio de la

casa; y, cuando salía el sol, la partera, tomando al niño en sus

brazos, pedía una jarrita de barro con agua, en tanto que los que

estaban cerca de ella, ponían en medio del patio los ornamentos

que habían sido preparados para el bautismo. Para efectuar el

rito del bautismo, ella se volvía con el rostro hacia el occidente,

e inmediatamente empezaban a realizarse determinadas ceremo-

nias... . Después de esto, ella rociaba agua en la cabeza del bebé,

diciendo: ‘Oh, hijo mío, toma y recibe el agua del Señor del

mundo, a quien pertenece nuestra vida, que se nos da para el

crecimiento y la renovación de nuestro cuerpo.

Esto es para lavar y para purificar. Oro para que estas gotas celestiales pue-

dan entrar en tu cuerpo, y morar allí; para que ellas puedan des-

truir y alejar de ti todo el mal y el pecado que te fue dado desde

el principio del mundo, pues desde entonces todos nosotros es-

tamos bajo su poder’... . Luego lavaba el cuerpo del niño con

agua, hablando de esta manera: ‘De dondequiera que tú vengas,

tú que eres dañino para este niño, sal de él y apártate de él, para

que él viva ahora de nuevo, y NAZCA DE NUEVO; ahora, él está

purificado y limpio de nuevo, y nuestra madre Chalchiuntlicue

[la diosa del agua] lo presenta en el mundo.’ Habiendo orado de

este modo, la partera tomó al niño con ambas manos, y levan-

tándolo hacia el cielo, dijo: ‘Oh, Señor, tú ves aquí a tu criatura,

a quien tú has enviado al mundo, a este lugar de dolor, de sufri-

miento y de penitencia. Dale, Señor, tus dones y tu inspiración,

porque tú eres el Gran Dios, y contigo está la gran diosa.’”14



13Como el bautismo es absolutamente necesario para la salvación, Roma también

autoriza a las parteras para administrar el bautismo. Parece que en México la parteratenía que ser una “sacerdotisa.”

14PRESCOTT,México,vol. III. pp. 339,340.


Lo Que Usted Debe Saber


Aquí está el opus operatum sin equivocación. Aquí está la rege-

neración, lo mismo que el exorcismo,15 tan completa y perfecta-

mente como cualquier sacerdote romano o amante del

tractarianismo pudiera desear. ¿Pregunta el lector qué evidencia

hay de que México haya tomado esta doctrina de Caldea? La

evidencia es decisiva. Desde las investigaciones de Humboldt

encontramos que los mejicanos celebraban a Wodan como el

iniciador de su raza, tal como lo hicieron nuestros antepasados.

Puede probarse que el Wodan o el Odín de Escandinavia es el

Adón de Babilonia.16

De acuerdo con la cita siguiente se verá

que el Wodan de México es exactamente el mismo dios: “Según

las antiguas tradiciones recogidas por el obispo Francisco Núñez

de la Vega,” dice Humboldt, “el Wodan de los chiapaneses [de

México] era nieto de aquel ilustre anciano que se salvó en una

balsa, junto con su familia, en tiempos del gran diluvio, en el

que pereció la mayor parte de la humanidad. Wodan cooperó en

la construcción del gran edificio en que se habían empeñado los

hombres para llegar hasta los cielos; la ejecución de este temera-

rio proyecto fue interrumpida; cada familia entonces tuvo una

lengua diferente; y el gran espíritu de Teotl ordenó a Wodan

que fuera y poblara el país de Anahuac.”

17

Esto sirve indudablemente como demostración de dónde procedió

originalmente la mitología mejicana e, igualmente, de dónde provenía

esa doctrina de la regeneración bautismal, que los mejicanos tenían en

común con los adoradores egipcios y persas de la Reina caldea

del Cielo. Ciertamente, Prescott ha puesto en duda la autentici-

dad de esta tradición, por coincidir demasiado exactamente con

la historia bíblica, para ser creída fácilmente. Pero el famoso

Humboldt, que había examinado cuidadosamente el asunto, y

que no tenía ningún prejuicio que lo desviara, expresa su plena

creencia en su exactitud; incluso, por las interesantes páginas de



15En la ceremonia romana del bautismo, lo primero que hace el sacerdote es exorcizar al diablo para sacarlo del niño que va a ser bautizado, con estas palabras: “Sal deél espíritu inmundo, y deja el lugar al Espíritu Santo, el Consolador.” – (

El Cristiano Sincero, vol. I. p. 365). En las Escrituras no hay el más leve indicio de ningún exorcismo que acompañe al bautismo cristiano. Esto es puramente pagano.

16Como prueba, véase Apéndice, Nota I.

17HUMBOLDT,Investigaciones, vol. I. p. 320.



Prescott puede probarse cada detalle esencial, con la sola excepción del nombre

de Wodan, de quien él no hace referencia. Pero, afortunadamente, está fuera de

toda duda el hecho de que ese nombre se hubiera originado por algún héroe ilus-

tre entre los supuestos antepasados de la raza mejicana, por la circunstancia

singular de que los mejica-

213

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


nos tenían un día llamado Día de Wodan, exactamente como lo

teníamos nosotros también.18

Esto, tomado en relación con todas las otras circunstancias,

es una prueba muy notable tanto de la unidad de la raza humana,

como de la amplísima difusión del sistema que empezó en Babel.


Si surge la pregunta sobre cómo ocurrió que los babilonios mis-

mos adoptaran una doctrina semejante a la de la regeneración

por medio del bautismo, también tenemos claridad sobre esto.

En los Misterios babilónicos, la conmemoración del diluvio, del

arca, y de los grandes acontecimientos de la vida de Noé, esta-

ban mezclados con el culto a la Reina del Cielo y a su hijo. Noé,

por haber vivido en dos mundos, tanto antes como después del

diluvio, fue llamado “Diphues,” o “nacido dos veces,”19

y era representado como un dios con dos cabezas que miraban

en direcciones opuestas: una de ellas era la de un viejo, y

la otra, la de un joven.


(Fig. 34).


20

Aunque hemos visto que el Jano de dos

cabezas se refiere en un aspecto a Cus y a su hijo Nimrod, visto

como un dios de doble poder, como el Supremo, y el Padre de

los “poderosos” deificados; sin embargo, con el fin de conseguir



214

Lo Que Usted Debe Saber

para él la misma autoridad y el mismo respeto, esenciales para

constituirlo apropiadamente como la cabeza del gran sistema de

la idolatría iniciado por los apóstatas, era necesario representar-

lo, de una manera o de otra, como identificado con el gran pa-

triarca, que era el Padre de todos, y que tenía una historia tan

prodigiosa. Por tanto, en las leyendas de Jano encontramos afir-

maciones, mezcladas con otras cosas provenientes de una fuente

completamente diferente, no solamente en el sentido de que él

es el “Padre del mundo,” sino también como “el inventor de las

embarcaciones,”21lo que ha sido tomado evidentemente de la

historia de Noé; y, por tanto, puede concluirse confiadamente,

por la manera notable en que se le representa en la figura del

héroe mostrada al lector, que eso ha sido sugerido principalmen-

te por la historia del gran patriarca del diluvio, cuya integridad

en su doble vidase narra tan particularmente en las Escrituras,

donde se dice(Génesis 6:9): “Noé, varón justo, era perfecto en sus

generaciones,” es decir, en su vida antes del diluvio, y en su

vida después del diluvio. Toda la mitología de Grecia y de Roma,

así como la de Asia, está tan llena con la historia y las hazañas

de Noé, que es imposible equivocarse al respecto. En la India,

el dios Visnú, “el Preservador,” que es celebrado por haber pre-

servado milagrosamente una familia justa en la época en que el

mundo fue inundado, no solamente ha ensalzado con su leyenda

la historia de Noé, sino que se le llama por su mismo nombre.

Visnú es exactamente la forma sánscrita del caldeo “Ish-nuh,”

“el hombre Noé,” o “el Hombre del reposo.”22 En el caso de

Indra, el “rey de los dioses,” y eldios de la lluvia que, evidente-

mente, sólo es otra forma del mismo dios, el nombre se encuen-

tra en la misma forma de Ish-nuh. La misma leyenda de Visnú

que pretende hacer de él no solamente una criatura, sino el su-

premo y “eterno dios,” demuestra que esta interpretación del

nombre no es una mera imaginación infundada. En el “Matsia

Purán” se le celebra así: “El sol, el viento, el éter, todas las cosas

incorpóreas estaban incorporadas en su esencia divina; y, al ser



21Ibid. vol. III. p. 78.

22Encontramos la misma palabra Ish,

“hombre” usada en sánscrito con el digama

prefijo: Así, Vishampati, “Señor de los hombres.” – Ver WILSON,

La India haceTres Mil Años, p. 59.


215

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


destruido el universo, el eterno y omnipotente dios, habiendo

tomado la forma de un anciano,REPOSO misteriosamente sobre

la superficie de ese océano(universal). Pero nadie puede saber

si ese ser era entonces visible o invisible, o cuál era el nombre

santo de esa persona, o cuál era la causa de su SUEÑO

misterioso. Ni nadie puede decir cuánto tiempo REPOSO

así hasta cuando concibió la idea de actuar; porque nadie lo vio, ni nadie

se acercó a él, y nadie puede penetrar el misterio de su esencia

real.”23

De acuerdo con esta antigua leyenda, a Visnú se le re-

presenta todavía durmiendo cuatro meses cada año. Relacióne-

se esta historia con el nombre de Noé, el hombre del “reposo,” y

con su historia personal durante el tiempo del diluvio, cuando el

mundo fue destruido, cuando durante cuarenta días y cuarenta

noches todo fue caos, cuando ni el sol ni la luna ni las rutilantes

estrellas aparecieron, cuando el mar y el cielo se confundieron,

y todo fue un inmenso “océano” universal en el seno del cual

flotaba el patriarca, cuando no había ser humano que se acercara

a él, sino aquellos que estaban con él en el arca, y “es penetrado

el misterio de su esencia real,” y se acierta al mismo tiempo con

“el santo nombre de su persona,” y se explica su “sueño miste-

rioso.” Dondequiera que Noé es celebrado bien por el nombre

de Saturno,24“el Oculto,” pues tal nombre se le aplicó, lo mismo

que a Nimrod, por haber estado “oculto” en el arca, en el “día de

la ira del Señor;” o bien por el nombre de “Oannes,” o de “Jano,”

“el Hombre del Mar,” se le describía de tal manera que era con-

siderado como Diphues, “nacido dos veces,” o “regenerado.”

Los brahmanes, “nacidos dos veces,” que son todos ellos otros

tantos dioses sobre la tierra por el título que se dan a sí mismos,

demuestra que el dios a quien representan, y por cuyos privile-

gios claman sin descanso, fue conocido como el dios “nacido

dos veces.” La relación de la “regeneración” con la historia de

Noé, aparece con especial evidencia en los relatos que se nos

han transmitido de los Misterios celebrados en Egipto. Los más

eruditos exploradores de las antigüedades egipcias, incluyendo

a Sir Gardiner Wilkinson, admiten que la historia de Noé está



23Coronel KENNEDY,La Mitología Hindú, p. 228.

24BRYANT, vol. III. p. 75.


216

Lo Que Usted Debe Saber


mezclada con la historia de Osiris.25La barca de Isis y el féretro

de Osiris flotando en las aguas, indican claramente ese notable

acontecimiento. Hubo diferentes períodos en diversos lugares

de Egipto donde se lamentaba el destino fatal de Osiris; y, en

una época, hubo una referencia más especial a la historia perso-

nal de “el vigoroso cazador delante del Señor,” y otra a la terri-

ble catástrofe por la que pasó Noé. En la grande y solemne

fiesta llamada “La Desaparición de Osiris,” es evidente que es el

mismo Noé el que entonces se suponía que se había perdido. El

tiempo en que Osiris estuvo “encerrado en su féretro,” y cuando

ese féretro fue puesto a flote en las aguas, según lo dicho por

Plutarco, concuerda exactamente con la fecha en que Noé entró

en el arca. Esa fecha fue la del “17 del mes de Atir, cuando ha

terminado la inundación del Nilo, cuando las noches se alargan

y los días se acortan.”26

El mes de Atir era el segundo mes después del equinoccio de otoño,

tiempo en el cual empieza el año civil de los judíos y de los patriarcas.

Entonces, según este relato, Osiris fue “encerrado en su féretro”

el día 17 del segundo mes del año patriarcal. Compárese este relato

con la entrada de Noé en el arca, según las Escrituras, y se verá cómo

concuerdan notablemente(Génesis 7:11): “El año seiscientos de la vida de Noé,

en el SEGUNDO MES, a los DIECISIETE DIAS del mes, aquel

día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo.” En ese

mismo día entró Noé en el arca; además, la época en que se creía

que Osiris (también Adonis) había sido encerrado en su féretro,

era precisamente la misma época en que Noé se encerró durante

todo un año en el arca.27

De modo que, como lo demuestran los relatos de Plutarco,

en la fiesta en que Osiris se consideraba como muerto y sepultado

al ser puesto en su arca o féretro, y entregado al abismo; al final,

él salió de nuevo de allí, considerándose ese nuevo estado como un

estado de “nueva vida” o “REGENE-



25WILKINSON, vol. IV. p. 340.

26PLUTARCO,De Iside et Osiridi, vol. II. p. 336, D.

27APOLODORO, lib. III. c. XIV., vol. I. pp. 356,357. TEOCRITO,

IdilioXV., ll.103,104, pp. 190,191,Los Poetas Griegos Menores.

Teócrito habla de Adonis como liberado por Venus del Aqueronte,

o de las regiones infernales, después de estar allí un año;

pero como la escena tiene lugar en Egipto, es evidente que se refiere

a Osiris,por ser el Adonis de los egipcios.


217

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


RACION.”28 Parece que existe toda la razón para creer que, por

medio del arca y del diluvio, Dios le dio realmente a los santos

patriarcas y, en especial, al justo Noé, una vívida representación

simbólica del poder de la sangre y del Espíritu de Cristo, y al

salvarlos de la ira y limpiarlos de todo pecado les daba una re-

presentación que era, a la vez, el“sello”más consolador y la

confirmación en la fe de aquellos que creyeran verdaderamente.

A esto parece aludir claramente Pedro cuando dice, hablando de

este acontecimiento(1 Pedro 3:21): “A la figura de la cual el bau-

tismo que ahora corresponde nos salva.” Cualquier verdad

primigenia que caía en manos de los sacerdotes caldeos, ellos la

pervertían y la adulteraban por completo. Pasaban voluntaria-

mente por alto el hecho de que era “la rectitud de la fe” que Noé

“tuvo antes” del diluvio lo que lo llevó con seguridad por entre

las aguas vengadoras de esa terrible catástrofe, y lo anunció, por

decirlo así, mediante un nuevo nacimiento, a un mundo nuevo

desde el vientre del arca, cuando ésta reposó sobre el Monte

Ararat, y él fue liberado de su prolongado confinamiento. Ha-

cían que sus seguidores creyeran que si solamente pasaban por

las aguas bautismales y por todas las panaceas relacionadas con

esto, de suyo los harían semejantes al segundo padre de la hu-

manidad, “Diphueis,” el “nacido dos veces,” o el “regenerado,”

dándoles derecho a todos los privilegios del “justo” Noé, y dán-

doles ese “nuevo nacimiento” (o palingenesia)29que su concien-

cia le decía que necesitaba tanto. Precisamente, el Papa actúa

sobre el mismo principio; y de esta misma fuente ha sacado su

doctrina de la regeneración bautismal, sobre la cual tanto se ha

escrito y tantas controversias ha suscitado. Dejar que los hom-



28PLUTARCO,De Iside et Osiridi, vol II. pp. 356-367, y siguientes. Fue con el

carácter de Pthah-Sokari-Osiris como se le representó “sepultado” en las aguas. (VerWILKINSON, vol. IV. p. 256). En su propio carácter, como Osiris simplemente,

tuvo otra sepultura permanente.

29Ibid. De Iside, vol II. p. 364, F.

30Se han hecho numerosas especulaciones sobre el significado del nombre Sinar,

aplicado a la región de la cual era capital Babilonia. ¿No arrojan luz sobre esto los

hechos mencionados arriba? Cuán a propósito derivarlo de “shené,” “repetir,” y

“naar,” “niñez.” Entonces, según este punto de vista, Sinar es sólo la tierra del

“Regenerador.”


218

Lo Que Usted Debe Saber


bres se las arreglaran como pudiesen resultaría ser el sólo y

único origen real de este dogma anti-bíblico.

30

El lector ya ha visto de qué manera ha copiado Roma, fielmente,

el exorcismo pagano con respecto al bautismo. Todas las demás

peculiaridades relacionadas con el bautismo romano, tales como

el uso de la sal, la saliva, el crisma o unción con aceite, y signar

la frente con la señal de la cruz, son igualmente paganas. Los

abogados continentales de Roma han admitido

que algunas de estas peculiaridades no proceden, por lo menos, de las

Escrituras. Así, Jodoco Tiletano de Lovaina, al defender la doctrina de

la “tradición no escrita,” no duda en decir: “No estamos satisfe-

chos con lo que dicen los apóstoles o el Evangelio, pues deci-

mos que tanto antes como después, se han aceptado diversos e

importantes asuntos de peso procedentes de una doctrina que no

aparece escrita en ninguna parte. Porque nosotros sí bendeci-

mos el agua con la cual bautizamos y el óleo con el cual ungi-

mos; sí, y además de esto, también al que es cristianizado. Y

(dígame) ¿de qué Escrituras hubiéramos aprendido lo mismo?

¿No lo tenemos de una ceremonia secreta y no escrita del culto?

Y, además, qué Escrituras nos han enseñado a untar con el óleo?

Sí, dígame, ¿de dónde viene que sumerjamos tres veces al niño

en el agua? ¿No proviene de esa doctrina secreta y no publicada

que nuestros antepasados recibieron secretamente sin ninguna

extrañeza, y ciertamente observada todavía.”

31

Desde luego, este erudito teólogo de Lovaina sostiene que

“la doctrina secreta y no publicada” de la cual habla, era

“la palabra no escrita,” transmitida por el canal de la infalibilidad,

desde los apóstoles de Cristo hasta su propia época.

Pero después de lo que ya hemos visto, el lector tendrá,

probablemente, una opinión diferente sobre la fuente de la cual

debe haber venido la doctrina secreta y no publicada. Y, ciertamente,

el propio padre Newman admite con respecto al “agua santa”

(es decir, agua consagrada mezcla-da con “sal”),

y a muchas otras cosas que eran, como él dice,

“los mismos instrumentos y accesorios del culto demoníaco,”



31Dr. GENCIANO HARVET,Repaso de la Epístola, p. 19 B, y 20 A.

32NEWMAN,La Evolución, pp. 359,360.



219

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


que eran todos de origen “pagano,” pero “santificados por adop-

ción en la Iglesia.”

32¿Qué argumento, entonces, qué excusa se

puede dar para tan extraordinaria adopción? Pues nada menos

que ésta: que la Iglesia tenía “confianza en el poder del cristia-

nismo para resistir la infección del mal,” y para transmutarlos

para “un uso evangélico.” ¿Qué derecho tenía la Iglesia para

tener semejante “confianza”? ¿Qué congregación podría tener

la luz junto con las tinieblas? ¿Qué acuerdo puede haber entre

Cristo y Belial? Sí, ¡dejemos que la historia de la Iglesia dé

testimonio de la vanidad y de la impiedad de tal confianza! De-

jemos que la marcha de nuestras investigaciones arrojen luz so-

bre esto. Actualmente, uno sólo de los ritos que acompañan el

bautismo, a saber, el uso de la“saliva”en esa ceremonia, y el

examen de las propias palabras del ritual romano al aplicarla,

probarán que su empleo en el bautismo debe haber procedido de

los Misterios. El siguiente es el relato de su aplicación, hecho

por el obispo Hay:

33“El sacerdote recita otro exorcismo y, al

final de él, toca la oreja y la nariz de la persona que se bautiza

con un poco de saliva, diciendo: ‘Efeta,’ es decir, ‘ábrete a un

olor grato;pero huye, demonio, porque el juicio de Dios está

cerca.’” Seguramente, el lector se preguntará enseguida, ¿qué

relación posible, qué relación concebible puede haber entre la

saliva y un“olor grato”? Si al lado de esta frase se pone la

doctrina secreta de los Misterios caldeos, se verá cuán absurda y

sin sentido puede resultar esta colocación de términos, y que no

fue al azar como la salivay un “olor grato” se asociaron. Ya

hemos visto cuán cabalmente estaba familiarizado el paganismo

con los atributos y con la obra del Mesías prometido, aunque

todo ese conocimiento de estos grandes temas se empleó con el

propósito de corromper la mente de los hombres, y mantenerlos

en una esclavitud espiritual. Hemos visto ahora que así como

ellos estaban bien enterados de la existencia del Espíritu Santo,

así también, intelectualmente, conocían bien Su obra, aunque el

conocimiento que tenían de este asunto estaba igualmente falsi-

ficado y envilecido. Servio, en su comentario sobre la primera



33El Cristiano Sincero, vol. I. p. 368.


220

Lo Que Usted Debe Saber


Geórgica de Virgilio, después de citar la bien conocida expre-

sión “mystica vannus Iacchi,” “El aventador místico de Baco,”

dice que este “aventador místico” simbolizaba la purificación de

las almas.”

34¿De qué manera podía ser el aventador un símbolo

de la purificación de las almas? La respuesta es que el aventa-

dor es un instrumento para producir “viento;”

35 y en Caldea, como ya se ha visto, la misma palabra significa

a la vez “viento” y“Espíritu Santo.” No puede haber duda que,

desde el principio,el “viento” fue uno de los emblemas divinos de los patriarcas,

por el cual se mostraba el poder del Espíritu Santo, así como se

lo dijo nuestro Señor Jesús el Cristo a Nicodemo: “Elviento de

dondequiera sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde vie-

ne, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Por tanto, cuando se representa a Baco con “el aventador místi-

co,” es para manifestar que él es el Poderoso en quien quedaba

“un resto del Espíritu.” De aquí proviene la idea de la purifica-

ción del alma por medio del viento, según la descripción de

Virgilio, al representar la mancha y contaminación del pecado,

removidos por ese medio:“Para esto se juntan varias panaceas,

Y algunos están colgando para ser blanqueados por el viento.”

36Por esto, los sacerdotes de Júpiter (que originalmente sólo era

otra forma de Baco) (ver Fig. 35), se llamaban los flamen,

37esdecir,inspiradores odonadores del Espíritu Santo, cuando so-

plaban sobre sus seguidores.



34SERVIO, vol. II. p.197.

35Hay una alusión evidente al “aventador místico” del dios babilónico, en el juicio de

Babilonia pronunciado por Jeremías 51:1,2: “Así dijo el SEÑOR: He aquí que yo

levanto sobre Babilonia, y sobre sus moradores que de corazón se levantan contra mí,un viento destruidor. Y enviaré a Babilonia aventadores que laavienten,

y vaciarán su tierra.”



36DRYDEN,Virgilio, La Eneida, lib. VI, vs. 1002,1003; en el original, ll. 739-741.

37De “Flo,” “Yo soplo.”

38BUNSEN, vol. I. pp. 475,476, y 516.



221

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


En los Misterios, la“saliva”sólo era otro símbolo para lo mis-

mo. En Egipto, que sirvió de medio para el paso del sistema

babilónico a Europa occidental, “Rekh”

38era el nombre de “el Puro, o el Espíritu purificador.” Pero “Rekh” también significaba “saliva;”

39así que, al ungir la nariz y las orejas del iniciado

con “saliva,” según el sistema místico, se entendía que eran un-

gidos con “el Espíritu purificador.” Que Roma, al adoptar la

“saliva,” realmente copió esto de algún ritual caldeo, en el cual

la “saliva” era el emblema elegido por “Espíritu,” se desprende

claramente del informe que ella suministra en sus conocidos for-

mularios sobre la razón para la unción de las orejascon “saliva.” La razón para la unción de las orejascon“saliva,”dice el obispo Hay, es porque “por la gracia del bautismo, los oídos de nuestra alma se abren para oír la Palabra de Dios, y las

inspira-


39PARKHURST,Léxico, p. 703.

40El Cristiano Sincero, vol. I. p. 368.


Fig.35

Cupido con la Copa de Vino y la Guirnalda de Hiedra de Baco


222

Lo Que Usted Debe Saber


ciones de Su Espíritu Santo


.

40

Pero puede preguntarse, ¿qué

tiene que ver la “saliva” con el “olor grato”? Yo respondo: por-

que la propia palabra “Rekh” que significaba el “Espíritu San-

to,” y que se representaba visiblemente por medio de la “saliva,”

estaba íntimamente relacionada con “Rikh,” que significa “olor

grato” u “olor a fragancia.” Así, un conocimiento de los Miste-

rios le da sentido y consistencia al significado de la cabalística

expresión dirigida por el bautizador papal a la persona que está

siendo bautizada, cuando le unta la “saliva” en la nariz y en las

orejas, y que de otra manera no tendría ningún significado: “Efeta,

ábrete a un olor grato.” Mientras se ocultaba de este modo la

verdad primigenia bajo la “saliva,” todo el espíritu del paganis-

mo tan contrario, sin embargo, a la espiritualidad de la religión

patriarcal a la que, ciertamente, se proponía devaluar, apartando

por completo de ella a los hombres, al tiempo que pretendía ren-

dirle homenaje, haciendo que entre el común de la gente el em-

pleo mágico de la “saliva” se convirtiera en el símbolo de la más

estúpida superstición. Teócrito muestra los degradantes ritos con

los que esta práctica estaba mezclada en Sicilia y en Grecia;

41yPerseo la celebraba en sus días para escarnecer al pueblo de Roma

por su confianza en ella para conjurar la influencia del “mal de

ojo:”Nuestras supersticiones con nuestra vida empiezan;

La anciana repugnante, o el pariente allegado,

Al niño recién nacido de la cuna toma,

Y hace primero una purificación de la saliva;

Luego mete su dedo medio en el esputo,

Unge las sienes, la frente, y los labios

Por virtud de su repugnante excremento.–DRYDEN.

42A pesar de lo que hemos avanzado en la consideración de cómo

el bautismo papal es apenas una reproducción del bautismo cal-

deo, todavía queda otro aspecto para ser considerado, que com-

pleta la demostración. Ese aspecto está contenido en la tremen-



41TEOCRITO,Idilio, II. 61, pp. 126,127.

42PERSIO,Sátiras, II. v. 30-34, en el original.


223

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


da maldición que fue fulminada contra un hombre que cometió

el delito imperdonable de abandonar la Iglesia de Roma, y pu-

blicar las graves y serias razones que tuvo para hacerlo: “¡Que el

Padre que creó al hombre, lo maldiga! ¡Que el Hijo, que pade-

ció por nosotros, lo maldiga! ¡Que el Espíritu Santo, que pade-

ció por nosotros en el bautismo, lo maldiga!”

43

No me detengo para demostrar cuán absoluta y completamente opuesta al espí-

ritu del Evangelio es una maldición como ésta. Pero para lo que

llamo la atención del lector es sobre la asombrosa afirmación de

que “el Espíritu Santo padeció por nosotros en el bautismo.”

¿En qué parte de toda la extensión de las Escrituras puede en-

contrarse algo que justifique una aseveración como ésta, o algo


Fig 36


que tan sólo lo sugiera? Pero que el lector recurra al relato babi-

lónico sobre la personalidad del Espíritu Santo, y la blasfemia

contenida en esta expresión se hará manifiesta. Según la doctri-

na caldea, Semíramis, la esposa de Nino o Nimrod, al ser exalta-

da a la divinidad bajo el nombre de la Reina del Cielo, llegó a ser

adorada, como lo hemos visto, como Juno, la “Paloma;” o, en

otras palabras, como el Espíritu Santo encarnado. Cuando su

esposo, por su blasfema rebeldía contra la majestad del cielo,

fue segado por algún tiempo, esto también fue para ella un tiem-

po de tribulación. Los fragmentos de la historia antigua que han

llegado hasta nosotros, hacen un relato de su azoramiento y de

Los Simbolos de Nimrod y de Baal-Berith



43Lo citado está tomado de la maldición contra el Sr. Hogan de Filadelfia por aban-

donar la Iglesia de Roma, y por señalar las razones que tuvo para hacerlo así. – Ver

BEGG,Guía, p. 152. Ver también BLAKENEY,El Papado en su Aspecto Social, p.126, y Nota p. 127.


224

Lo Que Usted Debe Saber


su huida para salvarse de sus adversarios. En las fábulas de la

mitología, esta huida está representada místicamente de acuerdo

con lo que se le atribuía a su esposo. Los bardos de Grecia

representaron a Baco cuando él fue derrotado por sus enemigos,

y se refugió en las profundidades del océano (ver Fig.36).

44Asídice Homero:

“De mala manera, mientras Baco ciegamente enfurecido,

Licurgo, guiaba sus trémulas bandas, confundido,

Sobre las extensas llanuras de Nusa. De prisa

Echaron abajo sus sagrados enseres, y huyeron

En temerosa desbandada. Baco vio

Derrota tras derrota, y, perdido en alocada congoja,

Se sumergió en las profundidades. Aquí en sus brazos

Lo recibió Tetis, temblando ante el suceso horrendo.”

45En Egipto, como hemos visto, a Osiris, identificado con Noé, se

le representaba pasando por entre las aguas, al ser derrotado por

su gran enemigo Tifón, o sea “el Maligno.” Los poetas repre-

sentaban a Semíramis compartiendo su desgracia, y buscando

también la seguridad en igual forma. Ya hemos visto que, bajo



44La primera figura, el toro partido, es de BRYANT, vol. III. p. 303; la segunda, el

dios sobre el pez, es del mismo volumen p. 338. La primera es apenas otro símbolo

de lo que también se representaba por el árbol corpulento cortado, ya visto. Ese árbol representaba a Nimrod como “el Poderoso” despedazado en medio de su poder y de

su gloria. El toro-hombre partido lo simbolizaba de igual manera como “El Príncipe”

que fue despedazado, pues el nombre para toro y para príncipe es el mismo. El pez

encima del toro muestra la transformación que se suponía había ocurrido cuando él

fue muerto por sus enemigos; ya que la historia de Melicertes, quien fue arrojado al

mar junto con su madre Ino, y se convirtió en dios del mar (SMITH,Diccionario

Clásico, “Athamas,” p. 100), sólo es otra versión de la historia de Baco, pues Ino fue

la madre adoptiva de Baco (SMITH,sub voce“Dionisos,” p.226). En la segunda

medalla, se representa a Melicertes, bajo el nombre de Palemón, montado triunfal-

mente sobre el pez cuando terminaron sus aflicciones, con el abeto o pino, el emble-

ma de Baal-berith, “El Señor del Pacto,” como su insignia. Esto, comparado con lo

que ya se dijo sobre el árbol de Navidad, demuestra cómo llegó el abeto a ser conside-

rado como árbol de Navidad. El nombre Ghela que aparece encima del toro partido,

es ambiguo. Aplicado al pez, viene de Ghela, “exultar y saltar de alegría” como

delfines y como lo hacen los peces en el mar; aplicado a la divinidad, a quien repre-

sentan por igual el toro y el pez, viene de Ghela, “revelar,” pues esa divinidad era la

“reveladora de la bondad y la verdad” (WILKINSON, vol. IV. p. 189).


45HOMERO,La Ilíada,VI. v. 133. Ver BRYANT,Mitología, vol. IV. p. 57.


225

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


el nombre de Astarté, se decía de ella que había nacido del pro-

digioso huevo que se encontró flotando en las aguas del Eufrates.

En su Poética Astronómica, Manilio cuenta lo que la indujo a

refugiarse en dichas aguas. “Venus se sumergió en las aguas

babilónicas, dice él, “para librarse de la furia de Tifón, la ser-

piente que tiene pies.”46 Cuando la Venus Urania, o Dione,47 la

“Paloma Celestial,” con dolor profundo se sumergió en las aguas

de Babilonia, se observa que, según la doctrina caldea, esto que-

ría decir, ni más ni menos, que el Espíritu Santo encarnado y en

profunda tribulación entró en dichas aguas, con el propósito de

que tales aguas pudieran ser aptas, no sólo por la residencia tem-

poral del Mesías en medio de ellas, sino por la eficacia del Espí-

ritu impartida a ellas de ese modo, dando a los adoradores de la

Madre caldea nueva vida y regeneración por el bautismo.

Tenemos evidencia de que la virtud purificadora de las aguas que, en

opinión de los paganos, tenían tanta eficacia en la purificación

de la culpa y en la regeneración del alma, se derivaba, en parte,

del paso del dios mediador, el dios-sol y dios del fuego, por en-

tre dichas aguas durante su humillación y su permanencia en

medio de ellas; y de que el papado conserva, en la actualidad, la

misma costumbre que dimanó de dicha persuasión. En lo que

tiene que ver con el paganismo, las siguientes citas de Potter y

de Ateneo hablan con suficiente claridad. “Toda persona,” dice

el primero, “que venía a los sacrificios solemnes [de los griegos]

era purificada con agua. Para tal fin, en la entrada de los templos,

en general, se colocaba una vasija llena de agua bendita.”

48¿Cómo se santificaba esa agua? Esa agua “era consagrada,” dice

Ateneo, “introduciendo en ella unaANTORCHA ENCENDIDA,tomada del altar.”

49La antorcha encendida era el símbolo manifiesto del dios del fuego;

y, mediante la llama de esta antorcha,tan indispensable para la consagración

del agua bendita, pode-



46MANILIO,Astronomía,ib. IV. v. 579-582, p. 146.

47OVIDIO,Fastos, lib. II. 461.

48POTTER,Antigüedades, vol. I. p.195.

49ATENEO, lib. IX. p. 409.



226

Lo Que Usted Debe Saber


mos ver fácilmente de dónde procedía una gran parte de la vir-

tud purificadora del “agua del altisonante mar,” que se conside-

raba tan eficaz en la purificación de la culpa y de la mancha del

pecado,

50

incluso por haber encontrado refugio en sus aguas el

dios-sol. Este mismo método se emplea ahora en la Iglesia ro-

mana para consagrar el agua para el bautismo. El testimonio

confiable del obispo Hay no deja duda en cuanto a esto. “Ella”

[el agua guardada en la pila bautismal], dice él, “se bendice en la

víspera de Pentecostés, porque es el Espíritu Santo el que da a

las aguas del bautismo el poder y la eficacia para santificar nuestra

alma, y porque el bautismo de Cristo es ‘en Espíritu Santo y fuego’

(Mateo 3:11). Para bendecir las aguas se mete en la pila una

ANTORCHA ENCENDIDA.”

51Aquí, entonces, queda claro que el agua de la regeneración bautismal

de Roma se consagradel mismo modo en que lo era el agua de la

regeneracióny de la purificación de los paganos. ¿De qué le sirve al obispo Hay

decir, con el propósito de santificar la superstición y “hacer plausible la apostasía,” que esto se hace “para representar el fuego del amor divino, que se comunica al alma por el bautismo, y la luz del buen ejemplo, que todos los que

son bautizados deben dar.”?

52Esta es la cara bonita del asunto; pero permanece el

hecho de que al tiempo que la doctrina romana con respecto al

bautismo es puramente pagana, en las ceremonias relacionadas

con el bautismo papal, uno de los ritos esenciales del antiguo

culto del fuego se practica en la actualidad en la misma forma en

que era practicado por los adoradores de Baco, el Mesías babiló-

nico. Así como Roma conserva la conmemoración del dios del

fuego que pasa por entre las aguas y les confiere su virtud, así

cuando se habla del “Espíritu Santo que padece por nuestro bau-

tismo,” de igual manera se conmemora la parte que el paganis-

mo asignaba a la diosa babilónica cuando ella se sumergió en las

aguas. Los infortunios de Nimrod, o Baco, se convirtieron en

sufrimientos meritorios en las aguas. Con los sufrimientos de su



50“Todos los males humanos,” dice Eurípides, en un pasaje bien conocido,

“son lavados por el mar.”

51HAY,El Cristiano Sincero,vol. I. p. 365.

52HAY,El Cristiano Sincero, vol. I. p. 365.


227

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre



esposa, en quien moraba milagrosamente el Espíritu Santo, ocu-

rrió lo mismo. Los sufrimientos de la Madona, entonces, desde

cuando entró en dichas aguas, huyendo de la ira de Tifón, fueron

los dolores de parto por los cuales nacieron los hijos para Dios.

Y así, incluso en el Lejano Oeste, a la Chalchiuntlicue mejicana,

“la diosa de las aguas” y la “madre” de todos los regenerados, se

le representaba purificando del pecado original al niño recién

nacido, y “trayéndolo otra vez al mundo,”

53El Espíritu Santo era adorado idolátricamente en Babilonia bajo la forma de una

“Paloma.” Bajo la misma forma, y con igual idolatría, se le adora en Roma.

Por tanto, cuando en contradicción con el mismo

principio de las Escrituras, leemos que “el Espíritu Santo padeció por nosotros en el bautismo,”debe ciertamente darse a conocer ahora quién es ese Espíritu

Santo, y lo que se pretende realmente. Esto no es otra cosa que Semíramis, la misma encarnacion de la lujuria y de toda impureza.