El Remanente De Israel

¡Cómo amo Tu Toráh, O YAHWEH!Medito en ella todo el día.Tú me has hecho más sabio que mis enemigos,porque Tus mitzvot son míos para

siempre.Tengo más entendimiento que todos mis maestros porque Tu instrucción es mi meditación,Entiendo más que los ancianos,porque

guardoTus mandamientos.Aparto mis pies de todo camino maligno,para guardar Tus Palabras.No me aparto de Tus juicios,porque Tú me has

instruido.¡Qué dulce a mi gargantason Tus oráculos,verdaderamente más dulce que miel en mi boca!De Tus mandamientos adquiero

entendimiento;por esto odio todo camino de injusticia

Con esta Senal venceras

Xριστου-Christo

CONCLUSION

Ahora HE TERMINADO la tarea que me propuse. Aunque todavía

no se ha llegado a la evidencia completa; pero, para la evidencia

que se ha aducido, pongo por testigo al lector en el sentido

de si he comprobado, o no, cada punto que me he propuesto

demostrar. ¿Hay alguien que haya considerado sinceramente la



225 Ver CLAVIS STOCKI, sub voce “Zebub,” donde se dice que la palabra zebub,

aplicada a la mosca, viene de una raíz arábiga, que significa moverse de un lugar a

otro, como lo hacen las moscas, sin quedarse quietas en ninguna parte. Baalzebub,

por tanto, en este sentido secreto, significa “el Señor inquieto y del movimiento

incesante.”

226 Encuentro que Lactancio llegó a la conclusión de que el siervo esculapiano era el símbolo expreso de Satanás porque, al hacer una descripción de la traída de la serpiente epidauriana a Roma, dice: “Allá [esto es Roma] el Demoniarca [o Príncipe de los Demonios] fue traído en su propia forma, sin disfraz, por aquellos que fueron

enviados para tal asunto y regresaron trayendo con ellos un dragón de tamaño asombroso.”

– (De Origine Erroris, lib. II. cap. 16, p. 108).

227 Los hechos mencionados arriba arrojan una luz muy singular sobre la bien conocida superstición entre nosotros. Todos hemos oído sobre el día de San Swithin, en el cual, si llueve, la creencia común es que lloverá sin interrupción durante seis semanas.Y, ¿qué o quién era San Swithin para que su día estuviera relacionado con cuarenta días de lluvia ininterrumpida?

Es evidente que, en primer lugar, que él no era un santo cristiano, aunque se dice que el arzobispo de Canterbury, en el siglo décimo, fue llamado por su nombre. El santo patrono de los cuarenta días de lluvia era justamente Tamuz u Odín, que era adorado entre nuestros antepasados como la encarnación de Noé, en cuyo tiempo llovió cuarenta días y cuarenta noches sin interrupción.

Entonces, Tamuz y San Swithin deben haber sido una misma cosa. Pero, como en

Egipto, y en Roma, y en Grecia, y casi en todas partes, desde mucho antes de la era cristiana, Tamuz había llegado a ser reconocido como una encarnación del Diablo, no debe sorprendernos encontrar que San Swithin no es otro que San Satanás. Una de las formas comunes del nombre del gran adversario entre los paganos era justamente Sytan o Sythan. Este nombre, aplicado al Maligno se encuentra en lugares tan remotos como Siam. Evidentemente había sido conocido entre los druidas, y esto en relación con el diluvio, porque se dice que fue el hijo de Seithin el que, bajo la influencia de la bebida, dejó entrar el mar hasta sumergir un grande y populoso distrito del país.– (DAVIES, Los Druidas, p. 198). Cuando aceptaron ese nombre,


426

Lo Que Usted Debe Saber


prueba presentada, y que dude ahora de que Roma es la Babilonia

apocalíptica? ¿Hay alguien que se aventura a negar que, desde

los cimientos hasta el coronamiento, es esencialmente un sistema

del paganismo? ¿Cuál, entonces, va a ser la conclusión práctica

de todo esto?



1. Con tan abrumadora evidencia de su verdadero carácter, sería

necio – peor aún – sería traicionar la causa de Cristo que

se permaneciera solamente a la defensiva, para discutir con

sus sacerdotes sobre la legitimidad de las órdenes protestantes,

sobre la validez de los sacramentos protestantes, o de la

posibilidad de salvación fuera de su congregación. Si se acepta

ahora que Roma constituye una parte de la Iglesia de Cristo,

¿dónde está el sistema pagano que haya existido siempre, o

que exista actualmente, que no pueda hacer una reclamación



los anglosajones, de la misma manera en que habían cambiado Odín por Wodín, cambiaron naturalmente Sythan por Swithan; y así, en el día de San Swithin y de la superstición con él relacionada, tenemos, a la vez, una prueba notable de la gran

difusión del culto al demonio en el mundo pagano, y del completo conocimiento que

nuestros antepasados paganos tenían del gran acontecimiento bíblico de los cuarenta días de lluvia incesante en el diluvio.

Si alguno piensa que es increíble que Satanás hubiera sido canonizado así por el

papado en las Edades del Obscurantismo, permítame llamarle la atención sobre el

hecho significativo de que, incluso en tiempos relativamente recientes, el Dragón – el

símbolo universalmente reconocido del diablo – ¡era adorado por los romanistas de

Poitiers con el nombre de “el buen San Vermine”! – (Notas de la Sociedad de Anticuarios

de Francia, vol. I. p. 464, apud SALVERTÉ, p. 475).

228 Esto le da un nuevo y más obscuro significado al Tau místico, o señal de la cruz.Al principio, fue el emblema de Tamuz, y al final se convirtió en el emblema de Titán,o del mismo Satanás.



427

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


igual? ¿Con qué razones podrían ser excluidos “de la ciudadanía

de Israel” los adoradores de la Madona original y del

niño en la antigüedad, o señalados como “ajenos a los pactos

de la promesa”? ¿Con qué motivos podrían ser dejados por

fuera de los límites de tan amplia catolicidad los adoradores

actuales de Visnú? Los antiguos babilonios tenían tradiciones

claras y precisas sobre la Trinidad, la encarnación y la

expiación, al igual que los modernos hindúes. Sin embargo,

¿quién se aventuraría a decir que tal reconocimiento nominal

de los artículos fundamentales de la revelación divina, pudiera

exonerar del sello del más mortal y deshonroso paganismo

para Dios el carácter de uno o del otro sistema? Pues es lo

mismo con respecto a Roma. Es cierto que ella acepta nominalmente

los términos y los nombres cristianos, pero todo lo

que es aparentemente cristiano en su sistema, está más que

neutralizado por el paganismo maligno que lleva dentro.

Concedamos que se puede probar que el pan que el papado

da a sus seguidores ha sido hecho originalmente con el trigo

más fino; pero, ¿qué sucederá después si cada partícula de

ese pan se mezcla con ácido prúsico o estricnina? ¿Podrá la

excelencia del pan vencer lo tóxico del veneno? ¿Podrá haber

algo que no sea la muerte espiritual y la muerte eterna

para aquellos que sigan alimentándose con el alimento envenenado

que se les ofrece? Ciertamente, ésta es la cuestión, y

debemos enfrentarla imparcialmente. ¿Puede haber salvación

en una congregación en la cual se declara como principio

fundamental que la Madona “es nuestra más grande esperanza;

sí, la UNICA RAZON DE NUESTRA ESPERANZA”?229

Ha llegado el momento en que la caridad para con el alma de

los hombres que sucumben engañados por un sacerdocio pagano

que abusa del nombre de Cristo, hace necesario que la

verdad en este asunto sea proclamada clara, recia y resueltamente.

La bestia y la imagen de la bestia están por igual ante

los ojos de la cristiandad; y la tremenda amenaza de la Palabra

divina con respecto al culto de ellas tiene plena aplicación

ahora (Apocalipsis 14:9,10): “Y el tercer ángel los siguió,

diciendo en voz alta: Si alguno adora a la bestia y a su imagen,

y toma la señal en su frente, o en su mano, éste también



428

Lo Que Usted Debe Saber



beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en

el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante

de los santos ángeles y delante del Cordero.” Estas palabras

son palabras de tremenda significación; y, ¡ay del hombre

que se encuentre al final bajo la culpa que ellas encierran!

Estas palabras, como ya ha sido admitido por Elliot, contienen

una “profecía cronológica,” una profecía que no se refiere

a las Edades del Obscurantismo, sino a una época no muy

distante de la consumación, cuando el Evangelio sea difundido

ampliamente, y cuando la luz resplandeciente sea arrojada

sobre el carácter y la predestinación de la Iglesia apóstata de

Roma (versículos 6 a 8). Estas palabras vienen, en la cronología

divina de los acontecimientos, inmediatamente después de

que un ángel haya proclamado: “YA ES CAIDA BABILONIA.”

Hemos oído, como si hubiera sido con nuestros propios oídos,

esta profética “Caída de Babilonia,” anunciada desde los

altos lugares de Roma misma, cuando las siete colinas de la

“ciudad eterna” retumben con los cañonazos que proclaman,

no solamente a los ciudadanos de la República romana, sino

al mundo entero, que el “PAPADO HA CAIDO, de facto y de

jure, del trono temporal del Estado romano.”230 Es en el orden

de la profecía cuando, después de la caída de Babilonia,

viene esta terrible amenaza. ¿Puede haber duda, entonces, de

que esta amenaza se cumplirá especial y particularmente en

esta misma época? Nunca, hasta ahora, se reveló la verdadera

naturaleza del papado; nunca, hasta ahora, se había ensalzado

la Imagen de la bestia. Hasta cuando se erigió la Imagen

de la bestia, hasta cuando se promulgó el decreto blasfemo

de la Inmaculada Concepción, no había tenido lugar tal

apostasía, ni siquiera en Roma; no había existido tal culpa,

como ésta que ahora se encuentra en las puertas de la gran

Babilonia. Este, entonces, es un asunto de trascendental importancia

para todos los que se encuentran en el reino de la

Iglesia de Roma, para todos los que también estén mirando,

como muchos lo están haciendo ahora, hacia la Ciudad de las

Siete Colinas. Si alguien puede probar que el Papa no asume



229 El lenguaje usado por el fallecido papa Gregorio, confirmado substancialmente

por el actual Pontífice.



429

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre



todas las prerrogativas y lleva, substancialmente, todos los

títulos blasfemos de esa bestia babilónica que “tiene la herida

de cuchillo, y vivió,” y si pueden demostrar que la Madona,

que tan recientemente ha sido ensalzada por consentimiento

unánime, no es en todos los conceptos la misma “Imagen”

caldea de la bestia, entonces puede permitirse, ciertamente,

despreciar la advertencia contenida en las palabras mencionadas.

Pero si no puede probarse ni lo uno ni lo otro (y reto a

que se haga el más estricto escudriñamiento con respecto a

ambos), entonces, todos los que están en el seno del papado

pueden temblar con razón ante tal amenaza. Entonces, como

nunca antes, que la voz divina, esa voz resonante del más tierno

amor, sea escuchada, desde el Trono eterno, por todos los adeptos

de la mística Babilonia: “Salid de ella, pueblo mío, para que

no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus

plagas.”



2. Pero si es tan grande la culpa de aquellos que se adhieren a la

Iglesia romana, y el riesgo que corren creyendo que es la única

Iglesia donde puede encontrarse la salvación, ¿cuál debe

ser la culpa de aquellos que, con una profesión de fe protestante,

defienden, sin embargo, a la sentenciada Babilonia? La

Constitución de nuestra tierra exige que la Reina jure, antes

de que pueda ponerse la corona sobre su cabeza, antes de que

pueda sentarse en el trono, que “ella cree” que las doctrinas

fundamentales de Roma son “idólatras.” De igual modo,

todas las iglesias de Gran Bretaña, las subsidiadas y las no

subsidiadas, declaran unánimemente lo mismo. Todas ellas

proclaman que el sistema de Roma es un sistema de blasfema

idolatría..... Y, sin embargo, los miembros de estas iglesias

pueden subsidiar con dinero protestante las escuelas, las universidades,

las capellanías de ese sistema idólatra, y apoyarlas.

Entonces, si la culpa de los romanistas es grande, la culpa

de los protestantes que apoyan tal sistema debe ser diez



230 El Apocalipsis anuncia dos caídas de Babilonia. La caída que se menciona arriba es evidentemente sólo la primera. La profecía supone claramente que, después de la primera caída se llega a una altura más grande que antes; y, por tanto, la necesidad de la advertencia.



430

Lo Que Usted Debe Saber


veces mayor. La culpa se ha estado acumulando grandemente

durante los últimos tres o cuatro años. Mientras que el rey de

Italia, en los mismos estados de la Iglesia, que hasta no hace mucho

tiempo eran los propios dominios del Papa, ha estado suprimiendo

los monasterios (en el término de dos años fueron suprimidos

no menos de cincuenta y cuatro, y confiscadas sus propiedades),

el gobierno británico ha estado actuando políticamente a

la inversa, al permitir no sólo la creación de monasterios, que

están prohibidos por la ley del Estado, sino subsidiando tales fundaciones

ilegales con el nombre de reformatorios. Sólo hace poco

que se dijo, con autorización del Directorio Católico, que en el

espacio de tres años, se agregaron cincuenta y dos nuevos conventos

al sistema monástico de Gran Bretaña,231 casi el mismo

número de los confiscados por los italianos; y, sin embargo, los

cristianos y las iglesias cristianas miran esto con indiferencia. Si

alguna vez hubo una excusa para pensar con ligereza en la culpa

contraída por nuestro apoyo nacional a la idolatría, esa excusa ya

no servirá. En la India, El Dios de la Providencia ha estado demostrando

que El es el Dios del Apocalipsis. El ha estado probándole

a un mundo aterrado por acontecimientos que hacen zumbar

todos los oídos, que toda palabra de ira, escrita tres mil años

antes contra la idolatría, tiene hoy tanta fuerza como cuando El

devastó a Israel, el pueblo del pacto, por sus ídolos, y lo entregó

en las manos de sus enemigos. Si los hombres empiezan a ver

que es peligroso para los cristianos confesos apoyar la idolatría

pagana de la India, tendrán que ser verdaderamente ciegos si no

ven también que tiene que ser igualmente peligroso apoyar la idolatría

pagana de Roma. ¿En qué difiere el paganismo de Roma

del paganismo hindú? Sólo en esto, en que el paganismo romano

es el más completo, el más acabado, el más peligroso, el más

insidioso de los dos.

Temo que después de todo lo que se ha dicho, no pocos sentirán

repugnancia por la predicha estimación con respecto al papado

y a su no disimulado paganismo. Por tanto, permítanme reforzar

mi opinión con los testimonios de dos distinguidos escritores,

bien calificados para pronunciarse sobre este asunto. Ellos

demostrarán, por lo menos, que yo no soy el único en ver las



431

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre



cosas como lo he hecho. Los escritores a quienes me refiero son

Sir George Sinclair de Ulbster, y el Dr. Bonar de Kelso. Pocos

hombres han estudiado el sistema de Roma más concienzudamente

que Sir George, y en sus Cartas a los Protestantes de

Escocia, él ha aportado toda la fecundidad de su genio, la curiosa

felicitas de su estilo, y el acopio de su mente altamente cultivada,

para aplicarse a la elucidación de su tema. El testimonio

de Sir George es éste: “El romanismo es un refinado sistema de

paganismo cristianizado, y difiere principalmente de su prototipo

en que es más traicionero, más cruel, más peligroso, más

intolerante.”232 La juiciosa opinión del Dr. Bonar es la misma, y

eso, expresada particularmente, además, en vista de la masacre de

Cownpore: “Estamos haciendo en casa por el papado,” dice él, “lo

que hemos hecho por las idolatrías en el extranjero; y, al final, los

resultados serán los mismos; y, aún más, peores; porque la crueldad

papista y su sed por la sangre de los inocentes, han sido las más

salvajes e inmisericordes que la tierra haya visto. Cawnpore, Delhí y

Bareli son sólo poca cosa en comparación con las brutalidades

demoníacas perpetradas por la Inquisición y por los ejércitos del

fanatismo papista.”233 Estas son palabras de verdad y de cordura,

que ningún hombre familiarizado con la historia de la Europa moderna

puede refutar. Existe un gran peligro al no hacer caso de ellas en

este momento. Sería un error fatal que así ocurriera. Que no se

pase por alto el hecho grave de que, mientras la historia apocalíptica

– en ese anuncio divino – marcha hacia la consumación de todas las

cosas, todos los demás paganismos del mundo son, hasta cierto punto,

opacados por el paganismo de la Roma papal. Es contra la Babilonia

que se asienta en las siete colinas, contra la que son advertidos los

santos; es por adorar predominantemente la bestia y su imagen que

“las copas de la ira de Dios, que vive para siempre jamás,” están

destinadas a ser derramadas sobre las naciones. Si se ha oído la voz

de Dios en las últimas calamidades de la India, el protestantismo de

Gran Bretaña se levantará para acabar de una vez para siempre con

todo apoyo nacional, tanto de la idolatría del Indostán, como de la

todavía más nociva idolatría de Roma. Entonces habrá, ciertamente,

un prolongamiento de nuestra tranquilidad; entonces, habrá espe-

231 Citado en el Contratante Irlandés, febrero, 1862, p. 52.



432

Lo Que Usted Debe Saber



ranza de que Gran Bretaña sea exaltada, y de que su poder descanse

sobre un cimiento firme y estable. Pero si no “escuchamos la voz,

si no aceptamos la corrección, si nos negamos a regresar,” si persistimos

en sostener a cargo de la nación una “imagen del celo, la que

provoca a celos;” entonces, después de los repetidos golpes, siempre

en AUMENTO, que la justicia de Dios ha descargado sobre

nosotros, tenemos toda la razón para temer que las calamidades que

han caído tan duramente sobre nuestros conciudadanos de la India,

puedan caer todavía más duramente sobre nosotros, en casa, dentro

de nuestros propios límites; porque fue en el momento en que “la

imagen del celo” fue erigida en Jerusalén por los ancianos de Judá,

cuando dijo el Señor: “Pues también yo haré en mi furor; no perdonará

mi ojo, ni tendré misericordia, y gritarán a mis oídos con gran

voz, y no los oiré.” Aquel que liberó a los cipayos, cuyos sentimientos

idólatras y sus inclinaciones antisociales habíamos alcahueteado

tanto, para castigarnos por el homenaje culpable que habíamos tributado

a su idolatría, puede también dejar libres, simple y fácilmente,

los poderes papales de Europa, para vengarse de nosotros por

nuestro criminal servilismo para con el papado.

3. Pero, además, si las opiniones expuestas en esta obra son correctas,

es tiempo de que la Iglesia de Dios se levante. ¿Todavía

va a darse muerte a los testigos, y sólo en el último año

o en los dos últimos años se ha erigido la Imagen de la Bestia,

a cuya instigación va a llevarse a cabo la obra sangrienta?

¿Es éste, entonces, el momento para la indiferencia, para la

pereza, para la tibieza religiosa? Pero, ¡ay, cuán pocos son

los que están alzando su voz como una trompeta, los que están

haciendo sonar la alarma en el monte santo de Dios, los

que se están moviendo según la magnitud de la emergencia,

con el fin de poner en orden de batalla los ejércitos del Señor

para el conflicto venidero! Durante años, los emisarios de

Roma han estado trabajando incesantemente noche y día, en

el momento oportuno, o no, en todas las formas concebibles,

para promover la causa de su Amo, y han tenido éxito consi-


232 Primera Serie, p. 121.

233 El Mensajero Británico, diciembre, 1857.


433

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre



derable. Pero los hijos de la luz “se han dejado adormecer en una

fatal seguridad; se han dormido tan profundamente, como si Roma

hubiera desaparecido de la faz de la tierra, como si el mismo

Satanás hubiera sido arrojado al abismo sin fondo, y hubiera sido

encerrado, y el abismo hubiera cerrado su boca sobre él, para

mantenerlo atado durante mil años. ¿Hasta cuándo seguirá este

estado de cosas? ¡Oh, Iglesia de Dios, despierta, despierta! Abre

tus ojos, y mira si en el horizonte no hay nubes obscuras y bajas,

que indiquen la proximidad de la tempestad. Indaguen las Escrituras,

compárenlas con los hechos de la historia, y digan si hay o

no hay razón, después de todo, para sospechar que hay perspectivas

más duras ante los santos de las que muchos parecen estar

enterados. Si acontece que las perspectivas descubiertas en estas

páginas son bíblicas y bien fundamentadas, son dignas, por lo

menos, de ser consideradas como materia de diligente y piadosa

indagación. Nunca puede propender al bien dejarse dominar

por un sentimiento de seguridad temerario y engañoso, cuando si

ellas son ciertas, la única seguridad es procurarse un conocimiento

oportuno del peligro y una preparación conveniente, con toda

diligencia, con todo celo, con toda la espiritualidad de la mente,

para encontrarlas. Suponiendo que estos peligros están cerca, y

que Dios en Su Palabra profética los ha revelado, Su bondad es

manifiesta, pues El ha hecho que conozcamos el peligro para que,

estando avisados, podamos estar prevenidos; para que, conociendo

nuestra propia debilidad, podamos arrojarnos en Su gracia

todopoderosa; para que el gozo del Señor sea nuestra fortaleza;

para que podamos ser irreprochables y para que nos decidamos

por el Señor y sólo por el Señor, y podamos trabajar,

cada uno en su propia esfera, con redoblada energía y diligencia

en la viña del Señor, y salvar a todas las almas que podamos,

mientras haya oportunidad todavía, y no haya llegado la obscura

noche profetizada, en la que ningún hombre puede trabajar. Aunque

haya obscuras perspectivas delante de nosotros, no hay lugar

para el desaliento, ni motivo para que alguien diga que, con

tales perspectivas, el esfuerzo es inútil. El Señor puede bendecir y

prosperar para Su propia gloria, los esfuerzos de aquellos que se

empeñen en librar Sus batallas en las circunstancias más desesperadas;

y, al mismo tiempo, cuando el enemigo se precipita como


434

Lo Que Usted Debe Saber


una avalancha, El puede, por Su Espíritu, levantar contra él un

estandarte. Más todavía, no sólo esto es posible, sino que hay

razón para creer, por la palabra profética, que así será realmente;

que el último “triunfo” del Hombre de Pecado no se logrará sin

que primero haya una gloriosa lucha por parte de aquellos que

son leales de corazón al Rey de Sion. Pero si deseamos realmente

hacer algo efectivo en esta lucha, es indispensable que conozcamos,

y tengamos permanentemente ante nuestros ojos el carácter

estupendo de ese Misterio de Iniquidad incorporado en el

papado, para que luchemos contra él. El papado alardea de ser

la “religión antigua;” y, en verdad, por lo que hemos visto, parece

que es verdaderamente antigua. Su linaje puede rastrearse más

allá de la era cristiana, hace más de 4000 años, cerca de la época

del diluvio y a la edificación de la Torre de Babel. Durante todo

este tiempo, sus elementos esenciales han sido casi los mismos, y

tienen una particular adaptación a la corrupción de la naturaleza

humana. Parece que muchos creen que el papado es un sistema

para ser meramente escarnecido y para mofarse de él; pero el

Espíritu de Dios lo caracteriza de una manera bastante diferente.

Toda afirmación de las Escrituras demuestra que se le describe

verdaderamente cuando se le caracteriza como “la obra maestra

de Satanás,” por la perfección de su política para alucinar y para

engañar al mundo. No es el arte de gobernar de los políticos, ni

la sabiduría de los filósofos, ni los recursos humanos de la ciencia

los que pueden hacer frente a la astucia y a las argucias del papado.

Satanás, que lo inspira, ha triunfado sobre todos ellos una y

otra vez. Si las mismas naciones en las cuales el culto de la Reina

del Cielo, con todo su séquito de abominaciones, ha prosperado

más en todas las épocas, han sido precisamente las más civilizadas,

las más cultas, las más notables por las artes y las ciencias.

Babilonia, donde ese culto tuvo su origen, fue la cuna de la astronomía.

Egipto, que lo alimentó en su seno, fue la madre de todas

las artes; las ciudades griegas de Asia Menor, donde él encontró

refugio cuando fue expulsado de Caldea, eran famosas por sus

poetas y filósofos, entre los que se contaba el mismo Homero; y

las naciones del continente europeo, donde la literatura se ha cultivado

desde hace mucho tiempo, se han postrado ahora ante él.

La fuerza física se emplea ahora en su nombre; pero surge la


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Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


pregunta: ¿Cómo ocurrió que este sistema, entre todos los demás,

pudiera prevalecer tanto como para mantener tal fuerza

física para hacer obedecer sus mandatos? No se puede dar otra

respuesta sino ésta: que Satanás, el dios de este mundo, ejerce su

más grande poder en su favor. La fuerza física no ha estado

siempre del lado del culto caldeo de la Reina del Cielo. Muchas

veces el poder ha estado en su contra; pero, hasta ahora, ha superado

todos los obstáculos, ha vencido todas las dificultades.

Ciro, Jerjes, y muchos otros de los reyes medo-persas, desterraron

a sus sacerdotes de Babilonia, y se empeñaron por sacarlos

de su imperio; pero entonces encontraron refugio seguro en

Pérgamo, y la “sede de Satanás” se estableció allí. La gloria de

Pérgamo y de las ciudades de Asia Menor desapareció, pero el

culto de la Reina del Cielo no decayó. Tomó un alto vuelo, y se

sentó en el trono de la Roma imperial. Ese trono fue destruido.

Los godos arios llegaron y quemaron con furia a los adoradores

de la Reina Virgen; pero ese culto todavía salió a flote sobre todos

los intentos por abatirlo, y los mismos godos arios se postraron

pronto a los pies de la diosa de Babilonia, sentada en gloria

en las siete colinas de Roma. En tiempos más modernos, los poderes

temporales de los reinos de Europa han expulsado de sus

dominios a los jesuitas, los principales promotores de este culto

idólatra. Francia, España, Portugal, Nápoles, Roma misma, todas

han tomado las mismas medidas, y sin embargo, ¿qué vemos

actualmente? El mismo jesuitismo, y el culto de la Virgen exaltados

sobre casi todos los tronos del Continente. Cuando consideramos

atentamente la historia de los últimos 4000 años, cuánta

significación tienen las inspiradas palabras de que cuando “se

manifieste el Hombre de Pecado” será con poder “por obra de

Satanás.” Ahora, ¿es éste el sistema que, año tras año, se ha ido

haciendo poderoso en nuestro propio país? Y, ¿se han imaginado

por un momento que los protestantes tibios, contemporizadores

e indiferentes puedan oponerse de alguna forma contra

tal sistema? No; ha llegado el momento en que la proclama de

Gedeón debe hacerse en todo el campamento del Señor: “Quien

tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de

Galaad.” De los mártires antiguos se dice que “ellos vencieron

por causa de la sangre del Cordero, y por la palabra de su testi436

Lo Que Usted Debe Saber

monio, y que no amaron sus vidas hasta la muerte.” La misma

autonegación, el mismo espíritu resuelto se necesitan ahora, tanto

como siempre lo han sido. ¿No habrá nadie que esté preparado

para ponerse de pie, y que esté investido del mismo espíritu para

el gran conflicto que debe venir, antes de que Satanás sea atado y

arrojado a su prisión? ¿Puede alguien creer que tal acontecimiento

pueda tener lugar sin una lucha tremenda; que “el dios de

este mundo” consentirá en entregar tranquilamente el poder que

ha esgrimido durante miles de años, sin provocar toda su ira, sin

que emplee todo su poder y habilidad para impedir una catástrofe

semejante? Entonces, ¿quiénes están del lado del Señor? Si

son aquellos que, en los últimos años, han sido revividos y animados

– despertados no por mero estímulo humano, sino por la

gracia todopoderosa del Espíritu de Dios, ¿cuál es el deseable

propósito de esto? ¿Es meramente el de que ellos puedan librarse

de la ira que está por venir? No; es el de que, celosos de la

gloria de su Señor, puedan conducirse como verdaderos testigos,

luchando denodadamente por la fe dada una vez a los santos, y

por mantener el honor de Cristo en contra de aquel que usurpa

blasfemamente Sus prerrogativas. Si los siervos del Anticristo

son fieles a su amo, e incansables en la promoción de su causa,

¿se dirá que los siervos de Cristo son menos fieles que los suyos?

Aunque nadie más los incitara, seguramente que el llamamiento

para los corazones generosos del joven y creciente ministerio de

Cristo, con la bondad de su juventud y su amor a la causa, no

será hecho en vano, cuando él se haga en nombre de Aquel que

ama sus almas, para que, en esta gran crisis de la Iglesia y del

mundo, ellos “vengan en ayuda del Señor – en ayuda del Señor

contra el poderoso,” que hagan lo que les corresponde para darle

fuerza a las manos y ánimos al corazón de aquellos que están

buscando detener la marea de la apostasía, para que se opongan

a los esfuerzos del hombre que está trabajando con tanto celo y

con tan apasionado patrocinio por parte de “los poderes que sean,”

para poner de nuevo esta tierra bajo el poder del Hombre de

Pecado. Para tomar parte en esto, para sostenerlo firme y

perseverantemente entre tanta tibieza creciente, es indispensable

que los siervos de Cristo endurezcan sus rostros como el pedernal.

Pero si tienen la gracia para hacerlo así, no lo harán sin una



437

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


rica recompensa al final; y, a la vez, tendrán la firme y fiel promesa

de que “como son sus días, así será su fortaleza.” Para todos los

que deseen verdaderamente cumplir su parte como buenos soldados

de Jesús, el Cristo, hay el más poderoso y rico estímulo.

Con la sangre de Cristo en la conciencia, con el Espíritu de Cristo

calentando el corazón y obrando en él, con el nombre de nuestro

Padre en nuestra frente y en nuestra vida, así como en nuestros

labios, dando “testimonio” con firmeza para Dios, estaremos preparados

para cualquier evento. Pero no es la gracia común la

que obrará para tiempos excepcionales. Si en verdad hay tales

expectativas ante nosotros, como he tratado de probar que las

hay, entonces debemos vivir, y sentir, y actuar como si oyéramos

resonar todos los días, en nuestros oídos, las palabras del

Gran Capitán de nuestra Salvación: “Al que venciere, yo le

daré que se siente conmigo en Mi trono; así como yo he vencido,

y me he sentado con mi Padre en Su trono. Sé fiel hasta

la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”

Por último, apelo a todos los que lean este libro, para que vean si

él no contiene un argumento sobre la inspiración de las Escrituras,

así como una exposición de las imposturas de Roma. Con

seguridad, si algo se probó más que otra cosa en las páginas

anteriores, es esto: que la Biblia no es una fábula astutamente

inventada, sino que los hombres santos de Dios hablaron y escribieron

antiguamente tal cómo fueron movidos a hacerlo por

el Espíritu Santo. ¿Qué puede explicar la maravillosa unidad de

todos los sistemas idólatras del mundo, como no sea que los

hechos narrados en los primeros capítulos del Génesis fueron

memorias reales, en las cuales, así como toda la humanidad estaba

involucrada, asimismo toda la humanidad ha conservado

en sus diversos sistemas, distinta e innegable memoria de ellos,

aunque los que los habían conservado, hace mucho tiempo que

perdieron la verdadera clave de su significado? También, ¿qué

otra cosa sino la Omnisciencia podía haber previsto que un sistema

tal como el del papado pudiera, alguna vez, entrar en la

Iglesia cristiana, y que se practicara y prosperara como él lo ha

hecho? ¿Cómo pudo haber entrado alguna vez en el corazón de

Juan, el solitario desterrado de Patmos, para que imaginara que


438

Lo Que Usted Debe Saber


algunos de los discípulos declarados de ese Salvador a quien él

amó, y que dijo: “Mi reino no es de este mundo,” reunieran y

sistematizaran toda la idolatría, y la superstición, y la inmoralidad

de la Babilonia de Belsasar, introduciéndolas en el seno de

la Iglesia, y con la ayuda de ellos, se sentaran en el trono de los

césares, y allí, como los sumos sacerdotes de la Reina del Cielo,

y siendo dioses sobre la tierra, gobernaran durante 1200 años las

naciones con vara de hierro? La previsión humana nunca hubiera

podido hacer esto, pero el desterrado de Patmos logró ver

en visión todo esto. Su pluma, entonces, tuvo que haber sido

guiada por Aquel que ve el fin desde el principio, y que nombró

las cosas que no eran, como si lo fueran. Y si la sabiduría de

Dios resplandece ahora tan brillantemente en la expresión divina:

“Babilonia la Grande,” en la cual se ha condensado tal inmensidad

de significado, ¿no debería eso llevarnos a reverenciar

más y a adorar más la misma sabiduría que está estampada

en cada página de la Palabra inspirada? ¿No debería llevarnos a

decir con el Salmista: “Por eso estimé rectos todos tus mandamientos

sobre todas las cosas”? Los mandamientos de Dios para

nuestra mente corrupta y perversa, puede parecer, algunas veces,

duros. Ellos pueden exigirnos que hagamos aquello que

resulta penoso, pueden exigirnos que abandonemos lo que es

placentero para la carne y para la sangre. Pero bien sea que

sepamos, o no, la razón de estos mandamientos, si sólo sabemos

que ellos proceden de “el único Dios sabio, nuestro Salvador,”

podemos estar seguros de que, al guardarlos, hay gran recompensa;

podemos ir a ciegas donde la Palabra de Dios pueda llevarnos,

y descansar en la firme convicción de que, haciéndolo

así, estamos siguiendo el propio camino de la seguridad y de la

paz. La sabiduría humana es, a lo mejor, sólo un guía ciego; la

política humana es un meteoro que deslumbra y descarría; y los

que la siguen andan en tinieblas, y no saben a dónde van; pero el

“que anda en integridad,” el que anda por el precepto de la Palabra

infalible de Dios, siempre encontrará que “anda en seguridad,”

y que para cualquier trabajo que tenga que realizar, para

cualquier peligro que tenga que enfrentar, “gran paz tengan todos

los que amen la ley de Dios, y nada los ofenda.”



439

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre


11 Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco; y

el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero,

el cual con justicia juzga y pelea.

12 Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su

cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que

ninguno ha conocido sino él mismo;

13 y estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su

nombre es llamado LA PALABRA DE DIOS.

14 Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en

caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y

limpio.

15 Y de su boca sale una espada aguda, para herir con

ella los gentiles; y él los regirá con vara de hierro; y él

pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este

nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

17 Y vi un ángel que estaba dentro del sol, y clamó con

gran voz, diciendo a todas las aves que volaban por

medio del cielo: Venid, y congregaos a la cena del gran

Dios,

18 para que comáis carnes de reyes, y de capitanes, y

carnes de fuertes, y carnes de caballos, y de los que

están sentados sobre ellos; y carnes de todos libres y

siervos, de pequeños y de grandes.

19 Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos,

congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado

sobre el caballo, y contra su ejército.

20 Y la bestia fue presa, y con ella el falso Profeta que

había hecho las señales delante de ella, con las cuales

había engañado a los que tomaron la señal de la bestia,

y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados

vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre.

21 Y los otros fueron muertos con la espada que salía

de la boca del que estaba sentado sobre el caballo; y

todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

1 Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del


440

Lo Que Usted Debe Saber


abismo, y una gran cadena en su mano.

2 Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que

es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

3 y lo envió al abismo, y lo encerró, y selló sobre él,

para que no engañe más a los gentiles, hasta que mil

años sean cumplidos; y después de esto es necesario

que sea desatado un poco de tiempo.

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado

juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio

de Jesús, y por la palabra de Dios, que no adoraron

la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron su señal

en sus frentes, ni en sus manos, y vivirán y reinarán

con el Cristo mil años.

5 Mas los otros muertos no tornaron a vivir hasta que

sean cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección.

6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera

resurrección; la segunda muerte no tiene potestad

en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y

reinarán con él mil años. (Apocalipsis 19:11-20:6).

441

Acerca de los Misterios. . . y el Culto al Hombre

442

Lo Que Usted Debe Saber

Y al que puede confirmaros según mi

Evangelio y la predicación de Jesús, el

Cristo, según la revelación del misterio

encubierto desde tiempos eternos, pero

manifestado ahora, y por las Escrituras

de los profetas, por el mandamiento del

Dios eterno, declarado a todos los gentiles,

para que obedezcan por la fe; al solo Dios

sabio, sea gloria por Jesús, el Cristo, para

siempre. Amén.

(Pablo a los Romanos 16:25-27).


443

APENDICE

NOTA A

La Mujer con la Copa de Oro


En Pausanias encontramos la descripción de una diosa representada en la

misma actitud de la “Mujer” apocalíptica. “Pero de esta piedra [mármol de

Paros] Fidias,” dice él, “hizo una estatua de Némesis, y en la cabeza de la

diosa hay una corona no muy grande adornada con ciervos e imágenes de la

victoria. Sostiene también en la mano izquierda una rama de fresno, y en la

derecha UNA COPA, en la cual están esculpidos unos etíopes.”–

(PAUSANIAS, lib. I., Atica, cap. 33, p. 81). Pausanias se declara incapaz de

dar alguna razón de por qué estaban esculpidos “unos etíopes” en la copa;

pero el significado de los etíopes y de los ciervos será evidente para todo el

que lea lo que se dice en la Subsección III del Capítulo Segundo de este libro.

Por las afirmaciones hechas en el mismo capítulo encontramos que, aunque

Némesis se representaba comúnmente como la diosa de la venganza, debe

haber sido conocida, sin embargo, con un carácter bastante diferente. Así,

Pausanias prosigue comentando sobre la estatua: “Pero tampoco tiene esta

estatua las alas de la diosa. Sin embargo, me di cuenta después de que entre

los esmirneanos, que tienen la imagen más santa de Némesis, estas estatuas

tenían alas. Porque puede suponerse que en esta descripción se la han puesto

alas a Némesis, así como al amor, es decir, a Cupido (Ibid.), pues esta diosa

tiene que ver principalmente con los amantes.” Ponerle alas a Némesis, la

diosa “que tiene que ver principalmente con los amantes,” porque Cupido, el

dios del amor, las tiene, quiere decir que, en opinión de Pausanias, ella es el

duplicado de Cupido, o la diosa del amor, es decir, Venus. Al paso que esta

es la deducción que se saca naturalmente de las palabras de Pausanias, la

encontramos confirmada por una expresión de Focio al referirse a la estatua

de la Némesis ramnusiana: “Al principio, se le erigía en la forma de Venus y,

por tanto, también llevaba la rama de manzano.” – (FOCIO, Léxico, part. II.

p. 482). Aunque una diosa del amor y una diosa de la venganza puedan

parecer muy distanciadas una de la otra en sus características, no es difícil

ver, sin embargo, como puede haber ocurrido esto. La diosa que se les revelaba

de la manera más seductora a los iniciados en los Misterios, también se

sabía que era la más despiadada e implacable para tomar venganza sobre los

que divulgaban estos Misterios, pues a los que fueran descubiertos, se les

daba muerte sin piedad. – (POTTER, Antigüedades, vol I., “Eleusinia,” p.

354). Así, entonces, la diosa que tenía la copa era, al mismo tiempo, Venus, la

diosa del libertinaje, y Némesis, la severa y despiadada para con todos los

que se rebelaban en contra su autoridad. ¡Qué notable símbolo de la mujer el

que vio Juan, descrita en un aspecto como la “Madre de las rameras,” y en

otro, como “ebria de la sangre de los santos.”!

444

NOTA B


La Cronología Hebrea


El Dr. Hales ha intentado substituir la extensa cronología de la Versión de los

Setenta (que es más larga) por la cronología hebrea. Sin embargo, esto implica

que la iglesia hebrea, como cuerpo, no fue fiel a la confianza depositada en

ella con respecto a la guarda de las Escrituras, lo que parece claramente contrario

al testimonio de nuestro Señor en lo que atañe a tales Escrituras (Juan

5:39 ; 10:35), e igualmente lo dicho por Pablo (Romanos 3:2), donde no hay

la menor insinuación de infidelidad. Entonces, podemos encontrar una razón

que pudo inducir a los traductores de la Versión de los Setenta en Alejandría

para prolongar la época de la historia antigua del mundo; pero no podemos

encontrar una razón para inducir a los judíos de Palestina a acortarla. Los

egipcios tenían prolongadas y fabulosos edades en su historia, y los judíos

que vivían en Egipto pudieron desear que su historia sagrada se prolongara

tanto como fuera posible; pero la adición de un sólo siglo en cada caso, como

sucede en la Versión de los Setenta con la edad de los patriarcas, aparece

prodigiosamente como una falsificación intencional, puesto que no podemos

imaginar la razón por la cual los judíos palestinos harían cualquier cambio

con respecto a este asunto. Es bien sabido que la Versión de los Setenta

contiene interpolaciones y errores crasos.

Bunsen tira por la borda toda la cronología bíblica, cualquiera que ella sea,

hebrea, samaritana, o griega, y defiende las insostenibles dinastías de Maneto,

como si ellas fueran suficientes para pasar por encima de la palabra divina,

como si se tratara de una cuestión de hechos históricos. Pero si las Escrituras

no son históricamente ciertas, no podemos tener seguridad absoluta de su

verdad. Es digno de observar que aunque Heródoto da testimonio del hecho

de que en una época hubo no menos de doce reyes contemporáneos en Egipto,

Maneto, como lo observa Wilkinson (vol. I. p. 148), no hizo alusión a

esto, pero ha hecho que se sucedan todas sus dinastías tinita, menfita, y

diospolitana, ¡además de una larga etcétera de otras más!

El tiempo que duran las dinastías de Meneto, empieza con Menes, el primer

rey de ellas, y es, de por sí, un período larguísimo que sobrepasa toda credibilidad

racional. Pero Bunsen, no contento con esto, expresa su pleno convencimiento

de que ha habido largas sucesiones de monarcas poderosos en el

alto y en el bajo Egipto, “durante un período de dos a cuatro mil años” (vol. I.

p. 72), aun antes del reinado de Menes. Para llegar a tal conclusión, se basa

claramente en la suposición de que el nombre de Mizraim, que es el nombre

bíblico de la tierra de Egipto, se deriva evidentemente del nombre del hijo de

Cam, y nieto de Noé, el cual, después de todo, no es nombre de persona, sino

el nombre del reino unido, integrado durante el reinado de Menes, por los

“dos Misr,” “el alto y el bajo Egipto” (Ibid. p. 73), que habían existido antes

como reinos separados, con el nombre de Misrim la cual, según él, es una

palabra en plural. Esta derivación del nombre de Mizraim, o Misrim, como

palabra plural, deja infaliblemente la impresión de que Mizraim, el hijo de

445

Cam, debe ser solamente un personaje mítico. Pero no hay razón verdadera

para creer que Mizraim sea una palabra plural, o que llegara a ser el nombre

de “la tierra de Cam,” por ninguna otra razón que por la de que esa tierra fue

también la tierra del hijo de Cam. Mizraim, sin los puntos, como se dice en el

hebreo del Génesis, es Metzrim; y Metzr-mi significa “el cercador, o el

represador del mar” (la palabra se deriva de Im, lo mismo que Yam, “el mar”

y Tzr, “cercar,” con la M formativa prefija).

Si los relatos del estado original de Egipto, en los cuales la historia antigua ha

sido transmitida hasta nosotros, son correctos, el primer hombre que estableció

una colonia debe haber hecho lo mismo que está implícito en tal nombre.

Diodoro Sículo nos dice que, en tiempos primitivos, sobre los que él escribió,

“se decía que Egipto no había sido un país, sino un mar universal.” –

(DIODORO, lib. III. p. 106). Plutarco también dice (De Iside, vol. II. p. 367)

que Egipto era un mar. Por Heródoto también tenemos una evidencia muy

interesante sobre el mismo asunto, del cual exceptúa la provincia de Tebas;

pero cuando se ve que “la provincia de Tebas” no pertenecía a Mizraim, o

Egipto propiamente dicho, el cual, “significa propiamente Bajo Egipto,”1 según

el autor del artículo “Mizraim” en la Enciclopedia Bíblica, p. 598; por

esto, se verá que el testimonio de Heródoto concuerda plenamente con el de

Diodoro y Plutarco. El afirma que en la región del primer rey “todo Egipto

(con excepción de la provincia de Tebas) era un extenso pantano. No se veía

ninguna parte de lo que ahora está situado más allá del lago Moeris, y la

distancia entre dicho lago y el mar es un viaje de siete días.” - (HERODOTO,

lib. II. cap. 4). Así, todo Mizraim o Bajo Egipto estaba bajo el agua.

Este estado del país provenía de la creciente del Nilo, el cual, para adoptar el

lenguaje de Wilkinson (vol. I. p. 89), “primero baña el pie de las montañas

arenosas de la cordillera Libia.” Antes de que Egipto pudiera estar listo para

ser un lugar adecuado para residencia humana, antes de que pudiera llegar a

ser la más fértil de todas las tierras, era indispensable que pudieran fijarse

límites a las inundaciones del mar (pues antiguamente al Nilo se le daba el

nombre de mar u océano. - DIODORO, lib. I. p. 8), y con este fin, grandes

terraplenes debían encerrar o confinar sus aguas. Entonces, si el hijo de Cam

condujo una colonia al Bajo Egipto, y la estableció allí, tuvo que hacerse este

mismo trabajo. ¿Y qué más natural que se le diera un nombre como ese en

memoria de su gran hazaña? ¿Y qué otro nombre tan exactamente descriptivo

como el de Metzr-mi, “el represador del mar, o como el nombre que hoy se

aplica a todo Egipto (WILKINSON, vol. I. p. 2), Musr o Misr? Los nombres

siempre tienden a abreviarse en boca del pueblo y, por tanto, “la tierra de

Mirs,” es evidentemente “la tierra del represador.” De esto se sigue que el

“represamiento del mar,” o “encerrarlo” dentro de ciertos límites, dio como

resultado convertirlo en un río, en cuanto al Bajo Egipto se refiere. Considerando

el asunto de esta manera, qué significación la que encierra el lenguaje

1 El mismo parecer sobre la extensión de Mizraim tiene el Pastor R. Jamieson en

PAXTON, Ilustraciones de las Escrituras, vol. I. p. 198, y en KITTO, Comentario

Ilustrado, vol. IV. p. 110.

446

divino en Ezequiel 29:3, donde se decretan los juicios contra el rey de Egipto,

el representante de Metzr-mi, “El represador del mar,” por su soberbia: “He

aquí, estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el dragón que yace en medio de

sus ríos, el cual dijo: Mío es mi río, y yo me lo hice.”

Cuando volvemos a lo que se relata de los hechos de Menes, a quien Heródoto,

Maneto y Diodoro señalan por igual como el primer rey de Egipto, y comparamos

lo que se dice de él con esta sencilla explicación del significado del

nombre de Mizraim, ¡cómo arrojan luz el uno sobre el otro ! Así describe

Wilkinson la gran obra que perpetuó la fama de Menes, “de quien,” dice él,

“se admite por consenso universal que ha sido el primer soberano de su país.”

“Habiendo desviado el curso del Nilo, que anteriormente bañaba el pie de las

montañas de la cordillera de Libia, lo obligó a correr por el centro del valle,

casi a igual distancia, entre las dos cordilleras paralelas que lo bordeaban al

este y al oeste; y edificó la ciudad de Menfis en el lecho del antiguo cauce.

Este cambio se efectuó construyendo un dique de unos cien estadios sobre el

lugar de la proyectada ciudad, cuyos elevados montículos y fuertes terraplenes

devolvían el agua hacia el este y confinaron efectivamente el río en su

nuevo curso. El dique fue mantenido en cuidadosa reparación por los reyes

subsiguientes, y siempre se mantuvo allí una guardia, incluso en época tan

remota como la invasión persa, para vigilar las reparaciones necesarias y para

inspeccionar el estado de los terraplenes.” – (Los Egipcios, vol. I. p. 89).

Cuando vemos que Menes, el primero de los reyes de Egipto conocidos históricamente,

llevó a cabo la misma proeza que está implícita en el nombre de

Mizraim, ¿quién puede resistirse a la conclusión de que Menes y Mizraim

son sólo dos nombres diferentes para la misma persona? Y si es así, ¿en qué

se convierte la visión de Bunsen de las poderosas dinastías de soberanos “durante

un período de dos a cuatro mil años” antes del reinado de Menes, por lo

cual toda la cronología bíblica con respecto a Noé y a sus hijos, iba a sufrir un

vuelco cuando resultase que Menes debió haber sido Mizraim, el nieto del

propio Noé? Así, las Escrituras tienen en su propio seno los medios para

defenderse a sí mismas; y así lo hacen, incluso con respecto a los hechos, sus

más pequeños relatos que, cuando se les comprende cabalmente, arrojan una

luz sorprendente en las partes obscuras de la historia del mundo.


NOTA C


La Shing Moo y La Ma Tsoopo de China


El nombre de Shing Moo, aplicado por los chinos a su “Santa Madre,” comparado

con otro nombre de la misma diosa en otra provincia de China, favorece

ampliamente la conclusión de que Shing Moo es sólo un sinónimo para

uno de los bien conocidos nombres de la madre-diosa de Babilonia. Gillespie

(en su Tierra de China, p. 64) dice que la madre-diosa o la “Reina del Cielo”

es adorada por los marineros en la provincia de Fuh-kien con el nombre de

Ma Tsoopo. “Ama Tzupah” significa la “Madre que mira fijamente;” y hay

mucha razón para creer que Shing Moo signifique lo mismo, pues Mu era una


447


de las formas en que aparecía en Egipto Mut o Maut, el nombre de la gran

madre (BUNSEN, Vocabulario, vol. I. p. 471); y Shing significa en caldeo

“mirar” o “mirar fijamente.” El egipcio Mu o Maut se simbolizaba o por

medio de un buitre, o por medio de un ojo rodeado por las alas de un buitre

(WILKINSON, vol. V. p. 203). El significado simbólico del buitre puede

conocerse por la expresión bíblica, “senda que nunca la conoció ave, ni ojo

de buitre la vio” (Job 28:7). El buitre se distingue por su vista penetrante y,

por tanto, el ojo rodeado por las alas de buitre demuestra que en Egipto, por

una razón o por otra, se había conocido a la gran madre de los dioses como

“La que mira fijamente.” No obstante, la idea contenida en el símbolo egipcio

había sido tomada evidentemente de Caldea, puesto que Rheia, uno de los

nombres más famosos de la madre babilónica de los dioses, sólo es la forma

caldea del hebreo Rhaah, que significa a la vez “una mujer que mira fijamente”

y “un buitre.” La palabra hebrea Rhaah se pronuncia también Rheah, por

una variación dialéctica; y, por esto, el nombre de la gran madre-diosa de

Asiria era unas veces Rea, y otras, Reia. En Grecia, se le atribuyó la misma

característica a Atenea o Minerva, a quien hemos visto que era considerada

por algunos como la Madre de los hijos del sol (ver ante, p. 20, Nota), pues

uno de sus títulos distintivos era el de Ophthalmitis (SMITH, Diccionario

Clásico, “Atenea,” p. 101), señalándola como la diosa de “el ojo.” Sin duda,

esto fue para indicar lo mismo por lo que la egipcia Maut llevaba un buitre en

la mano, y a la Minerva ateneana se le representaba con un yelmo con dos

ojos, o atisbadero, en la parte delantera (VAUX, Antigüedades, p. 186).

Habiéndole seguido de este modo el rastro a la madre que mira fijamente

hacia la tierra, se preguntará: “¿Qué puede haber dado origen a tal nombre

aplicado a la madre de los dioses? Un fragmento de la Versión de los Setenta

(pgs. 16-19) nos proporciona una respuesta satisfactoria sobre el asunto. Allí

se dice que Reia concibió de Cronos, su propio hermano, conocido como el

padre de los dioses y, como consecuencia de esto, tuvo un hijo llamado Müth,

es decir, la “Muerte,” como Philo-Byblius interpreta correctamente esta palabra.

Como la Versión de los Setenta distingue expresamente a este “padre de

los dioses” de “Hypsistos,” “El Altísimo,”2 recordamos naturalmente lo que

dice Hesíodo con respecto a su Cronos, el padre de los dioses, al que, por

cierto acto perverso, se le llamó Titán, y fue arrojado al infierno. – (Teogonía,

l. 207, p. 18). El Cronos a quien se refiere Hesíodo es, evidentemente, un

Cronos realmente diferente a Nimrod, el padre humano de los dioses, cuya

historia ocupa tanto espacio en esta obra. Claramente, se trata del mismo

Satanás, al que algunas veces se le da el nombre de Titán, o Teitán, que es,

como hemos concluido en otra parte, sólo la forma caldea de Sheitan, el nombre

común del gran Adversario entre los árabes, en la misma región donde se

urdieron los Misterios caldeos, – ese Adversario que era, en últimas, el padre

real de todos los dioses paganos – y que (para hacer que el título de Cronos,

“el Cornudo,” fuera apropiado también para él) fue simbolizado por el Kerastes,

2 Al leer la Versión de los Setenta es necesario tener en cuenta lo que Philo-Byblius,

su traductor, dice al final de la Historia Fenicia, a saber, que la historia y la mitología

se mezclaban en dicha obra


448


o la serpiente cornuda. Todos “los hermanos” de este padre de los dioses que

estuvieron implicados en la rebelión contra su propio padre, el “Dios del

cielo,” fueron llamados por igual con el nombre “vituperable” de “titanes;”

pero, por ser él el cabecilla de la rebelión, se le llamó Titán por antonomasia.

En la rebelión de Titán estuvo comprometida la diosa de la tierra, y el resultado

fue que (suprimiendo la figura bajo la cual Hesíodo ha encubierto el hecho)

resultaba imposible, desde el punto de vista natural, que el Dios del cielo

tuviera hijos en la tierra, en una clara alusión a la Caída.

Suponiendo que este sea el “Padre de los dioses,” del cual Rea, cuyo título

común es el de Madre de los dioses, y a quien se identifica también con Geo,

la diosa-tierra, tuvo un hijo llamado Müth, o la Muerte, ¿quién podía ser esta

“Madre de los dioses,” sino nuestra madre Eva, precisamente? Y el nombre

de Rea, o “La que mira fijamente,” que se le dio, es pasmosamente significativo.

Fue como “La que mira fijamente” que la madre de la humanidad concibió

de Satanás, y dio a luz ese mortal nacimiento bajo el cual el mundo ha

gemido hasta ahora. Fue por medio de sus ojos como se estableció en un

principio la relación fatal entre ella y el gran Adversario, bajo la forma de

serpiente, y cuyo nombre, Nahash, o Nachash, como se dice en el hebreo del

Antiguo Testamento, también significa “mirar atentamente” o “mirar fijamente”

(Génesis 3:6): “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y

que era agradable a los ojos... y tomó de su fruto, el cual comió; y dio

también a su marido, el cual comió así como ella.” Aquí tenemos, entonces,

la genealogía del pecado y de la muerte; “y la concupiscencia después que ha

concebido, pare el pecado; y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte”

(Santiago 1:15). Aunque Müth, o la Muerte, era el hijo de Rea, esta prole

suya llegó a ser considerada no como una muerte abstracta, sino como el dios

de la muerte; por tanto, dice Philo-Byblius, que Müth debe considerarse no

sólo como la muerte, sino como Plutón.– (Versión de los Setenta, p. 24). En

la mitología romana, se consideraba a Plutón a la misma altura que Júpiter

(OVIDIO, Fastos, lib. VII. 578); y en Egipto encontramos la evidencia de

que Osiris, “la simiente de la mujer,” era el “Señor del cielo,” y rey del infierno,

o “Plutón” (WILKINSON, vol. IV. p. 63 ; BUNSEN, vol. I. pp. 431,

432); y puede demostrarse mediante abundante acopio de pormenores (y el

lector tiene algo de la evidencia presentada en este volumen), que él no era

otro que el mismo diablo, supuestamente encarnado; quien, por la primera

transgresión, y por su relación con la mujer, trajo al mundo el pecado y la

muerte aunque, por medio de ellos, trajo innumerables “beneficios” a la humanidad.

Así como el nombre de Plutòn tiene la misma significación que

Saturno, “El Oculto,” así también cualquier otro aspecto que este nombre

tuviera, aplicado al padre de los dioses, es para Satanás, el Señor Oculto del

infierno, con el resultado de que, esencialmente, todo se reduce a ser rastreado,

pues los diferentes mitos sobre Saturno, cuando se les examina cuidadosamente,

muestran que él era, a la vez, el diablo, el padre de todo pecado y de

toda idolatría, que se ocultaba bajo el disfraz de la serpiente, y Adán, que se

ocultó entre los árboles del jardín, y Noé, que se ocultó durante todo una año

en el arca, y Nimrod, que se ocultó en el secreto de los Misterios de Babilonia.


449


Fue para glorificar a Nimrod que se estableció todo el sistema caldeo de iniquidad.

A él se le conoció como Nin, “el hijo,” y a su esposa Rea se le

llamaba Ammas, “la Madre.” El nombre de Rea, aplicado a Semíramis, tiene

un significado distinto al que tenía cuando se le aplicaba a la que fue realmente

la madre primigenia, la “madre de los dioses y de los hombres.” Y, sin

embargo, para demostrar la plena majestad de su carácter, era necesario que

fuera identificada con esa diosa primigenia; y, por tanto, aunque el hijo que

llevaba en los brazos se representaba como el que nació para destruir la muerte,

a ella se le representaba, no obstante, con los mismos símbolos de la que

trajo la muerte al mundo. Y así fue también en los diferentes países a donde

se propagó el sistema babilónico.

NOTA D

Ala-Mahozim


El nombre de “Alá-Mahozim” no se encuentra, hasta donde yo sé, en ninguno

de los autores antiguos, y en las propias Escrituras sólo se le encuentra en

una profecía. Considerando que el propósito de la profecía es siempre el de

dejar alguna obscuridad ante el acontecimiento, aunque dando suficiente luz

para la guía práctica, para el fundamento, no es extraño que se emplee una

palabra rara para describir la divinidad en cuestión. Pero, aunque no se encuentre

exactamente este nombre, tenemos un sinónimo que puede descubrir

el origen de Nimrod. En la Versión de los Setenta, pp. 24, 25, “Astarté, viajando

por el mundo habitable,” se dice que encontró “una estrella que caía

por el aire, y que ella la cogió y la consagró en la isla santa de Tiro.” ¿Qué es

esta historia de la estrella que cae, sino apenas otra versión de la caída desde

el cielo de Mulciber (ver ante, p. 233), o de Nimrod desde su prominente

condición? Porque, como ya lo hemos visto, Macrobio demostró (Saturn.,

lib. I. cap. 21, p. 70) que la historia de Adonis, el lamentado – el tema favorito

en Fenicia – procedía simplemente de Asiria. El nombre del gran dios de la

isla santa de Tiro era, como es bien sabido, Melkart (KITTO, Comentario

Ilustrado, vol. II. p. 300), pero este nombre, llevado desde Tiro a Cartago, y

de allí a Malta (que fue colonizada por Cartago), donde hoy se encuentra un

monumento, arroja no poca luz sobre el asunto. El nombre Melkart se deriva

de alguna manera de Melek-eretz, o “el rey de la tierra” (WILKINSON, errata,

vol. V.). Kir, así como el galés Caer, que se encuentra en Caer-narvon,

etc., significa “muro de contención” o “ciudad completamente amurallada,”

y Kart, la forma femenina de la misma palabra, pueden verse en las diferentes

formas del nombre Cartago, que algunas veces es Car-chedom, y otras, Carthada

o Cart-hago. En el libro de los Proverbios encontramos una ligera variación

de la forma femenina Kart, que parece haber sido empleada evidentemente

con el mismo sentido de baluarte o fortificación. Así, leemos en Proverbios

10:15 : “Las riquezas del rico son su ciudad fortificada” (Karit), es

decir, su fuerte baluarte o su defensa. Entonces Melk-kart, “el rey de la

ciudad amurallada,” expresa la misma idea que Alá-Mahozim. En GRUTER,

Inscripciones, citado por Bryant, encontramos un título que también debe

haberse dado a Marte, el dios romano de la guerra, y que coincide exactamen450

te en su significado con el de Melkart. Por otra parte, tenemos abundantes

razones para concluir que Nimrod fue el prototipo de Marte. El título al cual

me refiero confirma esta conclusión, y está contenido en la siguiente inscripción

romana en un antiguo templo de España :

“Malacae Hispaniae

MARTI CIRADINO

Templum communi voto

Erectum.”

(Ver BRYANT, vol. II. p. 454). Este título comprueba que el templo estaba

dedicado a “Marte Kir-aden,” el Señor de “la Kir,” o “ciudad amurallada.”

Como es bien sabido, la C romana es fuerte como la K, y Adón, “el Señor,” es

lo mismo que Adén. Con esta clave como guía, podemos descifrar enseguida

lo que hasta ahora había confundido grandemente a los mitologistas, con respecto

al nombre de Mars Quirinus como diferente de Mars Graivus. La K en

Kir es lo que en hebreo o caldeo se llama Koph, una letra diferente de Kape,

y frecuentemente se pronuncia como Q. Por tanto, Quir-inus significa “perteneciente

a la ciudad amurallada,” y se refiere a la seguridad que proporcionaban

las ciudades encerradas por murallas. Por otra parte, Gradivus viene

de “Grah,” “conflicto” y “divus,” “dios,” una forma diferente de Deus, que

ya se ha demostrado que es un término caldeo, y significa, por tanto, “el dios

de la guerra.” Ambos títulos responden exactamente a las características de

Nimrod, como el gran constructor de la ciudad y el gran guerrero, y de que

ambos caracteres distintivos se explican por los dos nombres mencionados,

tenemos clara evidencia en FUSS, Antigüedades, cap. IV. p. 348: “Los romanos,”

dice él, “adoraban dos ídolos de esa clase [es decir, dos dioses con el

nombre de Marte], el uno llamado Quirinus, el guardián de la ciudad y de su

paz; el otro, llamado Gradivus, ávido de la guerra y de la matanza, cuyo

templo estaba del otro lado de las murallas de la ciudad.”

NOTA E

El significado del nombre Centauro

La clásica derivación común de este nombre satisface poco porque, aunque

pudiera derivarse de palabras que signifiquen “Matadores de Toros”(siendo

una derivación imperfecta de suyo), tal significado no arroja ninguna luz sobre

la historia de los centauros. Tómesele como una palabra caldea, y se verá

en seguida que toda la historia del primitivo Kentaurus concuerda completamente

con la historia de Nimrod, con quien ya lo hemos identificado.

Kentaurus se deriva evidentemente de Kehn, “sacerdote,” y Tor, “girar.” Por

tanto, “Kehn-Tor” es “el sacerdote que gira,” es decir, el sol, que gira diariamente

alrededor de la tierra. El nombre escrito para sacerdote es Khn, y la

vocal se suple según los diferentes dialectos de los que la pronuncian para

hacer de ella Kohn, Kahn, o Kehn. Tor, “el que gira,” aplicado al sol es,

evidentemente, sólo otro nombre para el griego Zen, o Zan, aplicado a Júpiter,

identificado con el sol, lo que significa el “Encerrador,” o el “Terraplenador,”

451

– la misma palabra de la que viene nuestro “Sun” (Sol), que en anglosajón era

Sunna (MALLET, Glosario, p. 565, Londres, 1847), y de la cual encontramos

claras huellas en Egipto en el término snnu (BUNSEN, Vocabulario,

vol. I. p. 546), aplicado a la órbita del sol. El hebreo Zon o Zawon, para

“encerrar,” del cual vienen estas palabras, se convierten en Don o Dawon en

caldeo, y así comprendemos el significado del nombre dado por los beocios a

Orión, el “poderoso Cazador.” Ese nombre era Kandaon, como aparece en

las siguientes palabras del escoliasta sobre Lycophron, citado en BRYANT,

vol. IV. p. 154: “Orión, a quien los beocios también llamaban Kandaon.”

Entonces, Kahn-daon y Kehn-tor sólo eran nombres diferentes para el mismo

oficio: uno significaba “sacerdote del Encerrador;” el otro, “sacerdote del

que gira,” títulos evidentemente equivalentes al de Bol-khan, o “sacerdote de

Baal, o del Sol” que, sin duda, era el título distintivo de Nimrod. Así como el

título de centauro concuerda exactamente de este modo con el conocido oficio

de Nimrod, así ocurre lo mismo con la historia de los centauros. Ya

hemos visto que, aunque los griegos hicieron de Ixión el padre de esa mítica

raza, ellos mismos admitían que los centauros tenían un origen mucho más

alto y, en consecuencia, que Ixión, que parece ser un nombre griego, había

tomado el lugar de un nombre primitivo; pues, según la tendencia particular

observada por Salverté, que ha llevado a menudo a la humanidad a “adjudicar

mitos tomados de una época primitiva y de otro país a personajes conocidos

de una época y de un país distinto” (Las Ciencias, apéndice, p. 483). Solamente

aceptemos aquí este caso y, con sólo quitar el nombre de Ixión, se verá

que todo lo que se dice sobre el padre de los centauros, o jinetes-arqueros, se

aplica exactamente a Nimrod, representado por los diferentes mitos que se

refieren al primer progenitor de los centauros. Entonces, primero se representa

a Centauro como ascendido al cielo (DYMOCK, sub voce “Ixión”), es

decir, como habiendo sido grandemente exaltado por especial favor del cielo;

luego, en tal estado de exaltación, se dice que él se enamoró de Nefele, considerada

como la “Reina del Cielo,” con el nombre de Juno. Aquí la historia

es intencionalmente confusa para desorientar al vulgo y se altera el orden de

los acontecimientos, lo que puede explicarse fácilmente. Como en griego

Nefele significa “nube,” se dice que la descendencia de los centauros tuvo su

origen en una “nube.” Pero Nefele, en el lenguaje del país donde se inventó

originalmente la fábula, significaba “mujer caída,” y es de esta “mujer caída”

de la que se dice, por tanto, que nacieron los centauros. La historia de Nimrod

como Nino, es la de que él se enamoró de Semíramis cuando ella era la esposa

de otro hombre, y la tomó por su propia esposa, por lo cual ella cayó dos

veces: una como mujer3; y otra, por abandonar la fe primitiva en la que debió

haber sido criada; y esta “mujer caída” fue adorada después de su muerte con

el nombre de Juno, o la Paloma, entre los babilonios. Por su orgullo y engreimiento,

Centauro fue fulminado con el rayo por el dios supremo, y arrojado

al infierno (DYMOCK, sub voce, “Ixión”). Esta es, entonces, sólo otra versión

de la historia de Faetón, de Esculapio y de Orfeo, quienes fueron fulmi-

3 Que Nefele se usó incluso en Grecia como nombre de mujer, lo evidencia el hecho

de que la envilecida esposa de Atamas tenía este nombre. - SMITH, Diccionario

Clásico, sub voce “Atamas,” p. 110.

452

nados de igual manera y por un motivo similar. En el mundo infernal, se

representa al padre de los centauros atado por serpientes a una rueda que gira

perpetuamente, haciendo así que su castigo sea eterno (DYMOCK, Ibid.).

Con las serpientes se hace alusión, evidentemente, a uno de los dos emblemas

del culto al fuego de Nimrod. Si él inició el culto a la serpiente, como

hemos tratado de probar (Capítulo Séptimo, Sección I), había una justificación

política al hacer de la serpiente un instrumento de su castigo. La rueda

giratoria indica claramente el nombre del propio Centauro, al significar “el

sacerdote del sol que gira.” Para el culto del sol como “El que gira,” había

una clara alusión no solamente en el círculo, que era el emblema del dios-sol

entre los paganos, y en la rueda flameante con la cual era frecuentemente

representado (WILSON, La Religión Parsi, p. 31), sino a las danzas en círculo

de las bacantes. De aquí la frase, “bassaridum rotator evan,” “el giro en

círculo de las bacantes” (ESTACIO, Silvas., lib. II. e. 7. v. 7, p. 118). De aquí

también las danzas en círculo de los druidas, mencionadas en la siguiente cita

de un cántico druida: “La playa era rojiza, mientras se ejecutaba el desplazamiento

circular por los asistentes, y las cintas blancas se movían con graciosa

extravagancia” (DAVIES, Los Druidas, p. 172). En el tratado de Luciano,

Sobre la Danza, encontramos la afirmación clara de que la danza circular de

las antiguas naciones orientales se relacionaba realmente, entre los idólatras

paganos, con el movimiento circular del sol; él dice, en expresa referencia al

dios-sol: “ella consiste en una danza que imita a este dios (LUCIANO, vol.

II. p. 278). Vemos aquí, entonces, una razón muy específica para la danza

circular de la bacanal, y para la rueda del gran Centauro, que gira por siempre

en las regiones infernales.

NOTA F

Oleno, el que Cargó con el Pecado.

En diversas partes de esta obra se ha demostrado evidentemente que Saturno,

“el padre de los dioses,” fue en un sólo aspecto nuestro primer padre Adán.

De Saturno se dice que devoró a todos sus hijos.4 En la historia esotérica,

entre aquellos que no conocen el hecho real a que se hace referencia, esto

aparece naturalmente en el mito, forma en la cual lo encontramos comúnmente,

a saber, que él devoraba a sus hijos tan pronto como nacían. Pero lo

que realmente ocultaba el relato con respecto al devoramiento de sus hijos,

era el hecho bíblico de la caída, a saber, que él los destruyó por comer – no

por comérselos – sino por comer del fruto prohibido. Cuando este era el triste

y funesto estado de cosas, la historia pagana continuaba diciendo que la destrucción

de los hijos del padre de los dioses y de los hombres fue detenida por

su esposa Rea. Como hemos visto, Rea tuvo tanto que ver con el devoramiento

de los hijos de Saturno, como el propio Saturno; pero, con el avance de la

idolatría y de la apostasía, Rea, o Eva, llegaría a conseguir gloria a expensas

de su esposo. Saturno, o Adán, se representaba como una divinidad malhumorada,

y Rea, o Eva, como otra extremadamente bondadosa; en su bondad,

ella le presentó a su esposo una piedra envuelta en pañales, que él engulló

vorazmente; y, de allí en adelante, los hijos del padre caníbal se salvaron.5 En

453

lenguaje sagrado, la piedra envuelta en pañales es “Ebn Hatul,” pero Ebn-

Hat-tul6 también significa “el hijo que carga con el pecado.” Esto no significa

necesariamente que Eva, o la madre de la humanidad, pudiera producir

realmente, por sí misma, la simiente prometida (aunque también hay muchos

mitos sobre esto), sino que, habiendo recibido y aceptado las gratas nuevas,

se las presentó a su esposo, quien las recibió de ella por la fe, y esto puso los

cimientos de su propia salvación y la de su posteridad. El devoramiento, por

parte de Saturno, de la piedra envuelta en pañales, es sólo la expresión simbólica

de la avidez con que Adán recibió por la fe las buenas nuevas de la simiente

de la mujer, pues el acto de fe, tanto en el Antiguo como en el Nuevo

Testamento, está simbolizado por comer. Jeremías dice así: “Se hallaron tus

palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi

corazón” (Jeremías 15:16). Esto también fue demostrado enfáticamente por

nuestro propio Señor Jesús, el Cristo, quien al presentar ante los judíos la

necesidad indispensable de comer Su carne, alimentándose de El, dijo al mismo

tiempo: “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las

palabras que yo os he hablado, son Espíritu y son vida” (Juan 6:63). Que

Adán recibió en forma divina las buenas nuevas sobre la simiente prometida,

y las guardó como un tesoro en su corazón, como la vida de su alma, se

evidencia por el nombre que él le dio a su esposa inmediatamente después de

oírlas: “ Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre

de todos los vivientes” (Génesis, 3:20. – Ver Dr. CANDLISH, El Génesis, p.

108).

La historia de la piedra envuelta en pañales no terminó con su devoramiento,

ni con la detención de la destrucción de los hijos de Saturno. Se dice que esta

piedra envuelta en pañales se “conservó cerca del templo de Delfos, donde se

tuvo el cuidado de ungirla diariamente con aceite, y de cubrirla con lana”

(MAURICIO, Antigüedades Indias, vol. II. p. 348). Si esta piedra simbolizaba

“al hijo que cargó con el pecado,” también simbolizaba, por supuesto, al

Cordero de Dios, muerto desde la fundación del mundo, con cuyo cubrimiento

simbólico fueron vestidos nuestros padres cuando Dios los vistió con túnicas

de pieles. Por tanto, aunque se presentaba ante los ojos como una piedra,

él (el hijo) debía tener el cubrimiento apropiado de la lana. Cuando se le

representaba como una rama, la rama de Dios, esa rama también se cubría

4 Algunas veces se dice que él solamente devoraba a sus hijos varones; sin embargo,

en SMITH, Diccionario Clásico, sub voce “Hera,” se encuentra que las hembras

también eran devoradas por Saturno, al igual que los varones.

5 HESIODO, Teogonía, ll. 485 y sig. pp. 30-41.

6 Hata, “pecado,” se encuentra también en caldeo como Hat (ver CLAVIS STOCK II,

p. 1329). Tul viene de Ntl, “cargar.” Si el lector mira a Horus con sus pañales

(BRYANT, vol. III. lámina 22); a Diana con vendas alrededor de las piernas (ver ante,

p. 29); al toro simbólico de los persas fajado de manera semejante (BRYANT, vol. I.

lámina 5, p. 367), e incluso, los deformes troncos de los tahitianos usados como

dioses y atados con cuerdas (WILLIAMS, p. 31), creo que verá que debe de haber

algún misterio importante en estos fajamientos.

454

con lana (POTTER, vol. I., La Religión de Grecia, cap. V. p. 208). La unción

diaria con aceite, es muy significativa. Si la piedra representaba al “hijo que

cargó con el pecado,” ¿qué podría significar la unción diaria con aceite de ese

“hijo que cargó con el pecado,” sino solamente señalarlo como el “Ungido

del Señor,” o el “Mesías,” a quien los idólatras adoraban en contraste con el

verdadero Mesías no revelado todavía?

Uno de los nombres que se le dieron a esta piedra ungida y envuelta en pañales

confirma, de manera muy notable, la conclusión anterior. Ese nombre fue

Baitulos. Esto lo sabemos por Prisciano (lib. V. vol. I. p. 180, Nota, y lib. VI.

vol. I. p. 249), el cual, hablando de “esa piedra que se dice que Saturno había

devorado en lugar de Júpiter,” añade, “quem Graeci Baitulos vocant,” a quien

los griegos llamaron “Baitulos.” “B´hai-tuloh” significa el “niño vuelto a la

vida.”7 El padre de los dioses y de los hombres había destruido a sus hijos

comiéndoselos; pero, al recibir “la piedra envuelta en pañales,” se dice que

“les devolvió la vida” (HESIODO, Teogonía, l. 495, p. 41). De ahí el nombre

de Baitulos; y este significado del nombre está completamente de acuerdo

con lo que se dice en la Versión de los Setenta (lib. I. cap. 6, p. 22) sobre la

Baitulia que los fenicios convirtieron en el dios Urano: “Fue el dios Urano el

que ideó Baitulia, haciendo que las piedras se movieran como si tuvieran

vida.” Si la piedra Baitulos representaba al “niño vuelto a la vida,” era natural

que esa piedra, si fuera posible, se hiciera aparecer como si tuviera “vida”

por sí misma.

Existe una gran analogía entre la piedra envuelta en pañales que representaba

al “hijo que cargó con el pecado,” y ese Oleno mencionado por Ovidio, que

tomó sobre sí una culpa que no era suya y, en consecuencia, fue transformado

en piedra. Ya hemos visto que Oleno, al ser transformado en piedra, fue

exaltado en el monte sagrado Ida, en Frigia. Tenemos razón en creer que la

piedra de la que se fabuló que había hecho tanto por los hijos de Saturno, y

que fue exaltada cerca del templo de Delfos, era solamente una representación

de este mismo Oleno. Sabemos que Oleno fue el primer profeta en

Delfos, y que edificó allí el primer templo (PAUSANIAS, lib. X., Fócida,

cap. 5. p. 321). Como los profetas y los sacerdotes llevaban los nombres de

los dioses que representaban (Hesiquio nos dice claramente que el sacerdote

que representaba en los misterios al gran dios con el nombre de renuevo, se

llamaba a sí mismo por el nombre de Baco, p. 179), esto explica uno de los

7 De Tli, Tleh, o Tloh, “Infans puer” (CLAVIS STOCK II, Chaid., p. 1342), y Hia o

Haya, “vivir, restaurar la vida” (GESENIO, p. 310). De Hia, “vivir,” con digama

prefijo, viene del griego Bios, vida. De que Hia, al ser adoptado en griego, tembién

se pronunciaba Haya, tenemos evidencia en el nombre Hiim, “vida”, pronunciado

Hayyim, que en griego se representaba por aima, “sangre.” El principio mosaico de

que “la sangre era la vida,” se ha comprobado que también había sido conocido por

otros pueblos, además de los judíos. Ahora, Haya, “vivir, o restaurar la vida,” con el

digama prefijo, se convierte en B´haya; y así encontramos en Egipto que Bal significaba

“alma,” o “espíritu” (BUNSEN, vol. I. p. 375), que es el principio vital. B´haitulos,

entonces, es el “niño de la vida restaurada.” P´haya-n, es el mismo dios.

455

nombres antiguos del dios de Delfos. Entonces, si había una piedra sagrada

en el monte Ida, llamada la piedra de Oleno, y una piedra sagrada en el recinto

del templo de Delfos, edificado por Oleno, ¿puede quedar alguna duda de

que la piedra sagrada de Delfos representaba lo mismo que era representado

por la piedra sagrada de Ida? Prisciano, en el lugar ya citado, llama claramente

“dios” a la piedra envuelta en pañales venerada en Delfos. Entonces,

está comprobado que a este dios que era ungido simbólicamente en forma

divina, y que era celebrado por haber devuelto la vida a los hijos de Saturno,

el padre de los dioses y de los hombres, e identificado con el Oleno idaeano,

se le consideraba como si ocupara el mismo lugar del Mesías, que vino para

cargar con los pecados de los hombres, y tomó su lugar y sufrió por causa de

ellos; porque Oleno, como hemos visto, tomó voluntariamente sobre sí la

culpa, de la cual él estaba libre.

Así que, al paso que hemos visto cuánto de la fe patriarcal estaba oculto bajo

los símbolos místicos del paganismo, todavía queda una circunstancia que

debe ser observada con respecto a la piedra envuelta en pañales y que muestra

cómo el Misterio de Iniquidad de Roma se las ha ingeniado para importar,

al así llamado simbolismo cristiano, esta piedra envuelta en pañales del paganismo.

El Baitulos, o piedra envuelta en pañales era una piedra redonda o

esférica (BRYANT, vol. II. p. 20, Nota). Esta piedra esférica se representa

frecuentemente envuelta y atada con muchos vendajes unas veces, y otras,

con unos pocos. En BRYANT, vol. III. p. 246, donde se presenta a la diosa

Cibeles como “Spes Divina,” o esperanza divina, vemos la justificación de

esta esperanza divina presentada al mundo en la piedra envuelta en pañales

que tiene en su mano derecha, atada con cuatro fajas diferentes. En la obra

Antigüedades Etruscas de DAVIES, vol. IV. lámina 27, vemos una diosa que

tiene en su mano extendida la caja de Pandora, la fuente de todo mal, y pendiente

de ella la esfera envuelta en pañales, que esta vez sólo tiene dos fajas

puestas en cruz. Y qué otra cosa es esta esfera vendada del paganismo sino el

duplicado de la esfera con una cinta a su alrededor y la Tau mística o cruz

encima de ella que, con el nombre de “símbolo del dominio” se representa

frecuentemente, como en el grabado adjunto (Fig. 60)8, en las manos de la

8 De DIDRON, Iconografía, vol. I. p. 301.

Fig. 60

456

profana representación de Dios Padre. El lector no necesita que se le diga que

la cruz es la señal y la marca de ese mismo dios a quien representa la piedra

envuelta en pañales; y que cuando ese dios nació, se dijo: “Ha nacido el Señor

de toda la tierra” (WILKINSON, vol. IV. p. 310). Como el dios simbolizado

por la piedra envuelta en pañales no solamente devolvió la vida a los

hijos de Saturno, sino que le restituyó al mismo Saturno el liderazgo de la

tierra, que él había perdido por causa de la transgresión, no sorprende que se

diga de “estas piedras consagradas” que mientras “algunas se dedicaban a

Júpiter, y otras al sol,” “se consideraban, de una manera más particular, consagradas

a Saturno,” el Padre de los dioses (MAURICIO, vol. II. p. 348), y

que Roma, en consecuencia, ha puesto la piedra redonda en las manos de la

imagen, llevando consigo el nombre profanado de Dios Padre, y que, con tal

procedencia, la esfera vendada y coronada con la marca de Tamuz, ha llegado

a ser el símbolo del dominio en toda la Europa papal.

NOTA G

La Identificación de Rea o Cibeles con Venus

En la doctrina esotérica de Grecia y de Roma, los caracteres de Cibeles, la

madre de los dioses, y de Venus, la diosa del amor son, por lo general, muy

distintos, hasta el punto de que algunas mentes pueden encontrar no poca

dificultad con respecto a la identificación de estas dos divinidades. Pero esa

dificultad desaparece si se tiene presente el principio fundamental de los Misterios,

a saber, que en el fondo, ellas sólo reconocían a Adad, “El Unico Dios”

(ver ante, pp. 14, 15, 16, Nota). Adad, siendo trino y uno, dio lugar a tres

FORMAS diferentes de la divinidad, cuando se estableció el Misterio de Iniquidad

babilónico: el padre, la madre, y el hijo; pero todas las multiformes

divinidades en que abundaba el mundo pagano, cualesquiera que fuesen las

diferencias entre ellas, terminaban substancialmente en tantas manifestaciones

de una o de otra de estas divinas personas o, más bien, de dos de ellas,

porque la primera persona permanecía generalmente en el fondo. Tenemos

clara evidencia de que esto fue lo que ocurrió. Apuleyo nos dice (vol. I. pp.

995, 996) que cuando él fue iniciado, la diosa Isis se le reveló como “la primera

de los celestiales, y la manifestación uniforme de los dioses y de las

diosas.... CUYA SOLA Y UNICA DIVINIDAD a la que todo el orbe de la

tierra veneraba, y bajo una forma múltiple, y con nombres diferentes,” y repasando

muchos de estos nombres afirmó de sí misma que era a la vez

“Pessuntica, la madre de los dioses [es decir, Cibeles], y la Venus pafiana”

(Ibid. p. 997). Si esto ocurrió en las últimas épocas de los Misterios, así debe

haber ocurrido desde el principio, porque ellos EMPEZARON, y empezaron

necesariamente con la doctrina de la UNIDAD de la Deidad. Esto, por supuesto,

produciría no pocos absurdos e inconsistencias por la misma naturaleza

del asunto. Tanto Wilkinson como Bunsen, para librarse de las

inconsistencias que encontraron en el sistema egipcio, creyeron necesario

recurrir substancialmente a la misma explicación que yo he dado. Así encontramos

que Wilkinson dice: “He dicho que Amón-ra y otros dioses tomaron

la forma de deidades diferentes que, aunque parezca a primera vista que esto

457

presenta alguna dificultad, puede ser explicado fácilmente cuando consideramos

que cada uno de aquellos cuyas figuras o emblemas se adoptaron, fue

sólo una EMANACION o atributo deificado del MISMO GRAN SER a quien

se atribuyeron algunos caracteres, según los diferentes oficios que se suponía

que él desempeñaba” (WILKINSON, vol. IV. p. 245). Lo dicho por Bunsen

es del mismo tenor, y es esto: “Creemos tener razón sobre estas premisas al

concluir que las dos series de dioses fueron idénticas originalmente, y que, en

el GRAN PAR de dioses se concentraban todos estos atributos, que se desarrollaron

en las diferentes personificaciones en que se manifestó el sistema

mitológico, y los cuales ya hemos considerado” (BUNSEN, vol. I. p. 418).

Es importante la relación de todo esto con el asunto de la identificación de

Cibeles con Astarté, o Venus. Fundamentalmente, sólo hubo una diosa - el

Espíritu Santo, representado como hembra cuando la distinción del sexo fue

atribuida maliciosamente a la divinidad, por una perversión de la idea bíblica

de que todos los hijos de Dios son engendrados a la vez por el Padre y nacidos

del Espíritu; y siguiendo esta idea, el Espíritu de Dios, como Madre, se representó

en forma de paloma, en memoria del hecho de que, en la creación, ese

Espíritu “revoloteaba” – pues, como hemos observado, este es el significado

exacto del término empleado en Génesis 1:2 : “sobre la faz de las aguas.” A

esta diosa, entonces, se le dio el nombre de Ops, “la que revolotea,” o Juno,

“la Paloma,” o Khubelé, “la que ata con cuerdas,” título que hacía referencia

a las “cuerdas del amor,” las “cuerdas humanas” (llamadas “Khubeli Adam”

en Oseas 11:4), no sólo las cuerdas con las cuales Dios, por Su bondad providencial,

atrajo continuamente los hombres hacia El, sino las cuerdas con las

que nuestro primer padre Adán estuvo atado dulcemente a Dios por medio de

la morada del Espíritu, mientras no se quebrantó el pacto del Edén. Este tema

es tratado minuciosamente en la historia pagana, y la evidencia es muy abundante,

pero no puedo presentarla aquí. Sin embargo, obsérvese solamente

que los romanos unieron los dos términos, Juno y Khubelé – o, Cibeles, como

se pronuncia comúnmente; y, en ciertas ocasiones, invocaban a su diosa suprema

con el nombre de Juno Covella (ver STANLEY, Filosofía, p. 1055), es

Fig. 61

458

decir, “La paloma que ata con cuerdas.” En ESTACIO (lib. V. Silva 1, v. 222,

apud BRYANT, vol. III. p. 325), el nombre de la gran diosa se encuentra

como Cibeles:

“Italo gemitus Almone Cybele

Ponit, et Idaeos jam non reminiscitur manes.”

Si el lector observa en Layard el emblema trino y uno de la divinidad suprema

asiria, verá personificada evidentemente esta misma idea. Allí, las alas y

la cola de la paloma tienen dos cuerdas unidas a ellas, en lugar de patas

(LAYARD, Nínive y sus Ruinas, vol. II. p. 418; ver también el grabado adjunto

(Fig. 61), de BRYANT, vol. II. p. 216; y KITTO, Enciclopedia Bíblica,

vol. I. p. 425).

En relación con los acontecimientos posteriores a la Caída, Cibeles trae una

nueva idea unida a su nombre. Khubel significa no sólo “atar con cuerdas,”

sino también “dar a luz;” por tanto, Cibeles aparece como la “Madre de los

dioses,” por quien todos los hijos de Dios deben nacer de nuevo o ser regenerados.

Pero para esto era indispensable que hubiera, en primera instancia,

una unión con Reia, “la que mira fijamente,” la “madre (humana) de los dioses

y de los hombres,” para que la ruina que ella había iniciado, pudiera ser

remediada. De aquí la identificación de Cibeles con Rea, lo que en todos los

Panteones se considera solamente como dos nombres diferentes de la misma

diosa (ver LEMPRIERE, Diccionario Clásico, sub voce) aunque, como hemos

visto, estas dos diosas eran completamente diferentes. Este mismo principio

se aplicaba a todas las demás madres deificadas. Eran deificadas solamente

por la supuesta identificación de Juno o Cibeles con ellas – en otras

palabras, del Espíritu Santo de Dios. Cada una de estas madres tenía su propia

leyenda y se le tributaba un culto especial, adaptado a las circunstancias.

Sin embargo, como en todos los casos, se le consideraba como una encarnación

del único Espíritu de Dios, como la gran Madre de todas ellas, y los

atributos de este único Espíritu, siempre se presuponía que le pertenecían a

ella. Esto, entonces, fue lo que ocurrió con la diosa conocida como Astarté o

Venus, así como con Rea. Aunque había puntos discrepantes entre Cibeles o

Rea y Astarté o Milita, la Venus asiria, Layard demuestra que también hay

puntos evidentes de contacto entre ellas. Cibeles o Rea era famosa por su

corona en forma de torre. A Astarté o Milita se le representaba con una

corona similar (LAYARD, Nínive, vol. II. p. 456). Cibeles o Rea, se sentía

atraída por los leones; a Milita o Astarté se le representaba de pie sobre un

león (Ibid.). El culto de Milita o Astarté era un revoltijo de polución moral

(HERODOTO, lib. I. cap. 199, p. 92). El culto de Cibeles, con el nombre de

Terra, lo era igualmente (AGUSTIN, De Civitate, lib. VI. cap. 8, tom. IX. p.

203).

Sin duda, la primera mujer deificada fue Semíramis, así como el primer hombre

deificado fue su esposo. Pero es evidente que fue algún tiempo después

de que empezaran los Misterios cuando tuvo lugar tal deificación, pues sólo

459

fue hasta después de que Semíramis murió cuando fue exaltada a la divinidad,

y adorada bajo la forma de una paloma. Sin embargo, cuando se idearon

originalmente los Misterios, los hechos relacionados con Eva, quien produjo

la muerte por su trato con la serpiente, deben haber ocupado necesariamente

algún lugar, pues el Misterio del pecado y de la muerte descansa en los propios

cimientos de toda religión, y en la época de Semíramis y de Nimrod y de

Sem y de Cam, todos los hombres deben haber estado bien informados sobre

los acontecimientos de la Caída. Al principio, el pecado de Eva pudo haber

sido aceptado en su totalidad (pues de otra manera los hombres se hubieran

escandalizado, en especial cuando la conciencia general había sido estimulada

por el celo de Sem); pero cuando una mujer iba a ser deificada, la forma

que debió asumir la historia mística muestra que ese pecado fue ciertamente

atenuado para que cambiara su propio carácter y que, por una alteración del

nombre dado a Eva como “madre de todos los vivientes,” es decir, de todos

los regenerados (ver Nota I), ella fue glorificada como la autora de la vida

espiritual y, con el nombre de Rea, fue reconocida como la madre de los

dioses. Los que operaban el Misterio de Iniquidad no encontraron muy difícil

demostrar que el nombre de Rea, apropiado originalmente para la madre

de la humanidad, difícilmente era menos apropiado para la madre verdadera

de los dioses, es decir, de todos los mortales deificados. En sentido activo,

Rea significa “la mujer que mira fijamente;” pero en voz pasiva significa “la

mujer a la que se mira fijamente,” es decir, “la belleza;”9 y así, se le identificó

bajo el mismo y único término de madre de la humanidad y madre de los

dioses paganos, es decir, como Semíramis, hasta el punto de que ahora, como

es bien sabido, a Rea se le conoce generalmente como “la Madre de los dioses

y de los hombres” (HESIODO, Teogonía, v. 453, p. 36). Por tanto, no

sorprende que el nombre de Rea se aplicara a aquella a quien adoraban los

asirios con el mismo carácter de Astarté o Venus.

NOTA H

La Virgen Madre de los Paganos

“Casi todos los príncipes tártaros,” dice Salverté (Las Ciencias Ocultas, apéndice,

Nota A, secc. XII. p. 490), “seguían el rastro de su genealogía hasta una

virgen celestial, preñada por un rayo de sol, o por algún medio igualmente

milagroso.” En la India, de la madre de Surya, el dios-sol, que nació para

destruir a los enemigos de los dioses (ver ante, p. 96), se dice que fue preñada

de esta manera: un rayo de sol penetró en su vientre, a consecuencia de lo

cual dio a luz al dios-sol. El conocimiento de estos mitos ampliamente difundidos

arroja luz sobre el significado secreto del nombre de Aurora, dado a la

esposa de Orión, a cuyo matrimonio con ese “cazador poderoso” se refiere

Homero (La Odisea, lib. V. ll 120, 121).

9 En Ester 2 :9 encontramos el plural de Rea, usado evidentemente en el sentido de

“hermosa.” Aplicado a las “doncellas” dadas a Ester, la Vulgata traduce esto por

“speciosissima,” y Parkhurst, sub voce, hace lo mismo.

460

Al paso que el nombre de Auro-ora significa también, en sentido físico, “preñada

con luz,” de “ohra,” “concebir” o ser “preñada,” tenemos en griego la

palabra oar para esposa. Como Orión, según los relatos persas, era Nimrod;

y Nimrod, con el nombre de Nino, fue adorado como el hijo de su esposa, y

cuando llegó a ser deificado como el dios-sol, ese nombre de Aurora, aplicado

a su esposa, tenía el propósito evidente de dar a entender la misma idea

que prevaleció en Tartaria y en la India. Estos mitos de los tártaros y de los

hindúes prueban claramente que la idea pagana de la concepción milagrosa

no se debió a un entremezclamiento del cristianismo con la superstición, sino

que se derivó directamente de la promesa de la “simiente de la mujer.” Pero

ahora podría preguntarse, ¿es posible que surgiera la idea de ser preñada con

un rayo de sol? Hay razón para creer que tal idea proviene de uno de los

nombres naturales del sol. Del caldeo zhr, “brillar,” viene el participio activo

zuhro o zuhré, “el que brilla,” y por esto, no hay duda de que zuhro, “el que

brilla,” con la influencia de un sacerdocio astuto haría que los hombres se

deslizaran a la idea de zuro, “la simiente,” identificándose así “el que brilla”

y “la semilla,” según el genio del paganismo. Esto se ve claramente en el

caso de Persia, donde el sol era la gran divinidad, pues los “persas,” dice

Mauricio, “lo llamaron Dios Suré” (Antigüedades, vol. V, p. 22).

NOTA I

La Madre-Diosa como Morada

¿Qué pudo haber inducido a la humanidad para que se le ocurriera la idea de

llamar casa o morada a la gran madre-diosa, o madre de los dioses y de los

hombres? La respuesta se encuentra, evidentemente, en una afirmación hecha

en Génesis 2:21 con respecto a la creación de la madre de la humanidad:

“Entonces, el SEÑOR Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras

éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la

costilla que el SEÑOR Dios tomó del hombre, hizo (literalmente, formó) una

mujer.” Que esta historia de la costilla era bien conocida por los babilonios,

se deduce de uno de los nombres dados a su diosa primigenia, como se encuentra

en Beroso (lib. I. p. 50). Ese nombre era Thalatth. Pero Thalatth es

solamente la forma caldea del hebreo Tzalaa, en femenino, la misma palabra

usada en el Génesis para nombrar la costilla de la cual fue formada Eva; y el

otro nombre que Beroso asocia con Thalatth, confirma esto todavía más, pues

ese nombre es Omorka,10 que significa precisamente “La Madre del mundo.”

Tal como hemos descifrado el nombre Thalatth, aplicado a la “madre del

mundo,” nos lleva a la comprensión del nombre Thala-sius,11 aplicado por los

romanos al dios del matrimonio, y cuyo origen se había buscado en vano

hasta ahora. Thalatthi significa “perteneciente a la costilla” que, con la termi-

10 De “Am,” “madre,” y “arka,” “tierra.” La primera letra aleph en ambas palabras se

pronuncia a menudo como o. Así, la pronunciación de la a en Am, “madre,” se

parece al griego omos “hombro.” Am, “madre,” viene de am, “sostener;” y de am,

pronunciado om, viene omos, el hombro que lleva las cargas. De aquí también viene

el nombre Oma, como uno de los nombres de Bona Dea. Oma es, evidentemente, la

“Madre.” Ver Nota K.

461

nación romana se convierte en Thalatthius o Thalasius, “el hombre de la costilla.”

Y qué otro nombre más apropiado que este para Adán, como el dios

del matrimonio, que cuando le fue quitada la costilla, dijo: “Esto es ahora

hueso de mis huesos, y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque

del varón fue tomada.” Al principio, cuando Thalatth, la costilla, fue transformada

en una mujer, esa “mujer” fue, en un sentido muy importante, la

“Morada” o el “Templo” de Dios, y como todavía no había ocurrido la Caída,

todos sus hijos serían, por mera generación natural, los hijos de Dios. La

entrada del pecado en el mundo trastornó la constitución original de las cosas.

A pesar de esto, cuando se dio y se aceptó la promesa de un Salvador,

también se dio la morada renovada del Espíritu Santo, no para que ella pudiera

tener, por tanto, ningún poder en sí misma para procrear hijos para Dios,

sino solamente para que ella pudiera cumplir debidamente la parte de madre

para una descendencia espiritualmente viva, para aquellos a quienes Dios

resucitaría por Su libre gracia, y los llevaría de la muerte a la vida. El paganismo

tuvo en cuenta todo esto de buena gana, y enseñaba a sus seguidores,

tan pronto como estaban preparados para recibirlo, que la identificación era

esa morada renovada del Espíritu de Dios en la mujer, y así esto la deificó. A

Rea, “la que mira fijamente,” la madre de la humanidad, se le identificó con

Cibeles, “la que ata con cuerdas,” o con Juno, “la Paloma,” es decir con el

Espíritu Santo. Así, en el blasfemo sentido pagano, ella llegó a ser Athor, “la

Morada de Dios,” o Sacca, o Sacta, “el tabernáculo” o “el templo” en quien

mora “corporalmente toda la plenitud de la Divinidad.” De este modo, ella

llegó a ser Eva, “La que vive,” no en el sentido en que Adán le dio ese nombre

a su esposa después de la Caída, cuando la esperanza de la vida más allá

de la muerte les fue presentada tan inesperadamente tanto a él como a ella;

sino en el sentido de comunicadora de la vida espiritual y eterna para los

hombres, pues a Rea se le llamó la “fuente de los bienaventurados.”12 Entonces,

lo que hizo esta mujer deificada fue hacerse indispensable para la procreación

de hijos espirituales para Dios en este mundo caído. Viéndolo desde

este punto de vista, se aclarará en seguida el significado del nombre dado a la

diosa babilónica en 2 Reyes 17 :30. Muy frecuentemente se ha supuesto que

el nombre Sucot-benot es una palabra plural que se refería a las garitas o

tabernáculos usados en Babilonia para propósitos infames. Pero, tal como

observó Clérico (lib. I. Los Caldeos, secc. 2. cap. 37), cuya opinión, según él,

es la misma de los rabinos, se trataba del nombre de un ídolo, según lo demuestra

claramente el contexto (versículos 29, 30): “Pero cada nación se hizo

sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho

los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba. Los de Babilonia

hicieron a Sucot-benot.” Aquí se habla, evidentemente, de un ídolo; y como

el nombre es femenino, ese ídolo tiene que haber sido la imagen de una diosa.

Entonces, tomado en este sentido, y a la luz del sistema caldeo, el significado

de “Sucot-benot,” aplicado a la diosa babilónica es solamente el de “El taber-

11 CATULO, Epitalamio, p. 98.

12 Fragmento Orfico, en BRYANT, vol. III. p. 238.

462

náculo del hijo en gestación.”13 Cuando se perfeccionó el sistema babilónico,

se representó a Eva como la primera que ocupó este lugar, y el mismo nombre

Benot, que significa “embarazo,” explica también cómo resultó que esta mujer

que, como Hestia o Vesta, se llamó a sí misma la “Morada,” tenía el crédito

de “haber inventado el arte de edificar casas” (SMITH, sub voce “Hestia”).

Banah, el verbo del cual se deriva Benot, significa a la vez “procrear hijos” y

“edificar casas,” lo que equivale a considerar metafóricamente la procreación

de los hijos como la “edificación de la casa,” es decir, de la familia.

Mientras que el sistema pagano, en cuanto se refiere a la madre-diosa, se

fundamentó en esta identificación de las madres celestiales y terrenales de los

“bienaventurados” inmortales, a cada uno de este par de divinidades se les

celebraba, sin embargo, como si tuvieran, en algún sentido, una individualidad

diferente; y, en consecuencia, todas las diferentes encarnaciones de la

simiente-Salvador se representaban como nacidas de dos madres. Es bien

sabido que el de la madre doble, o el de las dos madres, eran epítetos distintivos

aplicados a Baco. Ovidio da la razón para la aplicación de estos epítetos

a aquel que ha surgido del mito, a aquel que cuando estaba en gestación fue

rescatado de las llamas en que murió su madre, siendo cosido al muslo de

Júpiter, y que luego nació a su debido tiempo. Sin inquirir sobre el significado

secreto de todo esto, es suficiente con decir que Baco tuvo dos madresdiosas,

pues no sólo fue concebido por Semele, sino que fue traído al mundo

por la diosa Ipa (PROCULO, en Timaeum, lib. II. secc. 124, pp. 292, 293).

Sin duda, esto es lo mismo a lo que se hace referencia cuando se dice que

después de la muerte de Semele, su tía Ino hizo las veces de madre y de

nodriza para él. Esto mismo aparece en la mitología de Egipto, pues allí

leemos que Osiris, bajo la forma de Anubis, al ser dado a luz por Neftis, fue

adoptado y criado como su propio hijo por la diosa Isis. Como consecuencia

de esto, la Terna favorita llegó a ser en todas partes el dos madres y el hijo.

En Wlkinson, vol. VI. lámina 35, el lector encontrará una Terna divina integrada

por Isis y Neftis, y el hijo de Horus entre ellas. En Babilonia, lo dicho

por Diodoro (lib. II. p. 69) demuestra que en un tiempo, la Terna la formaban

allí dos diosas y el hijo: Hera, Rea y Zeus ; y, de igual manera, en Roma, la

Terna en el Capitolio la formaban Juno, Minerva y Júpiter, el cual cuando

estaba acompañado por Juno y por la diosa Fortuna, era adorado como “Júpiter

niño,” o “Júpiter hijo” por las matronas romanas (CICERON, De Divinatione,

lib. II. cap. 41, vol. III. p. 77). Parece que esta especie de Terna divina se

remonta a tiempos muy antiguos entre los romanos, pues se dice tanto por

Dionisio Halicarnaso como por Livio, que poco después de la expulsión de

los tarquinos hubo en Roma un templo en el cual se adoraba a Ceres, Liber y

Libera (DIONISIO HALICARNASO, vol. I. pp. 25, 26 ; y LIVIO, vol. I. p.

233).

13 Es decir, la Habitación en la cual mora el Espíritu de Dios, para los propósitos de

engendrar hijos espirituales.

463

NOTA J

El Significado del Nombre Astarté

De que Semíramis con el nombre de Astarté fue adorada no solamente como

encarnación del Espíritu de Dios, sino como la madre de la humanidad, tenemos

muy clara y satisfactoria evidencia. No hay duda de que la “diosa siria”

era Astarté (LAYARD, Nínive y sus Ruinas, vol. II. p. 456). Atenágoras

(Legatio, vol. II. p. 179), y Luciano (De Dea Syria, vol. III. p. 382) identifican

a la diosa asiria, o Astarté, con Semíramis. Estos testimonios con respecto

a Astarté, o la diosa siria, como Semíramis en uno de sus aspectos, son

bastante decisivos. 1. El nombre Astarté, aplicado a ella, se refiere a que es

Rea o Cibeles, las diosas que llevan una torre, la primera, como dice Ovidio

(Obras, vol. III., Fastos, lib. IV. ll. 219, 220), la que “hacía (torres) en las

ciudades,” pues encontramos en Layard, en la página ya mencionada, que en

el templo asirio de Hierópolis, “a ella [a la diosa siria o Astarté] se le representaba

de pie sobre un león y coronada con torres.” Ningún nombre podría

describir más exactamente el carácter de Semíramis como reina de Babilonia,

que el nombre de “Asht-tart,” pues significa precisamente “la mujer que hace

torres.” En todas partes se acepta que la última sílaba “tart” viene del verbo

hebreo “Tr.” Sin embargo, siempre se ha dado por supuesto que “Tr” sólo

significa “girar.” Pero tenemos evidencia de que en nombres derivados de él,

también significa “ser redondo,” “rodear,” o “encerrar.” En masculino encontramos

“Tor,” usado por “una banda o hilera de joyas en torno a la cabeza”

(ver PARKHURST, sub voce, Nº II., y también a GESENIO). Y en el

femenino, como aparece en HESIQUIO (Léxico, p. 925) encontramos que el

significado se manifiesta más decisivamente: Turis o peribolos tou teijous.

Turis es sólo la forma griega de Turit, pues la t final se ha convertido en s,

según el genio de la lengua griega. Entonces, Ash-turit, que es obviamente lo

mismo que el hebreo “Ashtoreth,” es exactamente “la mujer que hizo la muralla.”

Considerando cuán continuamente se atribuyó a Semíramis la gloria

de ese acontecimiento con respecto a Babilonia, no sólo por Ovidio (Metamorfosis,

lib. IV. fab. 4, l. 58, vol. II. p. 177), sino por Justino, Dionisio, Afer,

y otros, tanto que el nombre así como la corona mural sobre la cabeza de esa

diosa, resultaban muy apropiados. Como confirmación del significado del

nombre Astarté, puedo aducir un epíteto aplicado a la Diana griega que, en

Efeso, llevaba en la cabeza una corona en forma de torre, y se le identificaba

con Semíramis, lo que no es poco interesante. Esto está contenido en la

siguiente cita de Livio (lib. XLIV. cap. 44. vol. VI. pp. 57, 58): “Cuando las

noticias sobre la batalla [cerca de Pidna] llegaron a Anfípolis, las matronas

corrieron todas al templo de Diana, a quien ellas llamaban Taurópolos, para

implorar su ayuda.” “Taurópolos,” de Tor, “torre” o “fortificación que rodea,”

y Pol, “hacer,” significa claramente “la que hace torres,” o “la que hace

fortificaciones al rededor;” y a ella acudían, naturalmente, como diosa de las

fortificaciones, cuando temían un ataque sobre su ciudad.

Semíramis, al ser deificada como Astarté, fue exaltada a los más altos honores,

y su cambio en una paloma, como ya hemos demostrado, le fue aplicado

464

evidentemente cuando la distinción de sexo se le atribuyó blasfemamente a la

Divinidad, para identificarla con el nombre de Madre de los dioses, con ese

Espíritu divino, sin cuya acción ningún hijo de Dios podía nacer, y cuyo

emblema en el lenguaje simbólico de las Escrituras era la Paloma, así como el

del Mesías era el Cordero. Puesto que el Espíritu de Dios es la fuente de la

sabiduría, tanto la material como la espiritual, y al que se le atribuyen las

artes y los inventos, y toda clase de habilidades (Exodo 31:3 y 35:31), así a la

Madre de los dioses, en quien, según se pretendía, se había encarnado ese

Espíritu, se le celebró como la creadora de algunas de las artes y de las ciencias

más útiles (DIODORO SICULO, lib. III. p. 134). De aquí también el

carácter atribuido a la Minerva griega, cuyo nombre Atena, como hemos visto

razonable concluir, sólo es un sinónimo de Beltis, el bien conocido nombre

de la diosa asiria (ver ante, pp. 20, 21, Nota). Atena, la Minerva de Atenas, se

conoce universalmente como la “diosa de la sabiduría,” la inventora de las

artes y de las ciencias. 2. El nombre Astarté significa también “La que hace

investigaciones;” con esta significación también se le aplicaba a Cibeles o a

Semíramis, simbolizadas por la Paloma. Que este es uno de los significados

del nombre Astarté, puede verse comparándolo con los nombres afines Asterie

y Astrea (en griego Astraia), que se forman tomando el último miembro de la

palabra compuesta en el masculino, en lugar del femenino, Teri o Tri (pronunciado

el último como Trai o Trae), que tienen el mismo sentido que Tart.

Asterie era la esposa de Perseo, el asirio (HERODOTO, lib. VI. p. 400), que

fue el fundador de los Misterios (BRYANT, vol. III. pp. 267, 268). Como a

Asterie se le representaba como la hija de Bel, esto implica un lugar similar al

de Semíramis. Astrea era, además, la diosa de la justicia, y se identificaba

con la virgen celestial Temis, cuyo nombre significa “la perfecta,” la que

daba los oráculos (OVIDIO, Metamorfosis, lib. I. fab. 7, vol. II. p. 30), y que,

habiendo vivido en la tierra antes del diluvio, la abandonó justamente antes

de que ocurriera esa catástrofe (Ibid. Nota). Temis y Astrea se diferenciaban

algunas veces; y otras, se identificaban; pero ambas tenían el mismo carácter

como diosas de la justicia (ver Gradus ad Parnassum, sub voce, “Justicia”).

Obviamente, la explicación de la discrepancia es que el Espíritu se consideraba

unas veces como encarnado; y otras, no. Cuando se encarnaba, Astrea era

hija de Temis. ¿Qué nombre conviene más exactamente con el carácter de

diosa de la justicia que el Ash-trai-a, “la que investiga”? Y, ¿qué nombre

podía mostrar más apropiadamente una de los caracteres de ese Espíritu divino

que “todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”? Como Astrea o Temis

era “Fatidica Themis,” “Temis, la profética,” esta también es otra característica

del Espíritu, pues de ¿dónde puede venir cualquier oráculo verdadero, o

inspiración profética, sino del Espíritu inspirador de Dios? Entonces, ¿qué

puede convenir más exactamente con la afirmación del Génesis con respecto

al Espíritu de Dios, que la aseveración de Ovidio de que Astrea fue el último

de los celestiales que permaneció en la tierra, y que el abandonarla, fue la

señal para la lluvia del diluvio destructor? El anuncio del diluvio venidero se

hace en las Escrituras con estas palabras (Génesis 6:3): “No contenderá mi

espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas

serán sus días ciento veinte años.” Y el Espíritu estuvo luchando todos estos

465

120 años; y cuando los hombres llegaron al extremo, el Espíritu ya no luchó

más, y abandonó la tierra, y dejó al mundo entregado a su destino. Pero, aun

cuando el Espíritu de Dios abandonó la tierra, no abandonó la familia del

justo Noé. El entró en el arca con el patriarca; y cuando ese patriarca salió de

su prolongado encerramiento, salió junto con él. De este modo, los paganos

tenían un fundamento histórico para sus mitos de la paloma posada como

símbolo del arca en las aguas babilónicas, y saliendo de ella, la diosa siria, o

Astarté - lo mismo que Astrea. A Semíramis, entonces, como Astarté y adorada

como la paloma, se le consideraba como la encarnación del Espíritu de

Dios. 3. Así como Baal, el Señor del Cielo, tenía su emblema visible, el sol,

así también Beltis, la Reina del Cielo, debía tener el suyo: la luna, que en otro

sentido era “Asht-tart-é,” “la que gira,” pues no hay duda de que Tart significa

comúnmente “girar.” 4. Pero todo el sistema tenía que ser reajustado.

Como la madre de los dioses era por igual la madre de la humanidad,

Semíramis o Astarté, también debía identificarse con Eva; y el nombre de

Rea que, según la Crónica Pascal, vol. I. p. 65, se le dio a ella, comprueba

suficientemente su identificación con Eva. Aplicado a la madre común de la

raza humana, el nombre de Astarté es singularmente apropiado, pues como

ella era la Idaia mater, “La madre del conocimiento,” la cuestión es esta:

“¿Cómo llegó ella a ese conocimiento”? A esto, la respuesta sólo puede ser:

“Por las fatales investigaciones que ella hizo.” Fue un tremendo experimento

el que ella realizó cuando, oponiéndose al mandamiento divino, y a pesar de

la amenaza del castigo, ella se aventuró a “buscar” en ese conocimiento prohibido

lo que su Hacedor – en Su bondad – había apartado de ella. Así, ella

tomó la delantera en ese camino desafortunado del cual hablan las Escrituras:

“Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”

(Eclesiastés 7:29). Semíramis, deificada como la Paloma, era Astarté en la

forma más graciosa y benigna. Lucio Ampelio (en el Libro ad Macrinum

apud BRYANT, vol. III. p. 161) la llama “Deam beningnan et misericordem

hominibus ad vitam bonam,” “La diosa benigna y misericordiosa para los

hombres” (llevándolos) “a una vida buena y feliz.” Con relación a esta benignidad

de su carácter, es evidente que se le atribuyen tanto los títulos de

Afrodita y Milita. El primero lo he explicado en otro lugar como la

“amortiguadora de la ira,” y el segundo, concuerda exactamente con el primero.

Milita, o Mulita, como se dice en griego, significa “La mediadora.” El

hebreo Melitz, que en caldeo se convierte en Melitt, se emplea evidentemente

en Job 33:23 con el sentido de mediador: “Algún elocuente MEDIADOR

[Melitz] muy escogido, que anuncie al hombre su deber; que le diga que Dios

tuvo de él misericordia, que lo libró de descender al sepulcro[que halló redención].”

Parkhurst toma la palabra en el sentido de “ser dulce” y la deriva

de “Mitz.” El femenino de Melitz es Melitza, nombre del cual se deriva

Melisa, “abeja” (la endulzadora o la productora de dulzura), un nombre común

para las sacerdotisas de Cibeles; y, como podemos inferir, de Cibeles

como Astarté, o la misma Reina del Cielo pues, según Porfirio, “los antiguos

llamaban Melisa a la sacerdotisa de Demeter,” y añade que también “llamaban

Melisa a la luna” (De antro Nympharum, p. 18). Además, tenemos evidencia

que es suficiente para identificar este título como un título referente a

466

Semíramis. Melisa o Melita (APOLODORO, vol. I. lib. II. p. 110), pues el

nombre se le daba en ambos sentidos, es decir, por haber sido la madre de

Foroneo, el primero que reinó, y en cuyos días ocurrió la dispersión de la

humanidad, por las divisiones que hubo entre los hombres, donde antes había

reinado la armonía y se hablaba un solo lenguaje (Higinio, fab. 143, p. 114).

No existe ningún otro que no sea Nimrod a quien pueda aplicársele esto; y,

como Nimrod llegó a ser adorado como Nin, el hijo de su propia esposa, la

identificación resulta exacta. Melita, entonces, la madre de Foroneo, es la

misma Mylitta, el bien conocido nombre de la Venus babilónica, nombre este

que siendo el femenino de Melitz, el Mediador, significa por tanto la Mediadora.

Otro nombre dado también a la madre de Foroneo, “el primero que

reinó,” es Archia (LEMPRIERE; ver también SMITH, p. 572). Archia significa

“Espiritual,” (del hebreo “Rkh,” “Espíritu,” que en Egipto también es

“Rkh” – BUNSEN, vol. I. p. 516, No. 292 – , y que en caldeo se convierte en

Arkh, con la a protésica).14 Es evidente que de la misma raíz viene el epíteto

Architis, aplicado a la Venus que llora por Adonis.15 Venus Architis es la

Venus espiritual.16 Así, entonces, la esposa y madre del primer rey que reinó

fue conocida como Archia y como Melita, en otras palabras, como la mujer

en quien se encarnó el “Espíritu de Dios,” apareciendo así como la “Dea

Benigna”, “La Mediadora” para los mortales pecadores. La primera forma

de Astarté como Eva, trajo el pecado al mundo; la segunda forma, antes del

diluvio, fue como diosa vengadora de la justicia. Esta forma fue la de “Benigna

y Misericordiosa.” Así también, Semíramis o Astarté, como Venus, la

diosa del amor y de la belleza, llegó a ser “La ESPERANZA de todo el mundo,”

y los hombres recurrieron de buena gana para la “mediación” de alguien

tan tolerante con el pecado.

NOTA K

Oannes y Souro

La razón para creer que Oannes, de quien se decía que había sido la primera

de las criaturas fabulosas que salieron del mar e instruyeron a los babilonios,

se representara como pez con cuernos de cabra, es como sigue: Primero, el

nombre de Oannes, como se demostró en otro lugar, es solamente la forma

griega de He-anesh, o “el hombre,” que es un sinónimo del nombre de nuestro

primer padre Adán. Se puede probar que Adán fue el Pan original, a quien

también se llamó Inuus (ver DYMOCK, sub voce “Inuus”), que sólo es otra

forma de pronunciación de Anosh, sin el artículo, que en nuestra traducción

14 El hebreo Dem, sangre, en caldeo se convierte en Adem; de igual manera que Rkh

se convierte en Arkh.

15 MACROBIO, Saturnal, lib. I. cap. 21. p. 10, F.

16 En OUVAROFF (Secc. 6, p. 102) leemos que la madre del tercer Baco fue Aura; y

Orfeo dice que Featón ha sido el hijo perinekeos aeros del “aire difundido por todas

partes” (LACTANCIO, lib. I. cap. 5, p. 10). La relación en el lenguaje cifrado entre

el viento, el aire y el espíritu explica significativamente estas afirmaciones, y muestra

su significado real.

467

del Génesis 5:7, se convierte en Enós, nombre aceptado universalmente como

genérico para hombre débil y enfermo, después de la Caída. La o de Enós es

lo que se llama vau, que unas veces se pronuncia como o, otras como u, y

algunas veces como v o w. Por tanto, una pronunciación legítima de Enós es

Enús o Enws, al igual de Inuus, el antiguo nombre romano de Pan. El nombre

de Pan significa “el que se desvía.” Como la palabra hebrea para “rectitud”

significa “andar por el camino recto,” así toda desviación de la línea

recta del deber es pecado. Hate, la palabra para pecado, significa generalmente

“desviarse de la línea recta.” Se admite que Pan, la cabeza o jefe de los

sátiros, es decir, “el primero de los ocultos”, pues Sátiro o Satur, “El Oculto”,

son evidentemente la misma palabra; y Adán fue el primero de los hombres

que se ocultó. Se dice que Pan amaba a una ninfa llamada Pitho, o Pitys

(SMITH, sub voce “Pan”), y que Pitho o Pitys son solamente el nombre de la

mujer seductora, que habiendo sido seducida, desempeñó el papel de seductora

de su esposo, y lo indujo a dar el paso, a consecuencia del cual mereció

el nombre de Pan, “el hombre que se desvió.” Pitho o Pitys viene evidentemente

de Peth o Pet, “seducir,” del cual también se deriva el nombre de la

famosa serpiente Pitón. Esta conclusión con respecto a la identidad personal

de Pan y de Pitho se confirma grandemente por los títulos dados a la esposa

de Fauno. “Fauno”, dice Smith (Ibid) “es solamente otro nombre para Pan.”17

La esposa de Fauno se llamaba Oma, Fauna, y Fatua (Ibid, sub voce “Bona

Dea”), nombres que significan claramente “la madre que se desvió por ser

seducida.”18 A esta madre seducida también se le llama indiferentemente “la

hermana, la esposa, o la hija” de su esposo; y como esto concuerda con el

parentesco entre Eva y Adán, el lector no necesita que se le diga más.

Uno de los títulos de Pan era el de Capricornio, o “El de cuernos de cabra”

(DYMOCK, sub voce “Pan”), y el origen de este título debe rastrearse en lo

que ocurrió cuando nuestro primer padre se convirtió en la Cabeza o Jefe de

los Sátiros, o “el primero de los Ocultos,” cuando huyó para esconderse.

Berkha, “fugitivo,” también significa “cabro.” De aquí viene el epíteto de

Capricornio, o “cuernos de cabro,” aplicado a Pan. Pero como Capricornio

se representaba generalmente en el zodíaco como el “pez-cabro;” entonces, si

Capricornio representaba a Pan, o a Adán, o a Oannes, esto demuestra que él

debe ser Adán después de haber pasado, en virtud de la metempsicosis, por

las aguas del diluvio. El cabro, como símbolo de Pan, al representar a Adán,

el primer padre de la humanidad, combinado con el pez, el símbolo de Noé,

el segundo padre de la raza humana, y tanto de Nimrod como de Cronos, “el

padre de los dioses,” fue una nueva encarnación de Souro “la simiente.” Entre

los ídolos de Babilonia, como se ve en KITTO, Comentario Ilustrado, vol.

17 En caldeo, la misma letra que se pronuncia P, también se pronuncia como Ph, es

decir F, por tanto, Pan es solamente Faun.

18 El nombre de Fatua viene evidentemente del mismo verbo que Pitho o Pitus, es

decir, Pet, o Phet. En sentido activo encontramos Fatuus usado comúnmente en la

bien conocida expresión Ignis fatuus. En sentido pasivo, se encuentra en la frase

“una persona fatua.”

468

IV. p. 31, encontramos una representación de este Capricornio, o pez con

cuernos de cabro; y Beroso nos dice (“Berosiana” en BUNSEN, vol. I. p.

708), que las bien conocidas representaciones de Pan, de las cuales Capricornio

es una modificación, se encontraban en Babilonia en los tiempos más

remotos. Puede allegarse mucha mayor evidencia sobre este asunto, pero

dejo a la decisión del lector si lo anteriormente dicho no aclara suficientemente

el origen de la notable figura del Zodíaco, “El pez con cuernos de

cabro.”

NOTA L

La identidad del Odín escandinavo y del Adón de Babilonia

1. El Nimrod, o Adón, o Adonis de Babilonia fue el gran dios guerrero, lo

mismo que Odín.

2. Nimrod, con el carácter de Baco, fue considerado como el dios del vino;

a Odín, se le representa tomando vino como único alimento. Así leemos

en el Edda: “Como [Odín] no tenía necesidad de alimento, el vino reemplazaba

cualquier otro alimento para él, según lo que se dice en estos

versos: “El ilustre padre de los ejércitos engordó sus dos lobos con su

propia mano, pero el victorioso Odín no toma otro alimento que el que

proviene de tomar vino sin interrupción” (MALLET, Fábula. 20, vol. II.

p. 106). 3. El nombre de uno de los hijos de Odín, indica el significado

del propio nombre de Odín. Balder, por cuya muerte hubo tanta lamentación,

parece evidente que es solamente la forma caldea de Baal-zer, “la

simiente de Baal,” pues es bien sabido que la z hebrea se convierte frecuentemente

en d en el caldeo posterior. Tanto Baal como Adón significan

“Señor;” y, por tanto, si se acepta que Balden sea la simiente o el hijo

de Baal, esto equivale a decir que es el hijo de Adón; en consecuencia,

Adón y Odín deben ser lo mismo. Esto, por supuesto, deja a Odín en

segundo plano, haciendo que su hijo sea el objeto de lamentación, y no él

mismo; pero en Egipto ocurrió lo mismo, pues allí, a Horus, el hijo, se le

representa algunas veces despedazado, como lo había sido Osiris. Clemente

de Alejandría dice (Cohortatio, vol. I. p. 30), “lloraban a un niño

despedazado por los titanes.” Las lamentaciones por Balder son una clara

réplica de las lamentaciones por Adonis; y, por supuesto, si Balder fue,

como lo demuestran las lamentaciones, la forma favorita del Mesías escandinavo,

fue Adón, o “El Señor,” al igual que su padre. 4. Entonces,

finalmente, el nombre del otro hijo de Odín, el poderoso y belicoso Thor,

confirma todas las conclusiones siguientes. Cuando la idolatría surgió de

nuevo, Ninyas, el hijo de Nino o Nimrod, al morir su padre, fue ensalzado

como Adón, “el Señor,” por la naturaleza misma del sistema místico. Así

como Odín tuvo un hijo llamado Thor, así también el segundo Adón asirio

tuvo un hijo llamado Thouros (CEDRENO, vol. I. p. 29). El nombre

Thouros parece ser solamente otra forma de Zoro, o Doro, “la simiente,”

pues Focio nos dice que entre los griegos Thoros significaba “Simiente”

(Léxico, part. I. p. 93). La D se pronunciaba frecuentemente como Th; y

Adón se pronunciaba Athon en hebreo.

469

NOTA M

El despojamiento de los vestidos de los iniciados en los Misterios

El pasaje de Proclo, citado antes, es traducido de forma diferente por los

distintos traductores. En la forma en que lo he citado, es casi la misma traducción

de Taylor. Este parte de la traducción hecha por el traductor latino en

la edición de Hamburgo, 1618, con respecto a la palabra “despojado de sus

vestiduras,” que en el original es gumnitas, por “velites,” o “soldados con

armas livianas.” Pero, al examinar cuidadosamente el pasaje, se encontrará

que esa versión de Taylor con respecto al significado y aplicación de esa

palabra, es completamente correcto, pero al interpretarla como “soldados con

armas livianas,” se confunde completamente el sentido. En el Léxico Griego

de DONNEGAN, gumnites es sinónimo de gumnes que, en su significado

primario quiere decir desnudo. En el Léxico de LIDDEL y SCOTT, no aparece

gumnites, sino gumnetes, y allí se dice que como substantivo gumnetes

significa “soldado con armas ligeras,” pero cuando es adjetivo significa desnudo.

Ahora, el contexto demuestra que gumnitas o gumnetas debe usarse

como adjetivo. Además, los contextos anterior y posterior hacen evidente

que debe significar “desnudo” o “desprovisto de vestiduras.” La misma frase

establece una comparación. Doy las palabras de la comparación en la versión

latina mencionada: “Et quemadmodum....[y luego aparecen las palabras que

he citado en el texto]...eodem modo puto et in ipsa rerum universarum

contemplatione rem se habere.” En la frase anterior, del alma o de la persona

que se entrega propiamente a la contemplación del universo y de Dios, se

dice que para hacerlo así: “Contrahens se totam in sui ipsius unionem, et in

ipsum centrum universae vitae, et multitudinem et varietatem omnigenarum

in ea comprehensarum facultatem AMOVENS, in ipsam summam ipsorum

Entium speculam ascendit.” Entonces en el pasaje siguiente la frase en cuestión

expresa la idea de remover todo lo que pueda impedir la unión perfecta

del alma, “et omnibus OMISSIS atque NEGLECTIS,” etc. Aquí el asunto es

que como el iniciado necesitaba estar completamente desnudo para conseguir

todos los beneficios de la iniciación, asimismo el alma necesitaba desnudarse

de todo lo que pudiera impedirle elevarse a la contemplación de las cosas tal

como ellas son realmente.

Sólo hay otra cosa que debe ser observada y es que la duda que pueda surgir

en cuanto a “cómo dirían” las palabras entre paréntesis, tal como aparecen en

el original o como las traduce Taylor, con relación a las palabras que anteceden

o que siguen en el texto. Las palabras de la traducción de Taylor son:

“despojados de sus vestiduras, como decían ellos, participaban de la naturaleza

divina.” Aquí no está claro cuál de las cláusulas debe ser afectada, lo que

puede disculparse sólo por el usus loquendi. Ahora, el usus loquendi en Proclo

es decisivo, al demostrar que ellas califican lo que sigue. Así, en el libro I,

cap. 3. p. 6 encontramos lo siguiente: “El pináculo del alma, y como (ellos

dicen) la flor; y de nuevo (Ibid. cap. 7, p. 16), “y todo (así se dice) participa de

la inspirada sabiduría.” Por estos pasajes, el tratamiento de Proclo es claro y,

por tanto, mientras conservo las palabras de la traducción de Taylor, he arre470

glado la última cláusula para darle más claridad a lo que quiere decir el autor

original.

NOTA N

Zoroastro, la Cabeza o Jefe de los Adoradores del Fuego

Que Zoroastro fue la Cabeza o el Jefe de los adoradores del fuego, puede

comprobarse entre otras evidencias, con la siguiente. No hay que decir que el

nombre de Zoroastro es casi sinónimo de adorador del fuego; al respecto, el

testimonio de Plutarco es de peso: “Plutarchus agnoscit Zoroastrem apud

Chaldaeos Magos instuisse, ad quorum imitationem Persae etiam sus

habuerunt.19 Arabica quoque Historia (ab Erpenio edita) tradit Zaradussit

non primum instituisse, sed reformasse religionem Persarum et Magorum,

qui divisi erant in plures sectas” (CLERICO, lib. I. De Chaldaeis, secc. I.

cap. 2, vol. II. p. 195), “Plutarco reconoce que Zoroastro instituyó los magos

entre los caldeos, a imitación de los que también tenían los persas. La historia

árabe (editada por Erpenio) también relata que Zaradusit o Zardust, no los

instituyó por primera vez, sino que (sólo) reformó la religión de los persas y

de los magos, que habían estado divididos en sectas.” El testimonio de Agatías

es del mismo tenor. El opina que el culto al fuego pasó de los caldeos a los

persas, lib. II. cap. 25. pp. 118, 119. Que los magos entre los persas eran los

guardianes del “fuego sagrado y eterno” puede suponerse por Curcio (lib. III.

cap. 3. pp. 41, 42), quien dice que el fuego era llevado entre ellos “en altares

de plata;” de lo dicho por Estrabón (Geografía, lib. XV. p. 696) de que “los

magos mantenían sobre el altar una cantidad de brasas y un fuego imperecedero,”

y de lo dicho por Heródoto (lib. I. p. 63), de que “sin ellos ningún

sacrificio podía ofrecerse.” La adoración al fuego era parte esencial del sistema

de los magos persas (WILSON, La Religión Persa, pp. 228-235). Ellos

no pretendían haber inventado este culto al fuego, pero su historia popular

remonta su origen a los días de Hoshang, el padre de Tahmurs, el fundador de

Babilonia (WILSON, pp. 202, 203 y 579), es decir, en tiempos de Nimrod.

Como confirmación de esto, hemos visto que un fragmento de Apolodoro

(Müller, 68) hace de Nino la cabeza o jefe de los adoradores del fuego. Layard,

al citar este fragmento, supone que Nino sea alguien diferente a Zoroastro

(Nínive y sus Ruinas, vol. II. p. 443, Nota); pero puede probarse que aunque

muchos otros llevan el nombre de Zoroastro, todas las líneas de evidencia

convergen en el sentido de que Nino, Nimrod y Zoroastro fueron la misma

persona. Las leyendas sobre Zoroastro dicen que él fue conocido no sólo

como mago, sino como guerrero (ARNOBIO, lib. I. p. 327). Platón dice que

Eros Armenio de quien CLERICO, De Chaldaeis, dice, vol. II. p. 195, que

había sido el propio cuarto Zoroastro, muerto y resucitado de nuevo después

de diez días, pues había sido muerto en cambate, y que lo que él pretendía

haber aprendido en el Hades, lo comunicaba a los hombres en su nueva vida

19 La gran antigüedad de la institución de los magos se comprueba con lo dicho por

Aristóteles, ya mencionado, conservado en el Theopompus, lo que hace que ellos

sean “más antiguos que los egipcios,” cuya antigüedad es bien conocida. – (Theopompi

Fragmenta en MULLER, vol. I. p.280).

471

(PLATON, De Republica, lib. X. vol. II. p. 614). Hemos visto que la muerte

de Nimrod, el Zoroastro original, no fue la de un guerrero muerto en combate;

sin embargo, esta leyenda del guerrero Zoroastro está completamente en

favor de la suposición de que el Zoroastro original, la Cabeza o Jefe original

de los magos, no fue solamente un sacerdote, sino un rey guerrero. En todas

partes se encuentran los zoroastrianos, o adoradores del fuego, llamados

guebros o gabros. Génesis 10:8 demuestra que Nimrod fue el primero de los

“gabros.”

Así como Zoroastro fue la Cabeza o Jefe de los adoradores del fuego, así

también lo fue Tamuz. Ya hemos visto suficientes pruebas sobre la identidad

de Tamuz y Nimrod, pero unas pocas palabras pueden probarlo más decisivamente,

y arrojar más luz sobre el primitivo culto al fuego. 1. En primer lugar,

está comprobado que Tamuz y Adonis son la misma divinidad. Jerónimo,

que vivió en Palestina cuando se observaban los ritos de Tamuz, al mismo

tiempo en que él se dedicaba a escribir, identifica expresamente a Tamuz con

Adonis (vol. II. p. 353), en su Comentario sobre Ezequiel VIII, 14, donde las

mujeres judías lloraban por Tamuz; y el testimonio de Jerónimo sobre este

asunto es aceptado universalmente. Entonces, la primera forma en que se

celebraron los ritos de Tamuz o Adonis en Siria, eran esencialmente los mismos

ritos de Osiris. Lo dicho por Luciano (De Dea Syria, vol. III. p. 454)

demuestra esto en forma notable, y Bunsen (vol. I. p. 443) lo admite categóricamente.

La identidad de Osiris y Nimrod ha sido probada extensamente en

esta obra; por tanto, cuando Tamuz o Adonis se identifica con Osiris, la identificación

de Tamuz con Nimrod es evidente. Y, en consecuencia, esto concuerda

completamente con lo dicho por Bion en su Lamento por Adonis,

donde muestra a Venus como una bacante, en un arrebato de dolor, después

de la muerte de Adonis, por entre los bosques y los valles, “llamando a su

esposo asirio” (BION, Idilio, Id. I. v. 24 en Poetae Minores Graeci, p. 304).

Igualmente concuerda con lo dicho por Maimónides en el sentido de que

cuando Tamuz fue muerto, la gran escena de llanto por su muerte fue en el

templo de Babilonia (ver ante, p. 62). 2. Si Tamuz era Nimrod, el examen del

significado del nombre confirma la relación de Nimrod con el primer adorador

del fuego. Después de lo que se ha adelantado, no es necesario argumentar

para demostrar que así como los caldeos fueron los primeros que iniciaron

el nombre y el poderío de los reyes (SINCELO, vol. I. p. 169), y así como

Nimrod fue, incuestionablemente, el primero de esos reyes y, en consecuencia,

el primero que llevó el título de Moloc, o rey, así también fue en honor

suyo que “los hijos se hacían pasar por el fuego de Moloc.” Pero el propósito

de ese paso por el fuego fue, indudablemente, la purificación. El nombre de

Tamuz hace evidente referencia a esto, pues significa “perfeccionar,” es decir,

“purificar por el fuego;”20 y si Nimrod fue, como lo afirman la Crónica

Pascal (vol. I. pp. 50, 51) y la voz general de la antigüedad, el originador del

culto al fuego, este nombre expresa muy exactamente su carácter al respecto.

Sin embargo, es evidente que el verso zoroastriano, citado en otro lugar de

esta obra, de que el fuego mismo fue adorado como Tamuz, pues se le llamaba

“el Padre que perfeccionaba todas las cosas.” En un concepto, esto repre472

senta al fuego como el dios creador; pero, por otro, no había duda de que

hacía referencia a la “perfección” de los hombres mediante su “purificación.”

Y especialmente purificaba a aquellos a quienes consumía. Era la misma

idea que llevó, desde tiempos inmemoriales hasta hace poco, a las viudas de

la India a inmolarse en las piras funerarias de sus esposos, siendo considerada

bienaventurada la mujer que así se incineraba, pues se convertía en Suttee,21

es decir, “Pura por incineración.” Y, sin duda, esto también llevaba a resignarse

a los padres que sacrificaban realmente sus hijos a Moloc por el cruel

sacrificio, y fomentaba la creencia de que el fuego que los consumía, también

los “perfeccionaba” y hacía que ellos encontraran la felicidad eterna. Como

tanto el paso por el fuego como la incineración eran ritos esenciales en el

culto a Moloc o Nimrod, esto es una conclusión de que Nimrod era Tamuz.

Como sacerdote y representante de la perfección o purificación por el fuego,

fue el que se ocupó de la obra del perfeccionamiento y la purificación mediante

el fuego, y así fue llamado por su nombre.

Cuando volvemos a las leyendas de la India, encontramos la evidencia de un

resultado muy semejante al que hemos visto con respecto a Zoroastro y Tamuz,

como cabeza o jefe de los adoradores del fuego. La quinta cabeza de Brahma

que le fue cortada por infligir desgracias en los tres mundos por el “fulgor de

sus rayos deslumbrantes,” al que se alude en el texto de esta obra, lo identifica

con Nimrod. El hecho de que esa quinta cabeza se representaba leyendo

los Vedas, o libros sagrados producidos por las otras cuatro cabezas muestra,

creo yo, una sucesión.22 Volviendo a Noé, ¿cuál pudo ser esa sucesión? Tenemos

evidencia de Beroso de que, en los días de Belo, es decir, de Nimrod,

la costumbre de hacer representaciones como la de las dos cabezas de Jano,

ya había comenzado.23 Se supone, entonces, que Noé, por haber vivido en

dos mundos, tiene sus dos cabezas. Cam es la tercera, Cus la cuarta, y Nimrod

es, por supuesto, la quinta. Y esta quinta cabeza fue cortada por hacer lo

mismo por lo que fue cortada realmente la cabeza de Nimrod. Sospecho que

este mito hindú es la clave para entender el significado de una afirmación de

20 De tam, “perfeccionar,” y mus, “quemar.” En las Escrituras ser “puro de corazón,”

es lo mismo que ser de “corazón perfecto.” El bien conocido nombre de Deucalión ,

relacionado con el diluvio, parece ser un término correlativo de los adoradores del

agua. Dukh-kaleh significa “purificar lavándose,” de Dukh, “lavar” (CLAVIS

STOCKII, p. 233), y Khaleh, “completar” o “perfeccionar.” El substantivo del último

verbo, encontrado en 2 Crónicas 4:21, permite ver que la raíz significa “purificar,”

“oro perfecto,” siendo traducido por “oro puro” en la Versión de los Setenta.

Hay un nombre, aplicado algunas veces al rey de los dioses, que tiene alguna relación

con este asunto. Dicho nombre es “Akmón;” y, ¿cuál es su significado? Evidentemente

sólo es la forma caldea del hebreo Khmon, “el que quema,” que se convierte en

Akmón del mismo modo que el hebreo Dem, “sangre,” en caldeo es “Adem.” Hesiquio

dice que Akmón es Cronos, sub voce “Akmón.” En Virgilio (La Eneida, lib. VIII. l.

425) encontramos este mismo nombre compuesto para que sea un sinónimo exacto de

Tamuz, siendo Pyracmon el nombre de uno de los tres famosos cíclopes a que se

refiere el poeta. Hemos visto que los cíclopes originales fueron Cronos y sus hermanos,

y derivaban su nombre de “Pur,” la forma caldea de Bur, “purificar,” y “Akmón,”

lo que significa “El quemador que purifica.”

473

Plutarco que, según los términos de ella, es claramente absurda. Es como

sigue: Plutarco (en el libro cuarto de su Symposiaca, preg. 5, vol II. p. 670, B)

dice que “los egipcios opinaban que la obscuridad era anterior a la luz, y que

esta última [a saber, la luz] fue producida por los ratones en la quinta generación,

en tiempo de luna nueva.” En la India encontramos que la “luna nueva,”

se produce en sentido diferente al significado que tiene ordinariamente

ese término, y que la llegada de esa luna nueva no sólo era importante en la

mitología hindú, sino que se correspondía evidentemente con el período en

que la quinta cabeza de Brahma abrasaba el mundo con su insufrible resplandor.

El relato de esto es como sigue: Los dioses y la humanidad estaban

descontentos del todo con la luna que tenían, “porque no daba luz;” y, además,

las plantas eran enfermizas y los frutos no servían, por lo cual agitaron

el mar Blanco [o, como se dice comúnmente “agitaron el avispero”], cuando

todas las cosas se enredaron, es decir, cuando se produjo la confusión, fue

entonces cuando se estableció una luna nueva, con un nuevo cielo, que produjo

un total y nuevo sistema de cosas (Investigaciones Asiáticas, vol. IX. p.

98). Por las Antigüedades Indias de MAURICO, sabemos que en este mismo

tiempo de la agitación del avispero, la tierra se incendió, produciéndose una

gran conflagración. Pero en la India el nombre de la luna es Soma, o Som

(porque la a final es sólo una aspiración, y la palabra se encuentra en el nombre

del famoso templo de Somnaut, que significa “Señor de la Luna,” y la

luna en la India es de género masculino. Como tal cambio es simbólico, la

pregunta que surge naturalmente es, ¿qué podría significar la luna, o el regente

de la luna, el cual fue descartado en la quinta generación del mundo?

El nombre Som demuestra a un tiempo lo que él debe haber sido. Som es

exactamente el nombre de Sem, pues Sem viene de Shom, “señalar,” y se

representa legítimamente tanto por el nombre de Som, o Sem, como ocurre

en griego; y fue precisamente para librarse de Shem (bien después de la muerte

de su padre, o bien cuando los achaques de la ancianidad cayeron sobre él)

cuando el gran instructor del mundo, es decir, cuando el gran difusor de la luz

espiritual, que en la quinta generación del mundo fue precipitado en la confusión,

y la tierra fue incendiada. La propiedad de Shem comparada con la luna

aparece si consideramos la manera en que su padre Noé fue simbolizado evidentemente.

A la cabeza de una familia se le compara en forma divina con el

21 MOOR, Panteón, “Siva,” p. 43. El epíteto para una mujer que se incinera se escribía

“Sati,” pero se pronunciaba “Suttee.”

22 Los Vedas hindúes que existen en la actualidad, no parecen ser muy antiguos como

documentos escritos ; pero la leyenda se remonta mucho más atrás que cualquier otra

cosa ocurrida en la India. La antigüedad de la escritura parece ser muy grande, pero

de cualquier modo, no existía ningún documento escrito en los días de Nimrod, y un

Veda debería serlo mucho más. ¿Cuál es el significado de la palabra “Veda”? Evidentemente

sólo es lo mismo que el anglosajón Edda, con el digama prefijo; y ambos

vienen evidentemente de “Ed,” “testimonio,” “documento religioso,” o “confesión

de fe.” Tal “documento” o “confesión,” tanto oral como escrito, debe haber existido

desde el principio.

23 Berosiana, en BUNSEN, vol. I. p. 708.

474

sol, como en el sueño de José (Génesis 37:9), y puede ser fácilmente comprendido

cómo sería considerado Noé por la posteridad en general para ocupar

el lugar supremo como el sol en el mundo; y, según Bryant, Davies, Faber,

y otros, han convenido en reconocer a Noé simbolizado de tal manera por el

paganismo. Sin embargo, cuando su joven hijo, pues Sem era menor que

Jafet (Génesis 10:21) fue substituido por su padre, a quien el mundo había

considerado en comparación con la “gran lumbrera,” Sem sería comparado

naturalmente como la “luna menor” o la luna, por aquellos que sentían antipatía

por él y que se rebelaron en su contra. La producción de la luz por los

ratones en este período, viene a confirmar exactamente esta deducción. En

Caldea, un ratón es “Aakbar,” y Gheber, o Kheber en árabe, turco y algunos

de los demás dialectos orientales, se convierte en “Akbar,” como en el bien

conocido dicho musulmán, “Allar Akbar,” “Dios es grande.” Así que toda la

frase de Plutarco, al despojarla de su apariencia absurda, sólo significa esto:

que la luz fue producida por los guebros, o adoradores del fuego, cuando

Nimrod se levantó en contra de Sem, como el representante de Noé, el gran

instructor o iluminador del mundo.

NOTA O

La historia de Faetón

La identidad de Faetón y Nimrod tiene mucho en que apoyarse, además de la

evidencia prima facie que surge de la confirmación de que Faetón fue etíope

o cusita, y la semejanza de su destino al ser arrojado del cielo mientras conducía

el carro del sol, como “hijo del sol,” con el derrocamiento de Molk Gheber,

cuyo mismo nombre, como dios del fuego, lo identifica con Nimrod. 1. Se

dice por Apolodoro (vol. I. p. 354) que Faetón era hijo de Titón; pero si se

examina el significado del nombre Titón, es evidente que él fue el mismo

Titón. Titón fue el esposo de Aurora (DYMOCK, sub voce). En sentido

material, como ya hemos visto, Aurora significa “La que despierta la luz;” en

correspondencia con esto, Titón significa “El que enciende la luz,” o “El animador

del fuego.”24 En caldeo, “Faetón, el hijo Titón” es “Phaethon Bar

Tithon.” Pero esto también significa “Faetón el hijo del que enciende el fuego.”

Suponiendo entonces la identidad de Faetón y Titón, esto contribuye

para identificar a Faetón con Nimrod, pues Homero, como lo hemos visto (La

Odisea, lib. V. l. 121, p. 127) menciona el matrimonio de Aurora con Orión,

el cazador poderoso, cuya identidad con Nimrod está establecida. Entonces,

el nombre del celebrado hijo que nació de la unión entre Aurora y Titón,

demuestra que Titón, en su carácter original, deba haber sido ciertamente el

mismo “cazador poderoso” de las Escrituras, pues el nombre de ese hijo fue

Memnón (MARCIAL, lib. VIII., s. 21, p. 440, y OVIDIO, Metamorfosis, lib.

XIII. l. 517, vol. II. p. 467), que significa “El hijo del manchado,”25 identificando

de este modo al padre con Nimrod, cuyo emblema era la piel mancha-

24 De Tzet o Tzit, “alumbrar,” o “encender,” que en caldeo se convierte en Tit, y Thon,

“dar.”

25 De Mem o Mom, “manchado,” y Non, “hijo.”

475

da del leopardo. Nino o Nimrod fue adorado como el hijo de su propia esposa,

y esa esposa, Aurora, era la diosa del alba. Cuando Isaías (14:12), hablando

del rey de Babilonia, que era su representante, dice: “¡Cómo caíste del

cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!,” vemos cuán exacta es la referencia que

hace de Faetón. En otras palabras, el matrimonio de Orión con Aurora, lo

convirtió en “El que enciende la luz,” o en el “autor del culto al fuego,” lo que

según Homero fue la causa de su muerte, habiendo perecido a consecuencia

de la ira de los dioses (La Odisea, lib. V. l. 124, p. 127). 2. Que Faetón se

representaba ciertamente como el hijo de Aurora, lo prueba suficientemente

la historia conocida relatada por Ovidio. Mientras Faetón proclamaba que

era el hijo de Febo, o el sol, se le reprochaba que sólo era hijo de Merope, es

decir, del esposo mortal de su madre Climene (OVIDIO, Metamorfosis, lib.

II. ll. 179-184, y Nota). Esta historia quiere decir que esa madre resultó ser

Aurora, no en el sentido material del término, sino en su sentido místico,

como “la mujer preñada con luz;” y, en consecuencia, su hijo fue considerado

como “El que trae la luz,” el que iba a iluminar al mundo, “Lucifer, el hijo de

la mañana,” que fue el supuesto iluminador de las almas de los hombres.26 El

nombre de Lucifer en Isaías es la misma palabra de la cual viene Eleleus, uno

de los nombres de Baco. Viene de “Helel”, que significa “irradiar” o “producir

luz,” y que es evidentemente el nombre de Titón. Tenemos evidencia de

que Lucifer, el hijo de Aurora, o la mañana, fue adorado con el mismo carácter

que Nimrod, cuando apareció en su nuevo carácter como un niño, pues

existe una inscripción en estos términos:

“Bono Deo

Puero Phosphoro.” (Ver WILKINSON, vol. IV. p. 410).

De este Faetón, o Lucifer, que fue arrojado del cielo, se comprobó además

que era Jano, pues a Jano se le llama “Pater Matutinus” (HORACIO, Sátiras

II. 6, 20, p. 674); y el significado de esto aparecerá en uno de los aspectos en

que se descubre el significado del nombre de la Dea Matuta. Dea Matuta

26 El lector verá por la siguiente cita del Pancarpium Marianum, que a la Virgen de

Roma no sólo se le da el nombre de Aurora, sino que ese nombre se le aplica evidentemente

en dos sexos distintos, especificados en el texto: “Oh, Aurora Maria, quae a

lumine incepisti, crevisti cum lumine, et nunquam lumine privaris. Sicut lux meridiana

clara es. Dominum concepisti, qui dixit, Lux sum mundi” (cap. 41, p. 170).

“Numquid sol justiciae Christus , qui dixit. Lux sum mundi, operamini, dum dies

est? Numquid hanc solis aeterni lampadem aurora Maria consurgens invexit; sugite

soporati?” (Ibid., p. 171). Estas palabras contienen ambas ideas del nombre de la

Aurora pagana.

27 Matuta viene de la misma palabra que Tithonus, es decir, Tzet, Tzit, o Tzut, que en

caldeo se convierten en Tet, Tit, o Tut, “alumbrar” o “enncender.” De Tit, “encender”

viene el latino Titio, “una tea,” y de Tut, con la m formativa prefija, viene Matuta, lo

mismo que de Nasseh, “olvidar,” con la misma m formativa prefija viene Menasés,

“olvidando,” el nombre del hijo mayor de José (Génesis 41 :51). La raíz de este

verbo se da comúnmente como “Itzt;” pero véase el Léxico de BAKER (p. 176),

donde también se da como “Tzt.” Es evidente que de esta raíz viene la palabra sánscrita

“Suttee,” ya mencionada.

476

significa “La diosa que enciende o que hace la luz;”27 y, según Prisciano, ella

se identificaba con Aurora: “Matuta, quae significat Aurorame”

(PRISCIANO, II. p. 591, apud Sir WILLIAM BETHAM, Etruria, vol. II. p.

53). Matutinus es, evidentemente, sólo el correlativo de Matuta, diosa de la

mañana; Jano, por tanto, como Matutinus, es “Lucero, hijo de la mañana.”

Pero, además, Matuta se identificaba con Ino, después de que ella se sumergió

en el mar, y trajo consigo a su hijo Melicertes, siendo transformada en

una divinidad marina (Gradus ad Parnassum, sub voce “Ino”). En consecuencia,

su hijo Melicertes, “rey de la ciudad amurallada,” es el mismo Janus

Matutinus, o Lucifer, Faetón, o Nimrod.

Todavía queda otro eslabón por el cual se identifica a Melicertes, la divinidad

del mar, o Janus Matutinus, con el dios primitivo de los adoradores del fuego.

El nombre más común de Ino, o Matuta, después de haber pasado por las

aguas, fue Leucotea (OVIDIO, Metamorfosis, lib. IV. ll. 541, 542). Leucotoe

o Leucotea tiene un doble significado por derivarse tanto de “Lukhoth,” que

significa “alumbrar,” o “encender,”28 o de Lukoth, “espigar.” En la medalla

maltesa ya vista, el lector encontrará explicados estos dos sentidos. La espiga

de trigo al lado de la diosa, aunque es más común que la sostenga en la mano,

en tanto que se refiere realmente al significado oculto como la Madre de Bar,

“el hijo;” para los no iniciados, la muestra como Specilega, o “La Espigadora,”

“el nombre popular,” dice Hyde (De Religione, Vet. Pers. p. 392), “para la

hembra con la espiga de trigo, representada en la constelación de Virgo.” En

Bryant (vol. III. p. 245), Cibeles está representada con dos o tres espigas de

trigo en la mano, pues así como había Bacos que se distinguían particularmente,

en consecuencia había tantos “Bars;” y ella podía, por tanto, ser representada

con una, dos o tres espigas en la mano. Pero, volviendo a la medalla

maltesa, hagamos referencia a las llamas que salen de la cabeza de Leucotea,

la “Espigadora,” y que demuestran que ella, aunque ha pasado por las aguas,

sigue siendo Leucotea “La que quema” o “La que da luz.” Y los rayos alrededor

de la mitra del dios en el reverso de la medalla, se corresponden completamente

con el carácter de ese dios como Eleleo, o Featón; en otras palabras,

como “el Hijo que resplandece.” Este “Hijo resplandeciente” ocupa,

como Melicertes, “El rey de la ciudad amurallada,” el mismo lugar que “Alá-

Mahozim,” cuyo representante es el Papa, como ya se ha demostrado en otro

lugar. Pero es igualmente la divinidad marina y, como tal, lleva la mitra de

Dagón (compárense las figuras Nº 37 y Nº 49, donde se dan diferentes representaciones

de la misma divinidad maltesa). La mitra de cabeza de pez, que

lleva el Papa, demuestra que también en este carácter, como la “Bestia del

mar,” él es el representante incuestionable de Melicertes.

28 En hebreo, el verbo es Lhth, pero la letra hebrea “He” se convierte frecuentemente

en Heth en caldeo, con la fuerza de Kh.

477

NOTA P

El estandarte romano del Dragón, un símbolo del culto al fuego

El pasaje de Amiano Marcelino que habla sobre ese estandarte, lo llama

“purpureum signum draconis” (lib. XVI. cap. 12, p. 145). Sobre esto puede

surgir la pregunta, ¿hace alguna referencia al fuego el epíteto purpureum,

como descriptivo del color del dragón? La siguiente cita de Salverté puede

arrojar claridad al respecto: “El dragón figuraba entre las insignias militares

de los asirios. Ciro hizo que fuera adoptado por los persas y los medos. Bajo

los emperadores romanos, al igual que bajo los bizantinos, cada cohorte o

centuria llevaba como insignia un dragón” (Las Ciencias Ocultas, Apéndice,

Nota A, p. 486). No hay duda de que el estandarte del dragón o serpiente de

los asirios se mezclaron conjuntamente en ambos países (ver LAYARD, Nínive

y sus Ruinas, vol. II. pp. 468, 469). Por tanto, como los romanos tomaron

evidentemente estos estandartes de estas fuentes, se presume que los tenían

en la misma estima en que los tenían aquellos de quienes los tomaron, especialmente

cuando esa estima estaba tan exactamente en armonía con su propio

sistema del culto al fuego. El epíteto purpureus o “púrpura,” no da a

entender ciertamente para nosotros la idea del color del fuego. Pero sí la idea

de rojo; y el rojo, en una forma o en otra, se ha usado siempre en forma

unánime entre las naciones idólatras para representar al fuego. Los egipcios

(BUNSEN, vol. I. p. 290), los hindúes (MOOR, Panteón, “Brahma,” p. 6),

los asirios (LAYARD, Nínive y sus Ruinas, vol. II. cap. 3. p. 312, Nota),

representaban el fuego por el rojo. Los persas hacían lo mismo evidentemente,

porque cuando Quinto Curcio describe a los magos como seguidores del

“fuego sagrado y eterno,” describe los 365 jóvenes que formaban el séquito

de estos magos como “puniceis amiculis,” ataviados con “vestiduras escarlatas”

(lib. III. cap. 3. p.42), el color de estas vestiduras hace referencia, sin

duda, al fuego, cuyos ministros eran ellos. Puniceus equivale a purpúreos,

pues en Fenicia, donde se encontró originalmente la púrpura o pez-púrpura,

el color sacado de ese pez-púrpura era escarlata (ver KITTO, Comentario

Ilustrado, sobre el Exodo 35 :35, vol. I. p. 215), y es “arguna,” el propio

nombre de ese pez-púrpura fenicio, el que se usa en Daniel 5 :16-19, donde

se dice que el que interpretara la escritura de la pared, sería “vestido de púrpura.”

Los tirios poseían el arte de hacer verdaderas púrpuras, así como

escarlatas ; y parece que no hay duda de que purpureus se usaba frecuentemente

en sentido común y corriente, unido a nuestra palabra púrpura. Pero el

significado original del epíteto es escarlata; y como el color escarlata subido

es el color natural para representar el fuego, así que tenemos razón para creer

que ese color, cuando se usaba para las vestiduras oficiales entre los tirios,

tenía una relación especial con el fuego, pues el tirio Hércules, que era considerado

como el inventor de la púrpura (BRYANT, vol. III. p. 485), era considerado

también como el “Rey del Fuego” (NONNOS, Las Dionisiacas, lib.

XL. l. 369, vol. II. p. 223). Cuando encontramos que la púrpura de Tiro

producía el color escarlata que representaba naturalmente al fuego, y que

puniceus, que equivalía a purpureus, se usó evidentemente por escarlata, no

hay duda que nos impida entender aquí a purpureus en el mismo sentido,

478

pero se requiere de algo más, pues aun cuando se admitiera que el matiz era

más subido, y que purpureus significaba la verdadera púrpura, como rojo, del

cual es un matiz, siendo el color establecido para el fuego, y que, como la

serpiente era reconocida universalmente como el símbolo del culto al fuego,

es fuerte la probabilidad de que el uso del dragón como estandarte oficial de

Roma, fuese ideado como emblema de ese sistema de culto al fuego, del que

se creía que dependía la seguridad del Imperio.

NOTA Q

La Matanza de los Testigos

¿Esto ya pasó, o todavía sigue ocurriendo? Esta es una pregunta vital. En

estos momentos, la doctrina favorita es la de que esto pasó hace siglos, y que

esa noche tan obscura de sufrimiento para los santos de Dios no puede volver

de nuevo, como ocurrió sólo antes de la era de la Reforma. Este es el principio

fundamental de una obra que acaba de aparecer con el título de El Gran

Exodo, lo que quiere decir que por mucho que pueda atacarse la verdad, por

mucho que los santos de Dios puedan ser amenazados, y por mucho que sus

temores puedan hacerse presentes, ellos no tienen razón para temer, pues el

Mar Rojo se dividió y las tribus del Señor pasaron a pie seco, y todos sus

enemigos, como el faraón y sus ejércitos, se hundieron en arrollador desastre.

Si la doctrina sostenida por muchos de los más serios intérpretes de las Escrituras

del siglo pasado, incluyendo nombres como los de Brown de Haddington,

Tomás Escoto, y otros, está bien fundamentada, la represión del testimonio

de los testigos está por venir todavía. La teoría en referencia debe ser no sólo

un error, sino un error de la tendencia más fatal, un error que aparta a los

eruditos de su guardia, y les da una excusa para seguir el camino más fácil,

antes que perseverar por Cristo, preparando el camino para esa misma extinción

del testimonio que está profetizada. No entro en ninguna disquisición

histórica en cuanto al asunto, bien sea que, como hecho, sea cierto que los

testigos fueron muertos antes de que apareciera Lutero. Aquellos que deseen

una argumentación histórica sobre el asunto, pueden verla en la República

Roja, aunque me aventuro a creer que no ha sido respondida todavía. Tampoco

creo que esto importe mientras se examina particularmente la suposición

del Dr. Wylie, y sostengo que se trata de una pura y gratuita suposición el

hecho de que durante 1260 días los santos de Dios, en tiempos del Evangelio,

iban a sufrir por causa de la justicia, esto tenga ninguna relación, cualquiera

que ella sea, con la mitad del tiempo de un total simbolizado por las “siete

veces” que pasaron sobre Nabucodonosor cuando estuvo sufriendo y pagando

el castigo por su soberbia y su blasfemia como representante del “poder

temporal.”29 Pero sólo para esto llamo la atención del lector, que así sea sobre

la teoría del mismo Dr. Wylie, los testigos de Cristo posiblemente no podían

haber terminado su testimonio antes de que se produjera el decreto de la

Inmaculada Concepción. La teoría del Dr. Wylie, y la de aquellos que son de

su misma opinión, de que la “terminación del testimonio” significa la “consumación

de los elementos” del testimonio, dan un pleno y completo testimonio

contra los errores de Roma. El mismo Dr. Wylie admite que “el dogma de

479

la ‘Inmaculada Concepción´ [que se dio a la luz sólo hace unos pocos años]

que declara a María verdaderamente “divina,” la pone en los altares de Roma

prácticamente como el único y supremo objeto de culto” (El Gran Exodo, p.

109). Esto NUNCA se hizo antes y, por tanto, los errores y blasfemias de

Roma no estuvieron completos hasta que ese decreto se hubo promulgado, y

ni siquiera entonces. Si la corrupción y la blasfemia de Roma estaban “incompletos”

hasta nuestros días, y si ellos han alcanzado una altura de la que

nunca antes hubo testimonio, como todos los hombres sintieron y declararon

instintivamente cuando se publicó ese decreto, ¿cómo podía estar “completo”

el testimonio de los testigos antes del día de Lucifer? No hay nada que

decir, sino que el principio y el germen de este decreto estaban operando

desde mucho antes. Lo mismo puede decirse de todos los errores capitales de

Roma mucho antes del día de Lucifer. Todos ellos estaban en esencia y en

substancia, desarrollados muy ampliamente desde cerca del tiempo en que

Gregorio el Grande ordenó que la Virgen fuera llevada en procesión para

suplicar al Altísimo que quitara la pestilencia de Roma, cuando la pestilencia

estaba haciendo tanto estrago entre sus ciudadanos. Pero esto no prueba, en

modo alguno, que ellos estaban “completos,” o que el testimonio de Cristo

pudiera entonces “terminar su testimonio” contra los errores y la corrupción

del papado. Someto este punto de vista a todos los lectores inteligentes para

su consideración piadosa. Si no tenemos “conocimiento de los tiempos” es

necesario que “sepamos lo que Israel tiene que hacer.” Si estamos diciendo

“Paz y seguridad” cuando la tribulación está cerca, o menospreciamos la naturaleza

de esa aflicción, no podemos estar preparados para la gran batalla

cuando llegue la contienda.

29 El autor no se da cuenta de que la humillación del rey de Babilonia es un símbolo de

la humillación de la Iglesia. Entonces, ¿cómo puede establecer cualquier relación

simbólica entre las “siete veces” de un caso, y las “siete veces” del otro? Parece que

cree que es más que suficiente con establecer esa relación, si él puede encontrar un

punto de semejanza entre Nabocodonosor, el déspota humillado, y el “poder temporal”

que oprime respectivamente a la Iglesia durante los dos períodos de las “siete

veces.” Ese único punto es la “locura” del uno, y la “locura” de la otra. Podría

preguntarse, ¿empezó entonces “el poder temporal” con toda su verdadera intención

antes de las “siete veces”? Pero, dejando esto a un lado, aparece la objeción vital: La

locura en el caso de Nabucodonosor fue simplemente una aflicción; en la otra fue un

pecado. La locura de Nabucodonosor no lo llevó, hasta donde sabemos, a oprimir a

un solo individuo; la locura del “poder temporal,” según la teoría, se caracterizó esencialmente

por la opresión de los santos. ¿Dónde puede haber, entonces, la menor

analogía entre los dos casos? Las “siete veces” del rey de Babilonia fueron siete

veces de humillación, y únicamente de humillación. El monarca sufriente no puede

ser un símbolo de la Iglesia sufriente; y menos todavía pueden sus “siete veces” de la

más baja humillación, cuando el poder y la gloria le fueron arrebatados, ser un símbolo

de las “siete veces” del “poder temporal,” cuando ese “poder temporal” iba a concentrar

en sí mismo toda la gloria y la grandeza de la tierra. Esta es una objeción

mortal para esta teoría. Entonces, que el lector vea solamente la siguiente frase de la

obra en consideración, y la compare con el hecho histórico, y se dará cuenta todavía

más de cuán infundada es la teoría: “Se sigue innegablemente,” dice el autor (pp. 184,

185) “que como la Iglesia iba a ser tiranizada por el poder idólatra durante todas las

siete veces, ella sería oprimida durante la primera mitad de las ‘siete veces’ por la

480

idolatría en forma de paganismo, y durante la última mitad por la idolatría en forma

de papado.” La primera mitad, o 1260 años, durante los cuales la Iglesia iba a ser

oprimida por la idolatría pagana, se habrían terminado exactamente en el año 530 ó

532 D.C., cuando Justiniano cambió el decorado, y puso en escena un nuevo opresor.

Pero se pregunta, ¿dónde se encontraba el “poder temporal” hasta el año 530 D.C.,

para mantener “la forma de la idolatría pagana? Desde el tiempo de Graciano, por lo

menos, quien para el año 376 D.C. abolió formalmente el culto de los dioses, y confiscó

sus rentas, ¿dónde había tal poder pagano para que persiguiera? Hay ciertamente

un intervalo muy considerable entre el año 376 y el año 532. Las necesidades

de la teoría requieren que ese paganismo, y ese paganismo reconocido sea observado

persiguiendo a la Iglesia continuamente hasta el año 532; pero durante 156 años no

existió nada parecido al “poder temporal” pagano para perseguir a la Iglesia. “Las

piernas del cojo,” dice Salomón, “no son iguales;” y si a los 1260 años de persecución

pagana les faltan nada menos que 156 años del período profetizado, debe ser claro,

seguramente, que la teoría cojea mucho de un lado, por lo menos. Pero, pregunto,

¿los hechos concuerdan con la teoría aun en relación con la terminación de los segundos

1260 años en 1792, en tiempos de la Revolución francesa? Si los 1260 años de la

opresión papal terminaron entonces, y si luego vino el Anciano de días para dar el

juicio final sobre la bestia, El también vino para hacer algo más. Esto aparecerá en el

lenguaje de Daniel 7:21,22 : “y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos,

y los vencía, hasta tanto que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del

Altísimo; y vino el tiempo, y los santos poseyeron el Reino.” Este lenguaje significa

que el juicio sobre el cuerno pequeño, y el poner a los santos en posesión “del Reino”

son acontecimientos contemporáneos. Hace tiempo que el gobierno de los reinos del

mundo ha estado en las manos de hombres mundanos que no conocen a Dios, ni lo

obedecen; pero ahora, cuando Aquel a quien pertenecen los reinos viene a juzgar a

sus enemigos, El también viene a pasar el gobierno de los reinos de aquellos que

abusaron de él, a las manos de aquellos que temen a Dios y que rigen su conducta

pública por Su voluntad manifiesta. Esto es, evidentemente, el significado de la declaración

divina. Suponiendo que 1792 fuera el tiempo profetizado de la venida del

Anciano de días, se requiere que, desde entonces, los principios de la Palabra de Dios

hayan estado liderando, cada vez más, los gobiernos de Europa, y que hombres buenos

y santos del espíritu de Daniel y Nehemías, deben haber ido avanzando hacia los

altos lugares del poder. Pero, ¿esto ha sido así, de hecho? ¿Hay en toda Europa una

nación que actúe hoy sobre principios bíblicos? ¿Gran Bretaña misma lo ha hecho

así? Si es notorio que sólo tres años después del reino de la justicia, según esta teoría,

debe haber comenzado lo que esa política sin principios empezó lo que no ha dejado

una pizca de apariencia de respeto por el honor del “Príncipe de los reyes de la tierra,

en el gobierno público de esta nación. Fue en 1792 cuando Pitt y el Parlamento

británico pasaron la Ley para la erección del Colegio católico romano de Maynooth,

que contribuyó al comienzo de una serie que, año tras año, ha colocado al “Hombre

de Pecado” en posición de poder en esta tierra a la que amenaza, si la misericordia

divina no interviene milagrosamente para librarnos de la completa esclavitud del

Anticristo. Sin embargo, según la teoría de El Gran Exodo, tenía que haber sido lo

contrario a esto.